sábado, 30 de marzo de 2013

Arg- ¿Se puede modificar la familia patriarcal y su cultura? (Parte II): Las transformaciones sociales abren otras perspectivas


27-3-13 Argenpress 

Ester Kandel (especial para ARGENPRESS.info)

Con el objetivo de circunscribir los alcances de la expresión igualdad de oportunidades y trato entre varones y mujeres en el ámbito laboral, en nuestro contexto, es necesario articular el presente con el pasado, lo nuevo y lo viejo, en las concepciones sobre el rol de las mujeres y la maternidad.
La maternidad, tan glorificada por siglos, sigue siendo un “problema” para los empresarios y para algunos sindicalistas.
Las relaciones género-clase palpitan diariamente. Los roles instituidos para la mujer y el varón no se han modificado suficientemente para que desaparezca esta contradicción en el seno del campo laboral: la división técnica del trabajo y las relaciones de género en el interior de las organizaciones productivas son un reflejo de las relaciones sociales. Así, reafirmamos que persiste la caracterización que hemos realizado sobre la inserción de la mujer en la producción de la sociedad capitalista, requerida por sus habilidades manuales por un lado y por otro retribuida con salarios inferiores. Estos fenómenos tuvieron lugar en el marco de una lucha permanente, principalmente por la doble jornada, tareas domésticas y el cuidado de los niños/as.
Esta desigualdad preexiste al surgimiento del sistema capitalista y en este sentido, bucearemos para aproximarnos a diversas explicaciones.
Simon de Beauvoir señala analizando la relación de los sexos con respecto a la situación de sumisión de las mujeres, que “el vínculo que la une a los opresores no se puede comparar con ningún otro. La división de los sexos es un hecho biológico, no un momento de la historia humana. Su oposición se ha dibujado en un mitsein (1) original y ella no la ha borrado. La pareja es una unidad fundamental cuyas dos mitades están adosadas la una a la otra: no es posible dividir a la sociedad por sexos.”
Apelando al término filosófico alteridad, su condición de ser otro caracteriza a la mujer. Desde una mirada histórica, la reciprocidad en esa totalidad no ha devenido en liberación, la mujer “siempre ha sido si no la esclava del hombre, al menos su vasalla; los dos sexos nunca han compartido el mundo en pie de igualdad (…)”

Génesis del valor secundario del trabajo de las mujeres
La primera división social del trabajo configura las tareas de hombres y mujeres, desde la pesca, la caza, la agricultura, la domesticación, la crianza y cuidado del ganado, a la producción de víveres (leche, carnes) y otros productos, como pieles. Se produce una segunda división del trabajo al separarse el oficio manual de la agricultura, nace la producción directa para el cambio, la producción mercantilista y con ello el comercio. En este proceso se va modificando el tipo de familia (2), o sea el tránsito del matrimonio sindiásmico (3) a la monogamia. La familia empieza a convertirse en la unidad económica de la sociedad aunque no se sabe cómo fue el pasaje de la propiedad común de la tribu o de la gens (4) a serlo de los jefes aislados, en que el beneficio que dejaba la producción le correspondía al hombre.
Según F. Engels, en esta división del trabajo, la mujer gozaba de él, pero no tenía ninguna participación en su propiedad (…) La división del trabajo en la familia había sido la norma para distribuir la propiedad entre el hombre y la mujer; continuaba siendo la misma y, sin embargo, cambiaban ahora por completo las relaciones domésticas, únicamente porque fuera de la familia había cambiado de aspecto la división del trabajo. La misma causa que había asegurado a la mujer su anterior autoridad en la casa (su empleo exclusivo en labores domésticas), aseguraban ahora la preponderancia del hombre: el trabajo doméstico de la mujer desaparecía desde entonces junto al trabajo productivo del hombre, el segundo lo era todo y el primer un accesorio.
Continuando con esta línea de pensamiento, Simone de Beauvoir analiza la maternidad y su posición en la familia. La industria doméstica naciente queda en manos de las mujeres. Tejen alfombras y mantas, hacen trabajos de alfarería. También solían realizar intercambios de mercancías. La maternidad la destina a una existencia sedentaria. Por ella se mantiene y propaga la vida del clan.
Las fuentes reflejan una valorización de la mujer en el marco de la “importancia que toma el hijo en una civilización basada en el trabajo de la tierra”.
La existencia de la propiedad exige una posteridad y en ese sentido “la maternidad pasa a ser una función sagrada”. Esta propiedad que era comunitaria se transmite a través de las mujeres.
El vínculo que las une es más estrecho todavía que una pertenencia; el régimen del derecho materno se caracteriza por una verdadera asimilación de la mujer a la tierra, en ambas se realiza a través de sus avatares la permanencia de la vida que es básicamente generación.
Un rasgo que se reitera es el papel nutricio de las mujeres y la posibilidad de perpetuar la existencia carnal. Siempre está bajo la tutela del hombre, ya sea su filiación matrilineal o patrilineal, ya sea bajo la autoridad del padre, hermano o marido.
En este sentido el “triunfo” del patriarcado no fue “casual” sino que desde el origen de la humanidad prima su privilegio biológico.
Con el surgimiento de la propiedad privada en casi todas las culturas, la mujer queda ligada a esta y a la herencia, con la exigencia de la virginidad y de la fidelidad total.
La lucha por la incorporación de las mujeres al espacio público en general y a la gran industria en particular, la ha beneficiado en su desarrollo personal y a su vez para aportar sus saberes y sus conocimientos. Esta incorporación no estuvo exenta de conflictos que todavía permanecen hasta nuestros días.
Para completar los grandes rasgos marcados en la evolución en las relaciones familiares, es necesario que las sociedades se organizaran alrededor de un sistema de regulación llamado Estado, definido en estos términos por Federico Engels:
Habiendo nacido el Estado de la necesidad de refrenar los antagonismos de clases, pero naciendo también en el seno del conflicto de esas clases, como regla general es el Estado una fuerza de la clase más poderosa, de la que impera económicamente y que por medio del Estado se hace también clase preponderante desde el punto de vista político y crea de ese modo nuevos medios de postergar y explotar a la clase oprimida. (…)
Sin embargo, por excepción hay períodos en que las clases en lucha están tan bien equilibradas, que el poder del Estado, como mediador aparente adquiere cierta independencia momentánea respecto a una y otra.

Una mirada actual
En nuestro país, una mirada actual, a los problemas que afectan a las mujeres, nos permite reconocer que contamos con una vasta experiencia de luchas del movimiento de mujeres, intensificadas en estos últimos años, para enfrentar la violencia doméstica, la trata de personas, los derechos sexuales y reproductivos, el aborto, el acoso sexual, y aquellas que se dan por la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral, todo lo cual vuelve visible que muchos de estos fenómenos han sido considerados naturales, aunque distintos organismos del gobierno tomaran algunas iniciativas para abordarlos.
De la sanción de leyes como las de educación sexual y de violencia hacia las mujeres y su falta de cumplimiento o la indiferencia frente a las muertes de mujeres por aborto clandestino, se puede inferir que existe una política contradictoria con el discurso oficial en defensa de los derechos humanos. Estas prácticas legislativas también pueden dar cuenta de diferencias entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Es evidente que esta situación no responde a la mayoría de la población, necesitada de esta prestación y cuestiona el papel del Estado, en quien un sector de la población deposita esperanzas sobre las políticas enunciadas.
En este sentido nos preguntamos en varias ocasiones qué intereses están en juego, para impedir que estos instrumentos legales sean una herramienta en materia de políticas sociales, educativas y de salud. Algunas de las situaciones mencionadas quedan descriptas en el siguiente análisis de los autores del artículo Crisis y recomposición de la hegemonía capitalista (2011):
El aparato del Estado está atravesado por los procesos sociales y posee una relativa autonomía que le permite retro-actuar sobre la sociedad y no “reflejar” las relaciones que se traban en el seno de aquella. Está sometido a las exigencias de las clases subalternas y sus resultados dependen de la relación de fuerza a su interior. Es decir el Estado tiene carácter de clase y en tal sentido interviene en resguardo y reaseguro de la política de los sectores hegemónicos, pero al mismo tiempo, es un lugar de la lucha de clases, un lugar de disputa. Por ello es importante saber de qué relaciones sociales es portador.

Un mundo nuevo es posible
Pueblos y países de América Latina y el Caribe pujan por un cambio en las relaciones de poder y en ese marco también se discute el rol de las mujeres. Las consignas de liberación y emancipación planteadas hace más de un siglo cobran significación en la actualidad.
La tarea de desmontar un andamiaje construido desde la Colonia y reformulada por el Estado en el sistema capitalista, es una cuestión compleja.
Aunque en la mayoría de los pueblos, estén unidas por las familias no nos une la propiedad, en cambio están ligadas por creencias, costumbres y tradiciones que han moldeado profundamente nuestra personalidad, especialmente en lo que atañe al rol materno.
La situación de las mujeres desde la experiencia de la Revolución Cubana, analizada por la investigadora Norma Vasallo Barrueta (2011) (5), refleja el peso de la cultura patriarcal en la sociedad y las discordancias entre los cambios jurídicos, políticos y económicos.
Las transformaciones que trajo consigo el triunfo revolucionario, y que se expresan claramente en el discurso jurídico y político y la situación económica de la mujer, no influyen directamente en la subjetividad de todas; sino que resultan mediatizadas por la influencia de la cultura patriarcal, que en forma de tradiciones, costumbres, normas y valores, transmite fundamentalmente la familia y en particular la propia mujer como madre, en su función educativa a las nuevas generaciones marcando las nuevas subjetividades, como también son transmitidas por los diferentes agentes de socialización como la escuela, la comunidad, los grupos de amigos, los medios de comunicación como los más significativos. La profundidad de los cambios operados en la realidad jurídica y política en Cuba en estos 50 años no guarda una relación lineal con los que se han producido en la subjetividad de varias generaciones de cubanas y cubanos. Sin dudas, parece ser, que grandes transformaciones sociales, requieren de más de cuatro generaciones para que se aprecie su consecuente relejo en la cultura, la subjetividad social e individual y en la modelación de los proyectos personales de vida.
Asimismo, consideramos un aporte las elaboraciones de otras investigadoras latinoamericanas que refutan el predominio de una visión que soslaya la interpretación de la realidad, avalando en los hechos la lógica del poder en las instituciones y en la organización social. Por ejemplo Alba Carosio (2012), señala:
En el contexto del pensamiento antihegemónico, el pensamiento feminista ha producido una teoría crítica que demuestra que los rostros de la dominación son múltiples, y por lo tanto deben ser diversas las formas y los agentes de resistencia a ellos. (…) La histórica discriminación-opresión-explotación de las mujeres como conjunto subalterno, cruza de manera percibida como natural todas las formas de dominación. Por este motivo, la opresión de género es naturalizada incluso dentro de movimientos y pensamientos emancipatorios. (…)
Las necesidades y propuestas feministas son poco comprendidas y frecuentemente postergadas y aún impugnadas por relatos utópicos que dejan intacto el patriarcado, y se niegan a comprender su articulación vital con el capitalismo, el racismo y el imperialismo.
Los conflictos en la relación entre la base material y la conciencia, dentro del ámbito familiar, fue negada en cierto modo, durante la mayor parte del siglo XX, o mejor dicho, abordada desde una visión materialista mecánica, al no valorar suficientemente el rol atribuido a las mujeres, su apropiación y la transmisión por generaciones, a pesar de los numerosos cambios, científicos y técnicos en las sociedades.
Para responder a nuestra pregunta ¿Se puede modificar la familia patriarcal y su cultura? en principio debemos pensar en la transformación del movimiento por la participación en un movimiento por la emancipación. (6)

Ver también:
- ¿Se puede transformar la familia patriarcal y su cultura? (Parte I)

Notas:
1) Ser con los otros.
2) Se diferencias tres tipos de familias: matrimonios por grupos (salvajismo); sindiásmica (barbarie) y la mono-gamia (civilización)
3) En esta etapa un hombre vive con una mujer, pero de tal suerte, que la poligamia y la infidelidad ocasional siguen siendo un derecho para los hombres, al paso que casi siempre se exige la más estricta fidelidad a las muje-res, mientras dure la vida común, y su adulterio se castiga cruelmente. Pero el vínculo conyugal se disuelve con facilidad por una y otra parte y después, como antes, los hijos pertenecen a la madre sola.
4) Unidad social, donde regían derechos y obligaciones. Etimológicamente, el griego genos, en latín, gens, corres-ponde el gótico kuni, y el medio alto alemán, künne. Lo que no recuerda los tiempos del derecho materno, es que el sustantivo “mujer” se deriva de la misma raíz: en griego gine, en eslavo, zena, etc.
5) Ponencia en la 1º Reunión del Grupo de Trabajo “feminismo y Cambio en América Latina y el Caribe” –Caracas del 18 al 22 de julio de 2011.
6) De las reflexiones del Grupo de Trabajo citado.

Bibliografía
- Simone de Beauvoir, El segundo sexo – Vol. I – Los hechos y los mitos, Ediciones Cátedra, Madrid, 1999.
- Grupo de Trabajo, Feminismo y cambio social en América Latina, CLACSO, 2012.
Engels, Federico, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, Editorial Claridad, 1974.
- Kandel, Ester, Discriminación directa e indirecta en el mercado laboral – Presentado en jornadas de Aset, 2007.
- Kandel, Ester, División sexual del trabajo –ayer y hoy – Una aproximación al tema. Editorial Dunken, 2006
- Kandel, Ester, Debates: El Estado y la lucha de las mujeres. Publicado por Argenpress, 23 de diciembre de 2008.
- Kandel, Ester, Negociación colectiva e igualdad de oportunidades entre mujeres y varones, Publicado por La Causa laboral –Asociación Abogados laboralistas –Año VIII- Nº 33 – abril de 2008.
- Kandel, Ester, Debates: El Estado y la lucha de las mujeres. Publicado por Argenpress, 20 de enero de 2009.
- Kandel, Ester, Jardines maternales – Problemas actuales, legislación y políticas públicas. Publicado por Argenpress, 25 de agosto de 2009.
- Kandel, Ester, Informalidad y precariedad en las guarderías. Publicado por Argenpress, 23 de septiembre de 2009.
- Kandel, Ester Para las trabajadoras existen varios techos de cristal, Publicado en Argenpress, miércoles 29 de septiembre de 2010.
- Kandel, Ester, Los/as trabajadores/as con responsabilidades familiares: La política social de los empresarios. Un arma de doble filo, publicado en Argenpress, viernes 8 de octubre de 2010.
- Kandel, Ester, La opresión de la mujer tiene historia. Revista Periferia, agosto de 2010.
- Kandel, Ester, Las/os desprivilegiadas/os: Las leyes y su letra muerta. Publicado en ARGENPRESS, lunes 10 de enero de 2011
- Kandel, Ester, El como si de las relaciones laborales. Publicado por Argenpress, 29 de octubre de 2011.
- Kandel, Ester, La Barrick Gold y las condiciones y medio ambiente de trabajo. Argenpress, 25 de enero de 2012.
- Kandel, Ester, La licencia por maternidad y la precariedad laboral – Argenpress, 2 de mayo de 2012.
- Kandel, Ester, La maternidad poco cuidada – Argenpress, 24 de mayo de 2012.
- Kandel, Ester, A propósito de la prevención de los riesgos laborales - La violencia hacia las mujeres – Argenpress, 30 de mayo de 2012.
- Kandel, Ester, La división sexual del trabajo y las estrategias del capital (Parte I) - Argenpress, 8 de agosto de 2012.
- Kandel, Ester, La división sexual del trabajo y las estrategias del capital (Parte II) - Argenpress, 14 de agosto de 2012.
- Rajland Beatriz, Campione, Daniel, , Gambina Julio, Barrera Marcelo, Cortés, Martín, Crisis y recomposición de la hegemonía capitalista: continuidades y rupturas (años 2001-2007 )en Hegemonía y proceso de acumulación capitalista en Latinoamérica hoy (2001-200)El caso argentino, Editado r/s y FISYP.
http://www.argenpress.info/2013/03/se-puede-modificar-la-familia.html

Arg- ¿Se puede transformar la familia patriarcal y su cultura? (Parte I)

21-3-13 Argenpress

Ester Kandel (especial para ARGENPRESS.info)

La complejidad del tema nos motiva presentarlo en dos partes para incluir otros aspectos que merecen considerarse. Una pregunta guiará este estudio ¿de dónde viene la sumisión a las mujeres?
“Todo cambia”, reza la canción y aquí sostenemos que también es posible transformar la familia patriarcal. Una mirada filosófica sobre la diferencia de los sexos, nos permite criticar las afirmaciones de la mayoría de los textos y su metodología.
El estudio de las relaciones entre el ser humano y la naturaleza, entre el ser y el pensar, el espíritu y la materia atravesó muchas etapas. Las corrientes de pensamiento se desarrollaron también en distintos tipos de sociedades, con relaciones sociales, políticas y económicas particulares.
Geneviève Fraisse en el artículo Del destino social al destino personal. Historia filosófica de la diferencia de los sexos, sostiene:
"El discurso filosófico sobre las mujeres y sobre la diferencia de los sexos se halla necesariamente en la encrucijada de la historia -aquí ruptura política, mutación económica de la época moderna- y la eternidad de las cuestiones filosóficas: dualidad de cuerpo y espíritu, división entre naturaleza y civilización, equilibrio entre lo privado y lo público. P.70
En otros términos el filósofo Alfredo Llanos señala que la filosofía “no puede estar desconectada de la realidad económica, social y política dentro de la cual emerge y cuya verdad pretende expresar. Toda filosofía es filosofía de su tiempo, decía Hegel.”
La propuesta nos invita a pensar en:
• el sentido de las doctrinas de los grandes pensadores del pasado;
• la perspectiva histórica que los empujó a dar determinadas soluciones
• los factores ambientales que determinan las distintas respuestas filosóficas planteadas en cada época.

Por ejemplo, en la Grecia clásica, los filósofos abordaron entre otros temas el de la familia monogámica a través del modelo patriarcal expresado en la regulación del contrato matrimonial, las conductas sexuales dentro del mismo, la procreación, la herencia y las funciones del padre.
El estudio Cuerpo de mujer - Sexualidad y política (1999), analiza la posición de Platón, basada en la idea de “mezcla”, o sea la combinación de bienes y caracteres (por ejemplo ricos-pobres, impetuosos-moderados), lo que en primer lugar pone de manifiesto el grado de conflictividad existente y por otro el camino que la sociedad ateniense tomó para resolverlo. Precisamente, la regulación de los conflictos sociales por la excesiva acumulación de riquezas se efectuaba por: la legislación de las alianzas matrimoniales, el control de la generación y la herencia, para lo cual resultó imprescindible el dominio del cuerpo femenino con sentido de utilidad pública.

¿Cuál era la formación económico-social que sostenía la justificación de este modelo?
La democracia antigua o esclavista, cuyo poder lo tenía la aristocracia terrateniente y luego fue disputada por una nueva clase mercantil, en los últimos años del siglo V a c., según el historiador inglés George Thomson, origina la lucha entre demócratas y oligarcas que asumió la forma de una guerra panhelénica entre Atenas y Esparta.
La familia monogámica instituida en Grecia, suplantaba a la sindiásmica, lo nuevo era el poder del hombre, con el fin formal de procrear hijos de una paternidad cierta.

¿Por qué? En El origen de la familia la propiedad privada y el Estado, Federico Engels señala:
Esta paternidad se exige porque esos hijos en calidad de herederos directos han de entrar un día en posesión de los bienes de la fortuna paterna. (…) la existencia de la esclavitud junto a la monogamia, la presencia de jóvenes y bellas cautivas que pertenecen en cuerpo y alma al hombre, es lo que constituye desde su origen el carácter específico de la monogamia, la cual sólo es monogamia para la mujer y no para el hombre.
Monogamia, esclavitud y propiedad privada son el progreso y la desventura porque el desarrollo de unos se verifica a expensas de la desventura y de la represión de otros. Es la forma de la sociedad civilizada (…) (1)
La concepción filosófica de la mujer en el mundo clásico partía de considerarla como un ser inferior, como lo sustentaba el pensamiento de los griegos:
Sócrates según Platón atribuye la inferioridad femenina a su propia naturaleza y a la falta de educación, siendo deber del marido proporcionársela;
Platón: subordinación al varón;
Aristóteles parte de la pasividad de la mujer en la reproducción y justifica su sometimiento social jurídico. El macho es más apto para el mando que la hembra, exceptuando algunos casos contra natura.
Las corrientes de pensamiento las podemos encuadrar en dos concepciones: el idealismo y el materialismo, que se caracterizaron esencialmente por diferenciar la comprensión del espíritu y la materia, con un registro metafísico o dialéctico.
Un punto nodal ha sido la concepción sobre la realidad y la relación entre el ser y el pensar siempre en un contexto, en un período histórico.
Desde el materialismo dialéctico se considera a la realidad como objetiva, con existencia independiente de los sujetos y al conocimiento como un proceso vinculado a la práctica social.

En términos de Carlos Marx:
La producción de la vida, tanto de la propia en el trabajo, como de la ajena en la procreación, se manifiesta inmediatamente como una doble relación -de una parte, como una relación natural y de otra como una relación social-; social en el sentido de que por ella se entiende la cooperación de diversos individuos, cualesquiera que sean sus condiciones, de cualquier modo y para cualquier fin. (…) ..La historia de la humanidad debe estudiarse y elaborarse siempre en conexión con la industria y del intercambio.
Si nos dirigimos al siglo XIX, observamos que de los cambios históricos emergen reformulaciones de la relación entre los sexos y surge la conciencia de una posible emancipación de las mujeres. Según Geneviève Fraisse esta reflexión filosófica “enuncia algunas certezas o lanza ciertas torpezas pero que, con todo, accede a un registro metafísico en que lo mismo y lo otro adoptan la figura de la diferencia de los sexos para interrogarse.” P.71

¿Qué temas se plantearon? Fundamentalmente:
1- la familia, entendida por una parte, como emanación del matrimonio y por otra, como célula primera de la sociedad;
2- la especie, cuya perpetuación se concibe como finalidad de la vida humana;
3- la propiedad, con sus corolarios: el trabajo y la libertad.
Según la autora los filósofos se dividen en dos posiciones: o bien plantea las relaciones de armonía o por el contrario, las de conflicto entre ambos sexos. Todos se preguntan cómo definir el amor, lugar de los goces más elevados y de los peores sufrimientos.
A fines del siglo XIX se aborda la cuestión jurídica de las mujeres con las siguientes posiciones, basadas en los conceptos que ya estaban desarrollados:

Fichte señala claramente la dificultad:
Contrariamente a lo que ocurre en el resto del derecho, no se puede establecer una “deducción del matrimonio” a partir del fundamento del derecho natural, pues no se trata de una “asociación jurídica, como es el caso del Estado”, sino de “una asociación natural y moral”. El matrimonio es una “unión perfecta” que descansa en el instinto sexual de ambos sexos y que no tiene ningún fin fuera de sí mismo. (…) el amor es el punto en donde se reúnen del modo más íntimo la naturaleza y la razón.
En cambio la posición de Kant sostenía antes que el matrimonio se da como un “contrato.” El goce de los órganos sexuales del hombre por la mujer y recíprocamente sólo es aceptable precisamente debido a esta reciprocidad de la relación de posesión en que el hombre manda y la mujer obedece.
Hegel plantea que matrimonio es una “acción moral y libre y no una unión inmediata de individuos naturales y de sus instintos. El jefe de familia, el hombre, es la persona jurídica.
Una basándose en el fundamento natural de la división de los sexos, la otra en el reconocimiento de la ley y por último en el no reconocimiento del deseo, estas tres posiciones tienen una coincidencia: es la dependencia femenina del hombre; su realización en el matrimonio y su destino es el espacio doméstico.
La metafísica del siglo XIX, señala Geneviève Fraisse, se alimenta de los conceptos de dualidad, relación y unidad de polos opuestos, cuya diferencia en el sexo es una de sus representaciones, incluso, tal vez, una metáfora fundamental.
Intentado explicar el perfil de las corrientes filosóficas en relación con el desarrollo de las ciencias, Alfredo Llanos señala que:
El materialismo del siglo XVIII era mecanicista porque entonces la mecánica de los cuerpos sólidos, es decir, la mecánica de la gravedad era de todas las ciencias naturales, la única que había llegado en cierto modo a un punto culminante. La segunda limitación de este materialismo consistía en su incapacidad para concebir el mundo como proceso, como materia sujeta a desarrollo histórico. Esto correspondía al estado de las ciencias naturales de ese entonces y al modo metafísico y antidialéctico de filosofar que con él se relacionaba. Se sabía que la naturaleza se hallaba sujeta a un perenne movimiento pero, según las ideas dominantes en aquella época ese movimiento giraba en un sentido circular, razón por la cual no se movía nunca de sitio.
Estas ideas modelaron e instituyeron un perfil y una práctica dominante de las mujeres; sin embargo las contradicciones que se gestaron en el seno de algunas sociedades como los acontecimientos revolucionarios a finales del siglo XVIII, encontró a las mujeres participando y debatiendo con los varones por la instauración de la República.
A la idea de la dualidad de los sexos se une la complementariedad de estos, desarrollada durante el siglo XIX. Esta posición es sostenida por Ludwig Feuerbach y compartida por Auguste Comte. En la última parte de este siglo se desarrolla una polémica desde una visión histórica de las relaciones familiares que cuestiona el andamiaje del patriarcado.
Los temas presentes en los discursos filosóficos hacían referencia a:
• la “jerarquía de los sexos” (correspondencia A. Comte - Sturat Mill, 1843);
• la mujer se caracteriza por ser afectiva y el hombre por su capacidad intelectual;
• adjudicación de los calificativos “ángel” para el hombre y “diosa” para la mujer;
• participación indirecta en la vida pública y saludable exclusión de la vida social y política.

John Stuart Mill (2) (1806-1873) señalaba la conveniencia de que la mujer permaneciera en la esfera privada, en beneficio de la sociedad. Explica su subordinación de este modo:
La subordinación social de la mujer queda en pie como un hecho aislado dentro de las modernas instituciones: una brecha solitaria en lo que ha llegado a ser la ley fundamental; una reliquia única de un viejo mundo, de su pensamiento y su práctica que ha evolucionado en todas las otras cosas pero que retiene esta sola por un interés universal. (...)
No es conveniente sobrecargar el mercado del trabajo con un doble número de competidores. En un estado de cosas sano, el marido debería poder ganar con su solo trabajo todo lo necesario para los dos.
Esta visión positivista adjudicaba a las mujeres el rol de “auxiliares de lo espiritual” en el espacio familiar; también se les confería un papel en la religión.
Estas opiniones estaban en debate y se puede observar cierto cambio frente a la naturaleza de la misoginia. Según la autora citada se debe:
...la emancipación de la mujer se deja entrever concretamente y el feminismo como movimiento social y político, se convierte decididamente en una realidad pública. Mientras ciertos filósofos -Pierre Leroux, Marx o Stuart Mill - hablan con benevolencia acerca de las mujeres, otros se inscriben en la tradición de Kant y de Schopenhauer (y la ideología revolucionaria francesa), como, sobre todo Proudhon y vacilan entre la exclusión social y política del sexo femenino y su designación como fuerza maléfica.
La condición social de las personas, vislumbra la posibilidad de la igualdad real entre el hombre y la mujer, en contraposición del Código Civil que consagra la dependencia de la esposa.
Señalábamos antes que en el último cuarto del siglo surge un debate a partir de la existencia de nuevos actores sociales y de nuevas lecturas de estas relaciones: se analiza el sujeto psicológico la historicidad de la familia.
La inmutabilidad del patriarcado y una explicación de la familia por fuera del relato bíblico se inician con el estudio de Bachofen, El matriarcado de 1861. El derecho materno queda inscripto en la historia y se transforma con el matrimonio y el rol del padre.
A partir de los aportes de Carlos Marx y Federico Engels, las contradicciones de las relaciones sociales y su necesidad de transformarlas en su contrario, también se pone en cuestión el rol de la familia.
Uno de los debates lo produjo la visión materialista metafísica de L. Feuerbach quien, sobre la relación entre el hombre y la mujer, se oponía a la visión asexuada que postula el cristianismo y adhería a la idea de la complementariedad de los sexos, es decir que sostenía la oposición entre lo masculino, activo y lo femenino pasivo, el pensamiento por un lado y la intuición por el otro.
Como señalamos anteriormente L. L. Feuerbach, ha hecho un recorrido en su formación y posturas filosóficas desde el contexto del desarrollo del materialismo del siglo XVIII.
Según A. Llanos, analiza sus orígenes filosóficos en forma crítica, de este modo:
Procedía de los materialistas de los siglos XVI y XVII, Spinoza, La Mettrie, Holbach y Diderot. Refiriéndose a su propia evolución expresa que su primer pensamiento fue Dios aunque no tardó en comprender su error, su segundo pensamiento la razón, demiurgo de la filosofía hegeliana y el tercero y último el hombre, objeto fundamental de su materialismo antropológico. (…)
Sin embargo, el principio antropológico de Feuerbach nos da una definición incompleta y limitada del materialismo. Su autor, que concebía demasiado estrechamente el objeto de la filosofía pues lo reducía a la interpretación materialista de la unidad del sujeto y el objeto, a la relación entre el yo y el no-yo, consideraba al hombre de modo unilateral, como un ser corpóreo, sensible, pero no como ser histórico social. (…)
El conocimiento no es, para él, más que contemplación, primero sensible y luego racional, sin vínculo alguno con la práctica, con la transformación de la realidad objetiva. Otro defecto, no menos importante, de su teoría del conocimiento reside en que le es ajena por completo su concepción histórica. (…) no veía que la producción social es la base de la actividad cognoscitiva del hombre.
Desde una perspectiva histórica el análisis sobre la opresión de las mujeres cobra otra dimensión. Los estudios de Carlos Marx y Federico Engels introdujeron otra visión sobre la situación de las mujeres. Por ejemplo en el Prólogo a la primera edición (1884) de El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, cita un texto de su difunto amigo sobre las investigaciones del antropólogo norteamericano, Morgan en Ancient Society. (3)
Desglosaremos algunos de los conceptos, que según nuestra consideración son esenciales:
A. Según la teoría materialista, el móvil esencial y decisivo al cual obedece la humanidad en la historia, es la producción y la reproducción de la vida inmediata.
1. la producción de los medios de existir (alimento, vestido y los utensilios,
2. la producción del hombre mismo, la propagación de la especie


B. Las instituciones sociales bajo las que viven los hombres de una época y de un país dados, están íntimamente enlazados con estas dos especies de producción, por el grado de desarrollo del trabajo y por el de la familia.


C. Organización de la sociedad:
• fundada en los lazos de familia, cada vez es menos productivo el trabajo;
• progresan la propiedad privada y el cambio de productos, la diferencia de fortunas, la valoración de la mano de obra extraña;


D. Surgen los antagonismos de clase: elementos sociales, nuevos todos ellos, que con el transcurso de las generaciones se esfuerzan por adaptar la antigua constitución social a nuevas condiciones, hasta que a la postre la incompatibilidad entre una y otras acarrea una completa revolución.
• La sociedad antigua cimentada en la consanguinidad(4), desaparece entre el choque de las clases sociales recién formadas:
• sociedad nueva resumida en el Estado y cuyas unidades constituyentes ya no son lazos de familia sino vínculos locales, una sociedad donde el orden de la familia está completamente sometido al orden de la propiedad y en el seno de la cual tienen libre curso esos antagonismos y esas luchas de clases que componen hasta hoy toda la historia “escrita”.

Consideramos acertada la reflexión de Geneviève Fraisse al expresar que “Engels no se equivoca al relativizar el derecho patriarcal, quiebra su fundamento mismo; si no existe desde siempre, puede dejar de existir. Y lo cita:
Una de las ideas más absurdas que nos ha transmitido el Siglo de las Luces es la idea según la cual la mujer, en el origen de la sociedad, fue esclava del hombre. En todos los salvajes y en todos los bárbaros del estadio inferior y del estadio medio, e incluso parcialmente en los del estadio superior (5), la mujer tiene una posición no sólo libre, sino de enorme consideración. (6)
Cita de Morgan sus conceptos de que “la familia es el elemento activo; nunca permanece estacionaria, sino que pasa de una forma inferior a una forma superior a medida que la sociedad evoluciona de un grado más bajo a otro más alto. En cambio, los sistemas de parentesco son pasivos, sólo después de largos intervalos registran los progresos hechos por la familia en el curso de las edades y no sufren radical modificación sino cuando se ha modificado radicalmente la familia”.
El término familia por su etimología, famulus se aplicaba sólo a los esclavos, o sea esclavo doméstico. Luego fue incorporado por los romanos para designar un nuevo organismo social, cuyo jefe tenía bajo su poder a la mujer, los hijos y cierto número de esclavos.
De ahí que Marx afirmara:
La familia moderna contiene en germen, no sólo la esclavitud (servius), sino también la servidumbre, puesto que desde el comienzo refiérese ésta a los servicios de la agricultura; encierra en miniatura todos los antagonismos que se desarrollarán más adelante en la sociedad y el Estado.
Esta familia no estaba basada en el amor, sino en la propiedad individual, en la que el hombre era el jefe y propietario de su mujer e hijos y estos últimos los herederos de sus bienes.
Este desarrollo de las familias entrañó un progreso con obstáculos y contradicciones. Surgió en una sociedad de desigualdad, con un eje organizador desplegada a lo largo de siglos y a través de diversas expresiones culturales, modelando relaciones que intentaban reproducirla en forma conflictiva.

Notas:
1) Civilización: período en que el hombre aprende a elaborar productos artificiales, valiéndose de los productos de la naturaleza como primeras materias, por medio de la industria propiamente dicha y del arte.
2) En el ensayo On Liberty intenta definir la naturaleza y los límites del poder en la esfera social externa y el poder sobre el individuo.
3) En la cuarta edición -1891- “Hasta 1860 no hay que pensar en una historia de la familia. La ciencia histórica se encontraba aún, en este terreno, bajo el influjo exclusivo de los cinco libros de Moisés. (…) No cabe duda de que, aparte de la monogamia, conocíanse también la poligamia de Oriente y la poliandria del Tibet; pero estas tres formas no se sucedían en el orden de una serie histórica, sino que figuraban una junto a otra, sin relacionarse entre sí por medio de ningún vínculo.”
Engels estudia y analiza en forma crítica los aportes de tres antropólogos, el alemán Bachofen, el inglés Mac Lennan y el norteamericano Morgan. Los estudios de éste los consideró como un progreso en el conocimiento del origen de las familias.
4) La familia monogámica nace de la familia sindiásmica, en la época que sirve de límite entre el estadio medio y el estadio superior de la barbarie; su triunfo definitivo es uno de los signos característicos de la civilización na-ciente. Se funda en el poder del hombre, con el fin formal de procrear hijos de una paternidad cierta; y en esta paternidad se exige, porque esos hijos, en calidad de herederos directos, han de entrar un día en posesión de los bienes de la fortuna paterna. F. Engels, op.cit.
5) Estos estadios se diferencian por el tipo de alimento que consumen, los instrumentos que crean y usan para modificar la naturaleza y los lugares que eligen para vivir.
6) Al estudiar a los iroqueses (Estado de Nueva York, encontró un sistema de parentesco en contradicción con verdaderos vínculos de familia. Reinaba allí esa especie de matrimonio, fácilmente disoluble por ambas partes, llamado por Morgan “familia sindiásmica”. (…) El iroqués no sólo llama hijos e hijas a los suyos propios, sino también a los de sus hermanos. (…) Los apelativos de padre, hijo, hermano/a no son simples títulos honoríficos, sino que por el contrario, traen consigo serios deberes recíprocos perfectamente definidos y cuyo conjunto forma una parte esencial de la constitución social de los pueblos.

Bibliografía:
- Engels, Federico, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, Editorial Claridad, 1974.
- Fioretti, Susana - Tejero, Graciela, Cuerpo de mujer - Sexualidad y política, Publicado por el Area de Estudios de la mujer y de género, Nº 1 del Instituto Superior del Profesorado “Dr. Joaquín v. González.
- Geneviève Fraisse, Del destino social al destino personal. Historia filosófica de la diferencia de los sexos, en Historia de las mujeres, T. 4- Georges Duby y Michele Perrot, Santillana, 1993.
- Kandel, Ester, Ley de Trabajo de Mujeres- Un siglo de su sanción - La doble opresión: reconocimiento tácito, Dunken, 2008.
- Kandel, Ester, La opresión de la mujer tiene historia, Revista Periferia, agosto de 2010.
- Llanos, Alfredo, Introducción a la dialéctica, Editorial Rescate, 1986.
- Thomson, George, Los primeros filósofos, Ediciones siglo Veinte, primera edición argentina, 1975.
- Marx, Carlos / Engels, Federico, Antología, Centro Editor de América Latina, 1972.

http://www.argenpress.info/2013/03/se-puede-transformar-la-familia.html

Uruguay- Los hijos de la pobreza cronica

25-3-13 Argenpress

CORRESPONDENCIA DE PRENSA

Niños y adolescentes que viven en "hogares clasificadores de residuos" están en "riesgo sanitario". El 50% consume la comida recolectada de la basura.
La sociedad (casi sin distinción de banderas políticas o clases sociales), los llama "hurgadores". Es el nombre del estigma. En la basura encuentran lo que el negocio del "reciclaje" demanda; procuran su comida diaria entre las sobras de alimentos que otros tiran. Recorren las calles, día y noche. A pie, en carros tirados por caballos, a veces en bicicleta. Viven en asentamientos y barrios donde manda la pobreza extrema. Si bien los "clasificadores registrados" suman 5.500, se sabe que superan los 15.000 en todo el país. Sus familias están integradas, mayoritariamente, por personas jóvenes. El 40% tiene menos de 18 años, y el 35 % menos de 14 años. Es el trabajo infantil y adolescente que "clasifica residuos". Son los hijos de una "pobreza crónica" que continúa agrediéndolos.
Los últimos datos son aplastantes. El 30% de los niños y adolescentes que viven en "hogares de clasificadores de residuos" en Montevideo, presentan "problemas de rezago educativo"; 45% de ellos habita en viviendas sin acceso a agua potable; 65% no tiene saneamiento; 61,3% tiene el "baño incompleto". Casi 7 de cada diez viven en hogares donde se "clasifica" en la casa, lo que agrava los "riesgos sanitarios".
Estas son algunas de las conclusiones del documento "Niños, niñas y adolescentes en hogares clasificadores de residuos de Montevideo" (1) que fue presentado el jueves 21 de marzo, y elaborado en el marco de la Iniciativa Pobreza y Medio Ambiente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El documento es simultáneo al estudio sobre "la dimensión ambiental de la pobreza urbana" realizado por el programa de Naciones Unidas. (Ver Correspondencia de Prensa, 23-3-2013)
Uno de los aspectos que se investigó fue que comida consumen los niños y adolescentes de estas familias. En ese sentido, se observó que alrededor del 50% de los niños entre 0 y 4 años reside en hogares donde "consumen la comida recolectada". Es decir, la encontrada en un conteiner callejero, en un basural o no se sabe dónde. Además, 10% de los consultados declaró no cocinar lo alimentos recolectados. Esto, dice el informe, "constituye un importante riesgo sanitario".
El informe da cuenta que los niños y adolescentes de "hogares de clasificadores" se encuentran "expuestos" a importantes riesgos para la salud, porque residen en viviendas con problemas de humedad, ventilación, inundación, ubicados en terrenos con presencia de contaminantes y cercanos a lugares tóxicos. Alrededor de la mitad de los niños de entre 0 y 4 años reside en viviendas que carecen de agua potable y seis de cada diez en casas sin baño o con baño sin cisterna y sin saneamiento, "factores que afectan directamente la salud y aumentan la probabilidad de contraer enfermedades como diarrea".
Un porcentaje importante de niños y adolescentes de las zonas estudiadas "vive a menos de 500 metros de lugares tóxicos", siendo los de mayor prevalencia los basurales y lugares de quema de basura. Esto es "esperable" -señala el documento-, pues los "hogares clasificadores de residuos" tienden a asentarse en las cercanías de vertederos y basurales, "generando situaciones de alto riesgo sanitario". En el terreno donde se encuentra la vivienda se detecta la presencia de contaminantes y metales, lo cual "afecta directamente la salud de los integrantes del hogar", principalmente los que se encuentran en mayor contacto con el predio, niños y niñas entre 0 y 5 años. De igual manera, se observó que un porcentaje importante de niños y adolescentes se ubica en terrenos de quema de cables (tarea que se realiza para extraer el cobre que luego es vendido al peso), canteras de rellenos y presencia de otros contaminantes.
Por otra parte, la realidad indica que son muchos "los que clasifican basura dentro de sus propias casas, donde incluso viven con animales". Así, los niños se encuentran en contacto con la basura y se incorporan a la actividad del reciclaje a edades muy tempranas, inicialmente en contacto indirecto o como forma de colaborar con el hogar.
El documento advierte que la gran mayoría de niños y adolescentes pertenecientes a "hogares clasificadores" se encuentra afectada por el tipo de miseria de más difícil reversión: la "pobreza crónica", producto de generaciones que no han conocido otro modo de ganarse la vida. Más del 70% de los menores de 14 años de "hogares clasificadores" se encuentra en situación de "pobreza crónica" y en "una situación de alta vulnerabilidad". El documento del PNUD habla de personas que "no conocen otro modo de vida", que comienzan a trabajar junto con sus padres, como éstos lo hicieron en su momento junto con sus abuelos. Además, "factores habitacionales y ambientales inciden en la condición de pobreza y favorecen su transmisión inter-generacional".
En cuanto al trabajo infantil y adolescente, las dos investigaciones coinciden: el 25% de los menores de 14 años realiza tareas de recolección de basura y esa cifra sube al 33,3% en el caso de los mayores de esa edad.

Nota:
1) El estudio que fue elaborado con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de Vivienda, y la embajada de España, se basó en un universo de 1.121 hogares ubicados en las zonas más pobres de Montevideo.
http://www.argenpress.info/2013/03/uruguay-los-hijos-de-la-pobreza-cronica.html

Arg-TI-Las leyes, los números ausentes y las palabras


   

(APe).- Una de las palabras menos pronunciada en el Congreso de la Nación durante 2012 fue el vocablo niño.

Una señal.
Quizás por eso no hay cifras oficiales de la cantidad de pibas y pibes trabajadores en la Argentina del tercer milenio.
Algunos dicen un millón y medio, otros sostienen que la mitad.
Lo cierto que en los últimos días el senado de la nación convirtió en ley un mayor castigo para los que explotan chicas y chicos en la geografía del país que alguna vez se ufanó de ser el sitio donde los únicos privilegiados, justamente, eran los pibes.
No hay datos pero si hay palabras escritas.
Pensamientos y emociones de chicos a los que les arrancaron la infancia a fuerza de necesidad en tres décadas de democracia.

“Soy lo que soy pero con gran dignidad…
Muchos dicen que soy bruto, otros con gran desprecio me llaman negro campesino, otros me juzgan sin razón, me tratan de ladrón porque me ven vestido humildemente, ni qué hablar cuando paso al lado de ellos: me miran de arriba abajo; si les rozo sin querer se limpian la ropa de tal forma como si les subieran las pulgas, más qué le vamos a hacer…yo trabajo en el campo, cosecho algodón y deschalo caña, trabajo en las carpidas y cuando no hay estos trabajos me lleva el patrón a curar vacas, vacunar algún ternero, arreglar el alambrado, cambiar algunos postes…qué hermosa es la vida del campo…siempre hay algo por hacer. Es cierto. No tengo luz eléctrica ni cloaca. Mucho menos asfalto pero qué hermoso es cuando al final del día regreso para mi rancho, con un par de rayones en el cuerpo, cosa común en el trabajo, la pava en el fuego, el mate preparado y miles de anécdotas por contar mientras espero la cena que se está cocinando en una olla de tres patas, herencia de una abuela…y ni qué hablar de los chicos…es tan hermoso verlos jugar, eso siento. No tienen computadoras, ni qué hablar del televisor, no conocen el celular pero eso no les importa, solo quieren jugar a la pelota, la bolita y las niñas a la rayuela, a la maestra, a la mamá. Sus juguetes son de barro, fabricados por ellos mismos. Qué hermosa es esta vida. Si hasta yo juego con ellos como un niño dejando de lado el cansancio de la dura jornada…Es cierto, tengo miles de carencias, mi único lujo es mi familiar, mi gran felicidad son mis hijos…es cierto, vivo humildemente, más soy lo que soy pero con gran dignidad”, escribió César, anónimo valiente que ni siquiera entra en las estadísticas oficiales de la democracia argentina.
César va a cumplir los años de la democracia argentina, 30, y no ha hecho otra cosa que no sea trabajar desde muy chiquito en el norte profundo santafesino, allí donde todavía están impunes los saqueos cometidos por los lejanos dueños de La Forestal y los beneficiados del robo del ferrocarril.
Fue zafrero de la caña de azúcar cuando las plantas superaban su propia estatura, cosechero de algodón, cortador de pastos ajenos y busca permanente de algún presente mejor como le prometían en la escuela rural “Martín Fierro” de Villa Ocampo.
En estas horas donde se acaba de promulgar una ley contra el trabajo infantil sería bueno preguntarse quiénes indemnizarán a pibes como César.
Él escribió durante años a la luz tenue de una vela porque hasta hace poco no tenía luz eléctrica en su casa.
Dice el pibe zafrero que cuando el hombre está triste “la mente calla y el alma habla”.
Eso dice César, uno de los tantos muchachos del norte profundo santafesino a los que la democracia todavía no alcanzó.
Porque aún allí en esa estragada geografía argentina, César sabe que tiene sentido soñar, escribir y pelear por lo que uno quiere.


Fuente de datos:
Revista “El Parlamentario”, marzo de 2013 - Entrevistas a César Godoy del autor de esta crónica.