martes, 7 de diciembre de 2010

URUGUAY: Investigación sobre niñez y adolescencia revela mayor cobertura periodística-2 noticias

06/12/2010 La publicación Niñez y adolescencia en la prensa escrita uruguaya, de la Agencia de Comunicación Voz y Vos, UNICEF y el Abrojo, reveló que aumentó la cobertura periodística sobre los temas vinculados a estas etapas de la vida, aunque el enfoque se centra en la violencia y delincuencia.
El presidente del INAU, Javier Salsamendi, expresó que esto sucede porque se “prioriza lo que vende, no lo que informa”. En la sala de prensa de la Torre Ejecutiva la Agencia de Comunicación Voz y Vos, UNICEF y el Abrojo presentaron la publicación Niñez y adolescencia en la prensa escrita uruguaya. En este informe con resultados de resultados 2009, se presentaron y analizaron los datos del monitoreo de medios correspondiente al año pasado, con énfasis en la cobertura de la campaña electoral. Este es el tercer año en que se presenta este informe.

http://redcorrida.wordpress.com/2010/12/06/investigacion-sobre-ninez-y-adolescencia-revela-mayor-cobertura-periodistica/

URUGUAY: Medios uruguayos vinculan cada vez más a la infancia y a la delincuencia, denuncia una ONG
06/12/2010 Los medios de comunicación uruguayos hablan cada vez más de la infancia y la adolescencia en sus noticias, pero para centrarse en su papel en delitos y situaciones de violencia, denunció hoy la organización Voz y Vos en cooperación con Unicef
En el informe "Niñez y Adolescencia en la prensa escrita uruguaya", Voz y Vos, cuyo objetivo es "colaborar con la creación de un periodismo de calidad en relación al trato a los menores", destacó que en los tres años que lleva siguiendo las publicaciones uruguayas, "hay más textos que antes, pero se centran en pocos temas: educación, violencia y salud".
La socióloga de la organización Paula Baleato dijo a Efe que lo más destacable es "el crecimiento muy fuerte, desproporcionado, de los temas de violencia y adolescentes en conflictos con la ley".
"En Uruguay los adolescentes son responsables del 5 por ciento de los delitos, una cifra que no cambió en tres años. Y lo que se ve es que en ese período las notas sobre delincuencia de adolescentes se duplicaron, sin que hubiera en la realidad ninguna situación que justificara eso", apuntó Baleato.
De las más de 7.000 notas que se publicaron en la prensa uruguaya en 2009, el 19 por ciento de ellas era sobre la violencia hacia niños y adolescentes o protagonizada por ellos, y cerca del 9 por ciento sobre niños en conflicto con la ley.
"No tenemos muy claro a que se debe, lo que si tenemos claro es que no hay datos objetivos para dar prioridad en este tipo de noticias. Puede ser un tema comercial o de rating, no sabemos", apuntó la socióloga.
Además, el informe destacó que cuatro de cada diez noticias referentes a menores se publican sin hacer referencia a la fuente, lo que según Baleato "compromete mucho la credibilidad de los diarios".
"Los que sí informan de las fuentes usan al Gobierno como única fuente en la mayoría de los casos. Los que menos aparecen como fuente, pese a ser temas que los atañen directamente, son precisamente los niños", indicó la socióloga.
Baleato lamentó que apenas se hable de asuntos claves como la legislación y las políticas públicas sobre la infancia, una situación que "genera un reto a la hora de impulsar un periodismo de más calidad", que a su juicio se tiene que centrar en "temas que requieren un mayor trabajo".
"El periodismo debe investigar más en relación a las causas y consecuencias de las infracciones de los menores, no solo airearlas, promover buenas prácticas entre los jóvenes, identificar las malas, recabar correctamente las cifras (...)", consideró.
Para la responsable del informe, contar con una actitud correcta de los medios es importante en Uruguay porque es un país donde "los niños están muy complicados. Son pocos y son los más proclives a caer en situación de pobreza. Es necesario fortalecer el papel del periodismo para tener una solución a ese tema", concluyó.

http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5iZJphEwKeYL1pMM11L7yNMFviG6w?docId=1419513

PARAGUAY: Comienzan búsqueda de niñez trabajadora

06/12/2010
La Secretaría de la Niñez y Adolescencia junto con la Policía de Menores estará "peinando" desde hoy varios puntos en la ciudad capital en busca de niños y jóvenes trabajadores y en riesgo social.
Los operativos con este fin comenzarán desde hoy, ya que una vez concluye el año lectivo escolar la incidencia de niños y adolescentes en la calle aumenta considerablemente.
Además, como medida preventiva, las autoridades policiales advirtieron que el toque de queda se mantiene vigente.
La Secretaría de la Niñez y Adolescencia ha captado a más de 2 mil niños y adolescentes realizando todo clase de trabajo y en estado de mendicidad.
En el operativo recorrerán los centros comerciales y principales vías de la ciudad.

Fuente: http://www.critica.com.pa/archivo/12062010/cie04.html#ixzz17LDvGUQx

Crece un 7% el número de niños empleados en el mundo - El TI se masculiniza

ESPAÑA:06/12/2010
Los cuatro hijos de María Victoria, de entre 8 y 14 años, saben cómo husmear entre la basura en busca de plásticos y chatarra para reciclar. Esta actividad ha sido, durante años, la base de la economía familiar. María Victoria evita hablar del padre de los críos. Viven en Ciudad Bolívar, la barriada de Bogotá (Colombia) con los índices más altos de pobreza de la ciudad. Allí, la Cámara de Comercio de la ciudad indica que el 20,6% de los hogares tiene necesidades básicas insatisfechas.
Para mantener a sus familias, miles de niños del suburbio trabajan en los vertederos. Jonatan, el hijo mayor de MaríaVictoria, saca en un buen día de trabajo entre 20.000 y 30.000 pesos colombianos (de 9 a 13 euros). "No hay otra salida", justifica la madre.

En todo el mundo trabajan 215 millones de menores
En todo el mundo, el trabajo infantil afecta a 215 millones de menores, según el último informe de la OIT, UNICEF y el Banco Mundial, con datos de 2008. La cifra es un 3% inferior al registro anterior, de 2004, cuando se contabilizaron 222 millones. Por sexos, la evolución ha sido dispar. Durante estos cuatro años, el total de chicas empleadas con una edad inferior a la legal de cada país disminuyó un 15% (15 millones); al tiempo que aumentó el número de niños un 7% (ocho millones).

El regreso a las aulas
La casa de María Victoria cumple el perfil de los millones de chabolas que han brotado en los últimos años en la periferia de las capitales latinoamericanas. Chapa y ladrillo. Semidestartalada, con agujeros como puños en las paredes y animales correteando entre los trastos, acoge también a la familia de su hermana. Los colchones están abombados hacia el suelo y las bombillas cuelgan de cables desnudos.
En los suburbiosde Bogotá, los niños ganan entre 9y 13 euros diarios
Dos de los hermanos de Jonatan, la pequeña Caterina, de 8 años, y Dairon, de 12, han logrado reengancharse al sistema educativo con becas del programa Proniño, de la Fundación Telefónica, que ha entregado 180.000 este año en toda América Latina. La organización ofrece a las familias dos comidas diarias, material y uniformes escolares. Es la mayor entidad privada que trabaja en este sector en el subcontinente. Su fórmula es similar a la de Bolsa Familia, un plan que puso en marcha Lula da Silva en Brasil en 2003, que ofrece diez euros al mes por niñoescolarizado (sólo pueden faltar al 15% de las clases) y ha sacado de la pobreza a 20 millones de brasileños.
El objetivo de Naciones Unidas de erradicar la pobreza infantil del mundo antes de 2015 se volatilizó a los pocos años de ser propuesto. Ahora, la nueva meta de los organismos internacionales es acabar con las "peores formas de trabajo infantil", aquellas que les exponen a abusos físicos, psicológicos o sexuales.
Una de las peculiaridades de los suburbios de Colombia es la presencia de desplazados por los conflictos y las amenazas de guerrilleros y paramilitares. En este país, las peores formas de trabajo infantil están vinculadas a los conflictos armados, la explotación sexual o la participación en distintas actividades ilícitas.
El 6,9% de los colombianos de entre 5 y 17 años trabajó más de 25 horas semanales
en 2007, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística.

Jornada laboral más corta
Por las calles de Ciudad Bolívar proliferan los vendedores infantiles de chocolatinas, tabaco o pañuelos, en los semafóros y en los arcenes. También dentro de los comercios. Tras el mostrador de una tienda de ultramarinos, Lina, de 11 años, explica que a su padre lo mataron los paramilitares "hace cinco años, en las montañas".En 2007 llegó desplazada a Ciudad Bolívar con su madre y sus tres hermanos. "Trabajo porque mi mamá no puede conseguir dinero para todos. Quiero ir al colegio con los otros niños, pero tengo que ayudar", se justifica. La jornada de trabajo de Lina es de nueve horas.
Si los padres aluden no poder sostener la economía familiar sin la aportación de sus hijos, el programa Proniño trata de reducir, al menos, el número de horas para que puedan ir a la escuela. Por esto, varios colegios de la barriada tienen turnos de mañana, tarde y noche. "Aun así, los que consiguen ir al colegio, se pelean por el turno de mañana porque, tras la puesta de sol, la barriada es muy peligrosa y no podrían ir a clase", explica una profesora.

http://www.publico.es/espana/350366/el-trabajo-infantil-se-masculiniza

MÉXICO: Los niños del narcotráfico

La edad de los sicarios de los narcotraficantes ha descendido. Son chicos violentos como «El Ponchis», de 12 años. El escritor Sergio González, autor de «El hombre sin cabeza», nos habla de lo que sucede en México 06/12/2010
Aparece en un vídeo. A cara descubierta. El chaval no tiene ni quince años. Un crío. Pelo ensortijado, tez morena. Alguien pregunta.

–¿Cómo te llamas?
–Cristian García Martínez, alias «El Cris».
–¿Con quién trabajas?
–CPS (Cártel Pacífico Sur)
–¿Quién te manda?
–El mero patrón es Abel Maña y el jefe de los sicarios es «El Negro», Julio Radilla, Ricardo, alias Solais, este Ponchis, Alanis, Edwin, alias Arcángel.
–¿Cuánto te pagan por cada gente que matas?
–Tres mil dólares por cabeza y cuando no encontramos los contras, no damos con ellos, matamos a inocentes, para que nos pague, taxistas o albañiles, o los hacemos pasar por sicarios o mañosos.

La delincuencia en México tiene cara de adolescente. Son los niños del narcotráfico. Los niños soldados de la droga. Como en África, son jóvenes, fieles y crueles. La guerra del Gobierno con los cárteles se están cobrando estas víctimas imprevistas. Un reportaje de Laura Toribio, Claudia Solera y Leticia Robles que se publica en «Excelsior» afirma que los menores de edad que han reclutado los narcos durante los últimos cuatro años oscila entre 25.000 y 35.000. Durante la década anterior, los sicarios eran mayores y frisaban entre los 20 y los 35.
Ahora ha descendido de una manera alarmante ese techo. «En México hay más de siete millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan, y que son el ejército potencial del crimen organizado –comenta Sergio González Rodríguez, autor de «Huesos en el desierto» y «El hombre sin cabeza», donde narraba la nueva violencia de los sicarios–. Desde la década anterior, el Estado y los gobiernos mexicanos han visto crecer, sin que se ocupen de ello en forma idónea, la impunidad de los delitos, que estadísticamente es ya del 99 por ciento en México. Una de las consecuencias de este imperio del delito es el surgimiento de sicarios de temprana edad. No hay que olvidar el narcotráfico y el resto de sus industrias del crimen ofrecen recompensas reales y simbólicas: el pago, las armas, el fervor a un cartel o pandilla, la autoafirmación en la violencia».
Uno de esos ejemplos es «El Ponchis» o «El Punchis». Un niño de doce años que tortura y mata. Corta la cabeza y los genitales a sus víctimas y se jacta en vídeos colgados en internet o en fotografías que difunde. Trabaja para el Cártel del Pacífico Sur. «En realidad es una pandilla de Sinaloa derivada del grupo de sicarios de los Beltrán Leyva/Edgar Valdez Villarreal, que a su vez se independizaron del Cártel de Juárez, como lo hizo en su momento el Cártel de Sinaloa», comenta Sergio González.

Los «desechables»
Algunos miembros de su banda que han sido detenidos afirman que es el más violento de ellos. Junto a él están sus hermanas. «Las chavelas», las llaman. Son las encargadas de recoger el cadáver, meterlo en un vehículo y deshacerse de él en cualquier descampado, arrabal o cuneta. Su jefe es «El Negro». Su nombre es Julio de Jesús Radilla. Su novia, Ana Laura, de 17 años, fue detenida. Estaba embarazada. En la casa donde fue prendida se decomisaron dos armas AR-15, una subametralladora de 9 milímetros, una enorme cantidad de munición, dos kilos de cocaína, otro de cristal y varios coches. Para Sergio Rodríguez: «La noticia sobre un sicario niño al servicio de un cártel de la droga en México expresa la degradación ocasionada por el crimen organizado en la sociedad. Como en Colombia años atrás, los niños y jóvenes ‘‘desechables’’ son un producto directo de la pobreza, la ineficacia, la corrupción y la irresponsabilidad de las clases dirigentes de cada país. En México este fenómeno refleja un grado más abajo de lo conocido hasta ahora en el país».

El mito del narco
Estos jóvenes sin recursos, que han crecido en un contexto de violencia y sin la posibilidad de escapar, se han convertido en un peligroso y frustrante recambio. De hecho, en los enfrentamientos han muerto ya más de mil de ellos. «El promedio de edad en México en términos demográficos se halla alrededor de los 24 o 25 años de edad –cuenta a este diario Sergio González–. Se puede entrever que los ejércitos del narcotráfico se ubican entre los más jóvenes en México, cuya mitad de la población tiende a agruparse en medio centenar de polos urbanos, donde crecen los arrabales o chabolas con grandes carencias de servicios urbanos. El narcotráfico y su poder corruptor, hecho en torno de la economía informal, ofrece alternativas que la sociedad formal está imposibilitada a dar».
Son justamente los suburbios y plazas golpeados por la pobreza los más desprovistos de oportunidades para escapar del ruido de las balas, donde la exaltación y el mito del narco calan hondo, el lugar donde estas mafias echan sus redes para captar a estos delincuentes.
«El narcotráfico tiene influencia y dominio en familias, barrios, comunidades, localidades y territorios completos a lo largo y a lo ancho del país. Los niños viven bajo la exaltación de la violencia todos los días. Sus juguetes son las armas, tanto como una ideología de superioridad masculina basada en uso y abuso de la violencia contra los demás, sobre todo, las mujeres y los propios niños. La red clientelar de los narcotraficantes está abierta a los niños y menores en cualquier momento. Para éstos resulta “natural” unirse a los criminales que son sus mayores o el delito como vía de supervivencia. Desde luego, son los “desechables” que por lo regular morirán antes que otros. Los soldados mas baratos».
Estos muchachos no tienen pudor a la hora de exhibir sus hazañas. Son los cuerpos mutilados, con la cabeza seccionada, las víctimas que aparecen colgando de vigas o de puentes, las víctimas que aparecen en las orillas de los caminos. Es una guerra entre ellos y también con las autoridades. Y estos chicos cumplen. Y para Sergio González, cansado de observar estos fenómenos, hay un culpable. «El narcotráfico funciona como una estructura paramilitar y bajo esquemas semejantes a la guerrilla. Los principales cárteles mexicanos –el de Juárez, Sinaloa, el del Golfo, Los Zetas o la Familia Michoacana– tienen, además de esa estructura, otra que se encarga del dinero y las finanzas. Entre ambas asumen controles y contactos territoriales y estratégicos en las instituciones económicas, políticas y sociales del país. La versión gubernamental quiere hacer creer que todo se enmarca en una pugna entre «policías y ladrones», Gobierno versus criminales. Esto es falso: por desgracia, el narcotráfico es consustancial a las instituciones de México. El estado de derecho está fracturado. La aparición de sicarios niños es un asunto incidental a la luz de la gravedad de todo el problema».

Sexo, droga y machismo
Desde hace tiempo se ha convertido en un tópico. Chavales que desfilan por las cárceles. Jóvenes sin temor a lo que les pueda suceder que salen y entran constantemente. «Que las autoridades detengan y luego liberen a un niño sicario es resultado de un desorden institucional, de una esfera pública viciada y corrupta por completo. El 75 por ciento de los detenidos durante la “guerra al narcotráfico” de los últimos cuatro años fueron ya liberados».
Sergio describe cómo son estos nuevos «soldados»: «Están dispuestos a ganarse un lugar en la organización a fuerza de ser obedientes: los jefes suelen ponerlos a prueba mediante el mandato de actos de crueldad suprema. Así se reafirman como hombres y miembros del grupo. Con estos rituales violentos se ganan el respeto de los compañeros. La iniciación temprana lleva consigo que accedan muy pronto a sexo, toxicomanía, misoginia, machismo. Como apunta un corrido mexicano: “Pancho López, chiquito pero matón”».
Sergio González apunta otro dato más: «La crueldad viene de la sociopatía precoz de muchos criminales que se transforman en psicópatas. En ausencia de control y castigo a sus excesos criminales, crecen en un sentido adverso: se adhieren a las transgresiones a la ley, a las normas, a los límites morales. El afrodisiaco de los delincuentes es la impunidad». La pregunta es, ¿qué delatan en el fondo casos como el de «Ponchis»? Para el autor de «Huesos en el desierto» es evidente: «La “guerra al narcotráfico” ha fracasado. La violencia que se combate con violencia sólo crea una sociedad policiaca y nulos resultados, cuyo efecto es más violencia aún».

«He matado a cuatro personas, las degollaba»
«He matado a cuatro personas, los degollaba. Sentía feo al hacerlo. Me obligaban. Que si no lo hacía que me iban a matar. Yo nada más los degollo, pero nunca fui a colgar a los puentes, nunca», aseguró el jueves «El Ponchis», tras ser detenido. Su historia, con solo 14 años, es trágica: «A los 11 años me levantaron, me dijeron que me iban a matar». Le detuvieron el jueves cuando quería ir a San Diego para encontrarse con su madrastra, quien le envió el dinero para realizar el viaje junto con una de sus hermanas. Una de las hermanas de «El Ponchis» era la encargada de transportar cadáveres a bordo de vehículos robados. «Llevaban dos (teléfonos) celulares, él, “El Ponchis”, un celular, su hermana traía otro, en los celulares vienen las pruebas de cómo torturaban a la gente, cómo la mataban, todo eso, pero está en sus celulares», señaló una fuente militar al diario «Reforma». La persecución del niño comenzó en octubre después de que militares detuvieran a parte de una banda de delincuentes, uno de los cuales confesó que el más sanguinario era «El Ponchis», a quien dejaron ir al ser un menor.

http://www.larazon.es/noticia/7345-los-ninos-del-narcotrafico