lunes, 10 de enero de 2011

AR- Reg Centro- Menores correntinos trabajan en casi situación de esclavitud en Entre Ríos

PRODUCCION FRUTAL Y FORESTAL 10-01-11

El trabajo precarizado, sin aportes para la obra social o para las jubilaciones, con un régimen no contemplado en las normas, y con pagos cada tres meses, es habitual en algunos rubros de la economía entrerriana. Una investigación dio cuenta que en una empresa encontraron a otros dos menores aunque de (16 y 17 años) de Paso de los Libres Corrientes. Ambos declaran que los hacían trabajar con identidades cambiadas, Juan Manuel García y Miguel Angel Ruiz Diaz respectivamente.
Las denuncias contra empresarios inescrupulosos que sostienen un régimen de empleo a menores y en negro en la zona de Concordia no logran, todavía, una respuesta adecuada de las autoridades.
Diario Junio ya había adelantado notas sobre la reducción de obreros al grado de servidumbre, y es sabido que casos de ese tipo saltan de tanto en tanto en Paraná y otras ciudades, particularmente con el destrato a obreros bolivianos. Existen, y se hacen visibles cuando el periodismo los pone en vidriera.
Pero una vez pasado el espasmo, todo vuelve a lo común, y los únicos que pierden son los propios obreros. Es cierto que en quintas pequeñas suele hacerse difícil el cumplimiento de algunas exigencias propias de un sistema basado en la hipocresía, que no atiende las particularidades de las pymes y los microemprendimientos (ni qué hablar de los obreros), y en donde las empresas pequeñas que más trabajo generan suelen ser las más perseguidas.
Pero estas denuncias apuntan a otro tipo de casos, en los que puede constatarse la presencia de centenares de obreros en situación ilegal, ante la vista gorda y el oído sordo de los tres poderes del estado.
El periódico concordiense dirigido por el periodista Claudio Gastaldi, publicó hace un par de meses que una delegación de la policía de Concordia junto al delegado de Derechos Humanos inspeccionaron la quinta “Mc Berry” en la localidad de Calabacilla donde localizaron más de 200 trabajadores empleados por una tercerizada SAFyC S.A. que no aparece en el listado de 52 empresas de servicio inscriptas en la delegación de trabajo.
“En ese establecimiento con grandes galpones se observaron más de 200 camas cuchetas y varios trabajadores denunciaron hechos más propios del siglo pasado (entendemos que el periodista quiso decir, del siglo XIX). Así por ejemplo, hay almacenes que les venden jugos Tang (caja de 14 sobres) a $50, contra los $15 que se consiguen en la ciudad; jabón blanco a $6, y en la ciudad cuesta $3. O el rollo de papel higiénico que lo venden a $6 contra los $ 4 de aquí (en pack de 4)”.
“Trabajan desde las 6,30 horas hasta las 12 y de 13 a 17,30 horas por un jornal de $60 (les habían prometido entre $80 y $90) y deben pagar $12 por día de comida”.

Los “favores” patronales
Ya el investigador Gastón Gori denunciaba en La Forestal este tipo de contratos, en donde los obreros terminan atados a la patronal que les paga cuando quiere, les vende los productos que consumen al precio que quiere, y les mezquina todas y cada una de las conquistas laborales del último siglo.
Ese mismo sistema rigió muchos años en los obrajes entrerrianos, y hoy continúa, con variantes, en algunos emprendimientos frutales y forestales. Presentan incluso testimonios. “Uno de esos trabajadores de San Carlos, Corrientes, de nombre Silvio, denunció que el encargado del galpón, Marcelo Leonardi (dueño de los almacenes) les dijo que recién le pagarán al final de la cosecha ‘para que no nos gastemos la plata en vino’. Otro chico de 18 años, Armando, de Misiones hace días que está enfermo y sin atención médica.
Otros 3 jóvenes de 18 años de Apóstoles aseguraron que se quieren ir pero no pueden porque no les pagarán hasta el final de la zafra. Un dato que vale destacar es que, entre las ‘tercerizadas’ (contra las que el gobierno nacional asegura luchar), aparecen nombres conocidos por ser dueños o prestanombres de empresas citrícolas que podrían contratar personal en forma directa. Se trata de sociedades anónimas con domicilio en Buenos Aires como el caso de Blueberries o los casos de Rousseau y Sacoman a los que este diario ya ha mencionado como integrantes de la sociedad propietaria de COCICO SA., que, el juez de Salto (ROU) vincula con el narcotraficante colombiano detenido en (Salto) Uruguay con un importante cargamento de cocaína. Llamativamente también las que aparecen con mayor cantidad de trabajadores son SRL. En fin, nada que no haga sospechar un intento por disfrazar la situación laboral”.

Documentos falsos
En una nueva embestida contra el trabajo en condiciones de servidumbre, Claudio Gastaldi comparó la justicia de Buenos Aires con la de Entre Ríos, en virtud de las denuncias por casos similares publicadas estos días en medios porteños.

http://www.corrienteshoy.com/vernota.asp?id_noticia=72324

AR-Reg Sur- Quieren erradicar TI en Basural Municipal

10/01/2011 En el marco de un trabajo que lleva adelante el Servicio de Protección de Derechos de la Municipalidad de Trelew se está gestionando el otorgamiento de un sistema de becas para erradicar el trabajo infantil en el Basural Municipal, tema que preocupa a los responsables de esta área, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Humano y Familia.
Bajo la premisa de que el trabajo infantil «es una de las peores formas de explotación y abuso» y pone en peligro «la seguridad, educación y salud» de los más chicos es que se está avanzando en un programa tendiente a erradicar el trabajo infantil en Trelew principalmente el que se lleva adelante en el Basural Municipal.
Así se informó a través de un comunicado del área de Prensa Municipal, a propósito de las acciones que se realizan en el Servicio de Protección de Derechos.
Teniendo como eje de trabajo las convenciones, leyes y ordenanzas que regulan los derechos de los niños y adolescentes, trabaja a diario en diversos proyectos que permiten proteger e incluir a los niños en situación de vulnerabilidad o conflicto.
El Servicio está constituido por la sede central, que está situada en Belgrano Norte 67, y las sedes de los Centros de Promoción Social de los barrios San Martín, Menfa y en el Polideportivo Sur.
En tal sentido, en cada una de estas sedes, se atienden todas las cuestiones relacionadas con niños y adolescentes hasta 18 años de edad, con diversos tipos de problemáticas, que se tratan ya sea desde el mismo Servicio de Protección o a través también de las derivaciones que se hacen de los diversos Juzgados de Familia, de las Asesorías de Familia, o de las Defensorías del Poder Judicial de la circunscripción de Trelew.

OPERADORES CONVIVENCIALES
En esta área trabajan los «operadores convivenciales», que tienen un enfoque de trabajo que promueve cambios y acompaña procesos al interior de las familias, acompañando al niño o adolescente no judicializado en un proceso de construcción de un proyecto personal tratando de convertirse en un referente positivo, articulando en los distintos ámbitos de su realidad familiar, siendo interlocutor y contenedor de sus necesidades, desde una perspectiva integradora.
Se suma al trabajo de los asistentes sociales y otros profesionales.

FAMILIAS SOLIDARIAS
Por otra parte, es importante remarcar la puesta en práctica del proyecto «Familias Solidarias», que está conformado por un equipo técnico integrado por 3 profesionales y 4 auxiliares. Es un proyecto donde se integran a chicos que están judicializados con una familia sustituta por un lapso de 6 meses, para darle un marco de contención a su situación hasta que se logre la revinculación con la familia de origen en el caso que se pueda y continuando en algunos casos hasta la condición de preadoptividad.

NO AL TRABAJO INFANTIL
Bajo la premisa que el trabajo infantil es una de las peores formas de explotación y abuso. Pone en peligro la salud, seguridad y educación de los más chicos, al mismo tiempo que atenta contra su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social.
En función de esto y de los estudios y relevamientos realizados, se plantearon objetivos fundamentales para llevar adelante este proyecto, tales como, terminar con el trabajo infantil en el basural, y de esta forma lograr que estos niños y adolescentes puedan gozar de una mejor calidad y perspectiva de vida y de salud.
En estos casos se hace un aporte en forma de becas a chicos que están en condición de riesgo para evitar ese tipo de problemáticas que se han dado en algunos casos.

REINSERCION EDUCATIVA
En este marco se ha implementado un programa de reinserción educativa, que funciona en el Polideportivo Sur, que abarca a toda la comunidad educativa de la ciudad de Trelew, y cuyo fin principal es abordar la problemática que tienen los niños y adolescentes para concurrir a los establecimientos educativos, buscando reinsertarlos en la comunidad educativa, ya que muchos de ellos no están yendo a las escuelas por diversos motivos.

http://www.elchubut.com.ar/

LA TORTUGA MANUELITA

jueves, 6 de enero de 2011

Ar-Reg Centro- Esclavos

Por Claudia Rafael - Trabajo-esclavizado1(APe).-
Martes, 04 de Enero de 2011 13:00
El empleado del peaje lo vio y sintió que era la fotografía más cabal de un cristo abandonado a toda suerte. Con la morochez eterna en la piel, los ojos sesgados y el pelo renegrido estaba sentadito con el torso desnudo a un costado de la ruta 226, solo, con la vulnerabilidad que le asomaba por cada uno de sus poros. Cuando le preguntó qué hacía ahí y adónde pensaba viajar, él primero no entendió ese español que le resulta tan ajeno y a la tercera vez que le repitió, contestó tímidamente, como en un hilo de voz, que a Bolivia. Ya el turno del empleado había terminado, lo cargó en su auto y lo llevó hasta el barrio boliviano de la ciudad, a miles de kilómetros de su tierra. Recién con los suyos y en quechua todos pudieron ir uniendo las piezas desperdigadas del rompecabezas de su historia. Que se llamaba Waldemar, que tenía 17 años, que habían sido duros días de trabajador quintero, traído quién sabe por quién y cuándo, que los métodos de control eran férreos y denigrantes, la paga irregular y que quien sabe de dónde había sacado la osadía para birlar la atención de los capataces al empezar aquella tarde a caminar hasta llegar al peaje. Indocumentado, cansado, totalmente desorientado y sin rumbo, representaba –sin imaginarlo, siquiera- a millones de waldemares esclavizados sobre la tierra.
Cómo saberse tan hermano de Ezequiel Ferreyra, pequeñito y frágil, devorado por los monstruos de la perversidad que lo llevaron a la no vida cuando lo arrojaron al trabajo esclavo escondido detrás de la promesa falsa de la empresa avícola Nuestra Huella. Cómo Waldemar habría de imaginarse que once años más niño que él, Ezequiel iría siendo carcomido en un martirio feroz de tanto manipular agroquímicos, de tanto respirarlos y meterlos lentamente en su piel, desde las mucosas.
Seguramente jamás escuchó en sus largos 17 años el nombre Nidera. Probablemente impronunciable para su quechua tan ajeno a palabras como traders exportadoras o como Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores. Palabras pertenecientes a un universo tan lejano a su pueblo del origen del que lo arrancaron un mal día para ofrecerle quimeras inalcanzables. No sabrá jamás por qué hay marioneteros de crueldad que ven crecer sus propias montañas de oro arrastrando a los waldemares y a los ezequieles al submundo de la esclavitud.
¿Acaso es posible comprender esa inmensa capacidad para la maldad, lección –diría Hannah Arendt- de la terrible banalidad del mal? ¿Es posible entender esa voluntad atroz de ser piezas fundamentales de un sistema de opresión?
Una pintura perfecta de ese sistema es el que se desnudó en un campamento en campos cercanos a San Pedro mientras las copas chocaban para brindar por un año lleno de paz y armonía. 130 personas, entre ellas 30 niños y adolescentes, ajenos al espíritu festivo fueron rescatados en condiciones que el médico Julio Caraballo, director de Bromatología de San Pedro, definió como semejantes a las de un campo de concentración. Y describió cómo un adolescente se bañaba con agua que sacaba de un recipiente de agrotóxicos.
Números en la estadística feroz de la trata de personas para explotación laboral. Sin nombre. Sin edad. Sin sueños. Sin vida propia. Sin un destino que torcer desde su propia voluntad.
Como Waldemar, ellos tampoco sabían dónde estaban. Tan fuera de su Santiago del Estero, esa tierra tan cansina y pobre pero suya. Simplemente fueron reclutados por Nidera –transnacional de granos- para trabajar en la cosecha del maiz “en la mejor empresa” para ser arrojados luego como esclavos indeseables en el campamento con la amenaza de que quien se fugase, cargaría con la mochila del castigo al resto de su cuadrilla de trabajo.
Dormían en trailers de chapa, hacinados de a veinte, con jornadas laborales de diez horas, sin luz ni agua potable, pagando puntualmente en cifras descomunales cada trocito de alimento que engullir: 80 pesos, la bolsa de papas; 65, la de cebollas; 8, un kilo de pan viejo o 35 por un paquete de fideos con el logo del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia.
Eran el ejército de producción en serie de un sistema macabro que sólo engorda los bolsillos de los poderosos. De los que ríen obscenamente desde sus pedestales mientras tantos otros miran distraídamente hacia otro lado.
Son los waldemares y los ezequieles, descartables por origen y portación de historia. Los expoliados en esta tierra asentada sobre las bases de la inequidad y la desidia. En donde termina transformándose en natural la ferocidad de unos pocos, manipuladores expertos que juegan a un juego atroz, en donde siempre las víctimas son los nadies, los hijos de nadie, los dueños de nada.

Fuente: Página 12
Edición: 1929