jueves, 10 de septiembre de 2015

Arg- Barómetro de la Deuda Social de la Infancia

4-9-15 ODSA-UCA

Argentina: problemas económicos y sociales perdurables

19-8-15 Sin Permiso

Rubén M. Lo Vuolo ·Rubén Lo Vuolo es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso, investigador del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (Ciepp, Argentina) y miembro fundador de la Red Argentina de Ingreso Ciudadano (Redaic).

Pasadas más de tres décadas del fin de la última dictadura militar, la economía argentina sigue mostrando muchos de sus históricos problemas estructurales. Entre los más relevantes: 1) concentrada especialización productiva e inserción económica internacional basadas en recursos primarios; 2) profundas diferencias de productividad entre sectores, empresas y regiones; 3) patrones de consumo desiguales y dependientes de importaciones; 4) escasez de divisas para atender compromisos comerciales y financieros; 5) estructura tributaria regresiva que, pese a la creciente recaudación, es insuficiente para financiar los gastos públicos comprometidos; 6) mayor concentración económica (y de la riqueza) junto con mayor extranjerización de las empresas líderes; 7) altas ganancias de actividades rentísticas (muchas vinculadas a la actividad del Estado).

Estas deficiencias se corresponden con problemas sociales también perdurables. Entre los más relevantes: 1) alto empleo precario y bajas remuneraciones para la mayoría de quienes tienen empleo; 2) distribución muy regresiva del ingreso y de la riqueza; 3) sistema de protección social con acceso diferencial a los servicios y beneficios (peores para quienes están peor); 4) muy altos niveles de pobreza por ingresos que mejoran en las fases de crecimiento económico pero vuelven a elevarse cuando la economía se frena por la permanencia de sus causas estructurales.
En la actual campaña electoral no se observan debates sobre las causas estructurales de estos problemas. En parte, la explicación es que se piensa que estos problemas se van a resolver cuando se retome el crecimiento, el buen “clima de negocios”, mejores precios relativos, etc. La historia muestra que este modo de pensar es equivocado. En las últimas tres décadas pocos países cambiaron tan bruscamente sus políticas económicas y pese a ello en poco tiempo se enfrentaron nuevamente con los mismos problemas estructurales. Tanto en la convertibilidad como en la post-convertibilidad se repitieron ciclos económicos de recuperación temporal pero ambas experiencias terminaron con recesión, fuerte restricción de divisas, déficit fiscal muy alto, corridas contra el peso, presiones inflacionarias, etc.
Muchos de los señalados problemas estructurales se han ido ampliando con el paso del tiempo. Por ejemplo, el sector industrial está cada vez más concentrado y lejos de la frontera tecnológica internacional, pese a la aplicación de mecanismos de promoción industrial, de acuerdos comerciales, de tipo de cambio favorable por mucho tiempo y de barreras a la entrada de productos importados. A las históricas carencias y obsolescencias de infraestructura básica se suma hoy la escasa oferta energética; peor, la explotación de recursos naturales se ha acelerado con técnicas muy cuestionables y de la mano de capitales multinacionales en acuerdos cuyo “secretismo” genera escozor. La obra pública es más bien un espacio donde se hace negocios (capitalizando grupos económicos afines al poder en cualquiera de sus jurisdicciones) pero no sirve como instrumento para el desarrollo integrado del sistema económico. La pretensión de subsanar las fallas estructurales con subsidios a la producción y el consumo de servicios públicos no resuelve nada y genera problemas adicionales.
La restricción externa, la escasez de divisas y la fuga de capitales siguen marcando el ritmo financiero, pese al fuerte aumento de las exportaciones, canjes y default de la deuda pública, controles de cambios, blanqueos impositivos interminables, préstamos internacionales, etc. El gasto público dirigido al consumo muestras débiles efectos expansivos, porque la demanda se filtra crecientemente hacia las importaciones, mientras la menor rentabilidad de los bienes transables compromete la inversión y, por lo tanto, la innovación y el progreso técnico necesarios para una inserción internacional diferente.
En este contexto, las mejoras distributivas se vuelven difíciles de sostener. Por ejemplo, pese a la ampliación de cobertura de algunas políticas sociales, los accesos a servicios esenciales siguen fragmentados, condicionados e incluso muchos grupos de población siguen sin cobertura. La pobreza y los niveles de informalidad laboral otra vez se ubican en niveles cercanos a los registrados a comienzos de la década del noventa. El empleo privado hace tiempo no crece y el crecimiento del empleo público no es parte de una política orgánica sino más bien actúa como refugio laboral vinculado a prebendas partidarias.
Los ejemplos podrían continuar para demostrar que el contaste entre las políticas aplicadas durante la convertibilidad y durante la post-convertibilidad oculta lo más relevante. Más bien se trata de reflexionar, hasta donde lo permite la ausencia de datos estadísticos confiables, sobre los problemas que han permanecido pese a esas diferentes políticas. Argentina reclama cambiar los términos bipolares del debate económico y social, preguntarse por qué seguimos envueltos en ciclos que se repiten, por qué políticas diferentes engordan problemas similares. De lo contrario, gane quien gane la contienda electoral, seguiremos repitiendo ciclos económicos frustrantes.

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UE- La reacción ante el drama de los refugiados: una puesta a prueba para nuestra humanidad

10-8-15 Sin Permiso

Robert Fisk ·Robert Fisk es el corresponsal del diario británico The Independent en Oriente Medio

La Gran Muralla china, las murallas de Roma y de cualquier otra ciudad del Medievo, la Línea Sigfrido, la Línea Maginot, el Muro atlántico… Las naciones (imperios, dictaduras o democracias) han empleado cualquier cordillera y río para mantener alejados a los ejércitos extranjeros. Ahora nosotros, los europeos, tratamos a las masas empobrecidas y hacinadas, los realmente inocentes de Siria e Irak, Afganistán y Etiopía, como si se tratasen de invasores foráneos decididos a arrebatar y someter nuestra soberanía, nuestra patria, nuestra fecunda y apacible tierra.
Alambrada de púas a lo largo de la frontera húngara, alambrada de púas en Calais… ¿Acaso los europeos hemos perdido la única victoria obtenida en la Segunda Guerra Mundial: la compasión?
Dado que el último cliché de la prensa sensacionalista es decirle al mundo que la “crisis” de los refugiados es la mayor desde la guerra, me acordé de la reacción de Winston Churchill ante las columnas de refugiados alemanes que huían por las nevadas tierras de Europa oriental en 1945, frente a la represalia del ejército soviético. Estos, recuerden, eran civiles del Tercer Reich; aquellos que otorgaron el poder a Hitler y que se regocijaban de los salvajes genocidios y de las victorias militares que la Alemania nazi había llevado a cabo contra naciones pacíficas. Eran el pueblo de una nación culpable que vagaba hacia el año cero.
Han pasado años desde que leí la carta que Churchill escribió a su mujer, Clementine, durante su viaje a la conferencia de Yalta en febrero de 1945. No obstante, este fin de semana decidí releerla, y he aquí la parte fundamental: “Soy libre de confesarte que mi corazón se encuentra apenado por los relatos de las masas de mujeres y niños alemanes que marchan por las carreteras en columnas de más de 60 kilómetros en dirección al Oeste, perseguidos por las tropas que avanzan. Estoy profundamente convencido de que se lo merecen, pero eso no hace que uno no sienta enojo al observarlo. Las miserias del mundo me horrorizan y cada vez más temo que nuevas luchas surgirán de aquellas a las que propiciamente estamos poniendo fin”. Churchill hubiera llamado “magnanimidad” a ese sentimiento. Era compasión.
Sorprendentemente, Alemania (la nación de la que decenas de miles de refugiados huyeron antes de la Segunda Guerra Mundial y de cuyas tropas escaparon millones de personas después del comienzo del conflicto) es ahora el destino más elegido por los cientos de miles de civiles abigarrados que recorren un largo trayecto por Europa. La generosidad de Alemania alumbra como un faro, si la comparamos con la reacción del primer ministro británico y sus compinches. ¿Es que David Cameron no ha leído nunca a Churchill? ¿O ha leído demasiado de Tennyson? Hay un verso de Ulises de Tennyson que le gusta citar: “Luchar, buscar, encontrar y no ceder”. Estas palabras fueron inscritas en un muro de la ciudad deportiva de Londres durante los Juegos Olímpicos de 2012. Pero me pregunto si encontrará el mismo placer en el soneto favorito del propio Tennyson, Montenegro, en el que el laureado poeta victoriano se deleita ante la imagen de los soldados montenegrinos “haciendo retroceder la plaga/ del Islam turco…”. Una buena palabra, “plaga”. “Es un buen señuelo, pero no vale como engorde”, tal como el propio Churchill advertía en un mensaje dirigido a Hitler durante la preguerra con respecto al desprecio del Fuhrer hacia otro pueblo, ignorante y bárbaro.
Hace más de 30 años, en Jerusalén, conocí al príncipe de los periodistas, James Cameron. Él había defendido la cobertura informativa que realicé sobre Irlanda del Norte y, por lo tanto, era un héroe para mí; pero al igual que Churchill, era un hombre de gran compasión. Su recuerdo vino a mi memoria no hace mucho, cuando denunciaba la situación de otro grupo de niños refugiados provenientes de Siria que me habían estado siguiendo por una calle de Beirut. Hace casi 40 años, Cameron había informado para la BBC sobre otra ola de refugiados que buscaban salvarse en embarcaciones no aptas para la navegación.
“Hubiera sido una concesión periodística deshonesta denominar boat people [1] a los refugiados vietnamitas. Suena casi agradable, como si fuesen personas de vacaciones en un crucero. Los refugiados son fugitivos, perseguidos, víctimas, los perdidos y solitarios… Refugiados judíos, refugiados árabes, refugiados alemanes, refugiados indios, refugiados paquistaníes, refugiados rusos, refugiados bangladesís, refugiados coreanos”, escribió el periodista. Cameron rememoró los hugonotes del siglo XVII que huyeron a Gran Bretaña y los judíos perseguidos que escaparon de Europa oriental a Estados Unidos a principios del siglo XX.
Entonces, James Cameron hizo una reflexión que el otro Cameron, Primer Ministro, hubiera suscrito: “en aquella época el mundo era un lugar bastante vacío; había sitio para extranjeros desamparados casi en cualquier lugar. Ahora, cualquier sitio en el que un extranjero desee refugiarse está ya sobrepoblado y tiene sus propios problemas”. Además, algunos refugiados “son avariciosos, algunos están salvando el pellejo y otros tan solo siguen al rebaño. Pero todavía no he conocido a ningún bebé refugiado que haya dejado su hogar, sino por obligación”. No hubo ningún “mandato divino”, aseveró Cameron, “eso quiere decir que uno debe quedarse en el lugar donde nace”.
¿Acaso los seguidores de Moisés no eran refugiados, y así fueron durante 2.000 años, hasta que otro pueblo pasó a sufrir su éxodo?
Una ironía única de nuestra tragedia contemporánea es que un buque militar irlandés ha estado salvando las vidas de miles de refugiados naufragados a pocas millas de la costa libia. Hace un siglo y medio, el éxodo irlandés, causado por la hambruna, arrastraba a los refugiados hacia las costas de Canadá, donde navíos repletos de hombres, mujeres y niños que se morían o que ya se habían muerto de tifus eran recibidos con compasión, pero también con miedo a que su epidemia contaminase las provincias marítimas de Canadá.
Fue Pól Ó Muirí, el editor en lengua irlandesa de The Irish Times, cuyo propio padre fue un emigrante y trabajador de la construcción en Gran Bretaña, quien señaló la semana pasada que habían sido muchos los irlandeses que colaboraron en la construcción del túnel del Canal y que hoy “los migrantes se encuentran en el otro lado, intentando salir adelante”.
Cierto, “algo tenemos que hacer” con los refugiados, asintió Ó Muirí de manera retórica. Pero, entonces añadió: “todo este asunto asusta un poco, ¿verdad? Todas esas personas lanzándose contra las vallas en la entrada del túnel que los irlandeses ayudaron a construir… Cuando la cámara retrocedió y mostró a aquellos hombres de pie, observando, con toda la dignidad que podían reunir, me di cuenta de que lo que estaba viendo era mi padre en Inglaterra… ¿Tú también ves a tu familia en sus caras? Fíjate un poco, no tengas miedo”.
Como se suele decir, la necesidad no conoce leyes. Tampoco la compasión.
Nota del t.: Boat people (literalmente, “gente del barco”) es el nombre con el que comúnmente se denominó a los refugiados vietnamitas que huyeron de su país tras la  guerra que terminó en 1975.


Traducción para www.sinpermiso.info: José Manuel Sío Docampo


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UE- La crisis de los refugiados y el imperialismo europeo

10-9-15 Sin Permiso

Vijay Prashad ·
Vijay Prashad es director de la cátedra George y Martha Kellner de Historia del Sur de Asia y profesor de Estudios Internacionales del Trinity College de Hartford, EE UU.  Es autor de dieciséis libros, entre ellos The Poorer Nations: A Possible History of the Global South (Verso, 2013), Arab Spring, Libyan Winter (AK, 2012), (co-editado con Paul Amar) Dispatches from the Arab Spring (2013), y No Free Left: The Futures of Indian Communism (Leftward Press, 2015). Su libro más reciente es Letters to Palestine: Writers Respond to War and Occupation.


Sharmini Peries entrevistó a Vijay Prashad, catedrático de relaciones internacionales del Trinity College de Hartford, EE UU, para el programa de radio The Real News sobre la crisis de refugiados a la que se enfrenta la Unión Europea. Esta es la traducción de la transcripción:

The Real News: La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) afirma que al menos 2.400 personas han muerto este año al intentar cruzar el mar Mediterráneo hacia Europa. En Grecia, por ejemplo, han llegado más refugiados a sus costas el mes pasado que en todo 2014. Se considera la peor crisis de refugiados del mundo desde la Segunda Guerra Mundial. Funcionarios de la ONU dicen que la crisis ha empeorado en el último año. El número de refugiados y emigrantes en el Mediterráneo este año ha superado los 300.000, incluyendo a 200.000 personas que han llegado a Grecia y 110.000 a Italia. Esto representa un gran aumento respecto al año pasado, cuando cerca de 219.000 personas cruzaron el Mediterráneo durante todo el 2014.

Peries: Las dos tragedias más recientes que han recibido mucha atención en los medios de comunicación han tenido lugar frente a la costa de Libia. Unas 200 personas murieron al volcar dos barcos y 71 refugiados fueron encontrados muertos por asfixia dentro de un camión congelador en Austria, probablemente originarios de Siria. El Consejo de Seguridad de la ONU, dijo recientemente que la situación en Siria se ha convertido en la mayor emergencia humanitaria en el mundo, y amenaza la paz y la seguridad en la región, ya que se estima que 4 millones de personas intentan convertirse en refugiados en otro países. Vamos a hablar de todo ello con Vijay Prashad. Vijay es profesor de estudios internacionales en el Trinity College y autor de varios libros. El más reciente es Cartas a Palestina. Se une a nosotros desde Northampton. Muchas gracias por estar con nosotros, Vijay.

Prashad: Gracias.

Peries: Vijay, esta crisis humanitaria a la que se refiere la ONU ha empeorado. Y merece la pena señalar que hace un año los EE.UU. había comenzado a preparar una campaña militar contra el Estado islámico. Pero desde su punto de vista, ¿que está causando este éxodo?

Prashad: Sharmini, creo que es importante señalar ante todo que se trata de una crisis de refugiados que finalmente ha llegado a las costas europeas. Y cuando afecta a Europa se hacen este tipo de declaraciones, que se trata de la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. Si nos fijamos en la crisis de los refugiados en el corazón de África, en la región de los Grandes Lagos, en todo el Congo, ha habido varios millones de personas han muerto en los últimos 20 años. Ha habido enormes flujos de refugiados provocados por la guerra y el colapso económico. Si nos fijamos en Birmania hace poco ha habido el caso de los rohingyas, y un  porcentaje importante de rohingyas se han convertido en refugiados en barcos. En otras palabras, lo que sólo quiero dejar claro es que ha habido una crisis de refugiados global causada por la guerra y la política económica. Lo que pasa es que esta crisis de refugiados no había llegado a las orillas de Europa hasta ahora, y los funcionarios europeos, por tanto, no se habían horrorizado tanto. Incluso el problema de los refugiados de la guerra de Siria existe desde 2011. De los 9-10 millones de sirios que han sido desplazadas de sus hogares, alrededor de 5-6 millones son desplazados internos en un país devastado por la guerra. Entre 3 y casi 4 millones de sirios viven en Jordania, en el Líbano, en Turquía, en algún lugar de Egipto. Y han sido esos países los que hasta ahora han soportado la catástrofe de la crisis de los refugiados. No deja de ser asombroso que a los funcionarios europeos de repente les resulte insoportable la crisis de refugiados justo cuando empiezan a llegar a las costas europeas. Hasta ese momento han tenido una actitud muy displicente hacia el sufrimiento de personas que son refugiados de guerra y de la política económica.

Peries: Vijay, sobre la situación en Libia, de donde proceden algunos de estos refugiados , el ministro de relaciones exteriores libio ha pedido a la comunidad internacional que responda con ataques aéreos contra el Estado islámico. ¿Qué piensas de eso?

Prashad: Lo primero es que Libia es un país destruido por una guerra esencialmente orquestada por la OTAN, a sabiendas de que una vez que llegasen y destruyeran el Estado, reinaría el caos. Occidente sigue creyendo que las operaciones denominadas de cambio de régimen de alguna manera iban a salir muy bien. Deberían haber aprendido de la historia, en el sentido de que estas intervenciones suelen ser catastróficas.El estado en Libia fue demolido. Ahora tienes dos gobiernos. Así que cuando se habla del ministro de relaciones exteriores ¿esta hablando del gobierno respaldado por Occidente, que se encuentra en Tobruk o del de Trípoli? porque hay dos gobiernos y no están de acuerdo sobre si debe haber ataques aéreos. Pero ahora, en cierto sentido, hay también un tercer gobierno, que es el Estado Islámico, que se ha consolidado en la ciudad natal del coronel Gadafi. Es decir, la ciudad de Sirte. El problema del gobierno de Tobruk es que no tiene la capacidad material de enfrentarse al Estado islámico o al gobierno de Trípoli, la capital de Libia. Así que ese es su problema. De eso es de lo que están hablando. Un desarrollo muy interesante ha sido la propuesta de la Unión Europea, en el caso de que fuese autorizada por la ONU, de usar fuerza armada contra los barcos usados ​​por los contrabandistas para cruzar el Mediterráneo. Es una idea notable, casi un complot orwelliano de la Comisión Europea, para utilizar fuerza armada para destruir a las pequeñas embarcaciones cerca de la costa libia. El problema que tienen los europeos es que incluso para bombardear dentro de las aguas territoriales libias necesitarían autorización de la ONU. Y es impensable que la consigan. Así que, en cierto sentido, este ruido de sables de los europeos ha despertado una vez más esperanzas en el gobierno con sede en Tobruk de que pudiesen reanudarse los ataques aéreos occidentales. Ese enloquecido plan europeo, por supuesto, no llegó a ninguna parte, excepto para crear ilusiones en el gobierno en Tobruk. Pero los europeos no van a bombardear en Libia. Las únicas potencias que ha bombardeado en Libia desde la intervención de la OTAN han sido Egipto y los Emiratos Árabes Unidos. Pero ni siquiera ellos están interesados en este momento en bombardear objetivos del Estado Islámico en Sirte.

Peries: Vijay, ¿Qué hay que hacer para detener este éxodo, evitar que la gente ponga en peligro sus vidas para cruzar el Mediterráneo? Los iraníes han propuesto una solución y tu has escrito sobre la posibilidad de una solución regional anteriormente. ¿Qué se puede hacer?

Prashad: Es un tema muy importante. De seis y medio a siete millones de sirios, tal vez hasta diez millones, son desplazados internos. Así que el numero de ellos que atraviesa Hungría, Macedonia, es muy grande. Pero ni de lejos el número de personas que se enfrentan a dificultades extraordinarias y mueren en grandes cantidades en el interior de Siria. Para detener la ola de al menos los refugiados sirios, que son refugiados de guerra, creo que es muy importante que las superpotencias del mundo impongan algún tipo de alto el fuego en tantas partes de Siria como sea posible. Los iraníes están muy interesados ​​en un alto el fuego que involucre a los poderes regionales, porque después de todo, muchos de los grupos que luchan contra el gobierno de Damasco no serían capaces de hacerlo sin el apoyo de Turquía, de los saudíes, de los estados árabes del Golfo y otros, así, como de los Estados Unidos y Jordania. El plan iraní esencialmente consiste en lograr que las fuerzas locales que actúan como prolongación de estas potencias regionales y el gobierno de Assad lleguen a algún tipo de acuerdo. Esto permitiría en grandes partes de Siria algo de calma y un alto el fuego. Y podría permitir a las potencias regionales aislar mejor al Estado islámico y a algunos grupos de Al Qaeda que creo que siguen avanzando territorialmente, incluyendo hoy en la provincia de Idlib, donde están atacando la última base aérea importante del gobierno de Assad en el norte de Idlib. Mientras tanto, si este caos no fuera suficiente, los israelíes han bombardeado posiciones sirias desde el Golan. Lo que complica la situación de los civiles, que intentan cruzar al Líbano. Creo que los iraníes tienen un objetivo humanitario. Pero sean los que sean sus motivos, o las consideraciones geopolíticas de la gente, creo que lo más útil desde el punto de vista humanitario es considerar la propuesta iraní y tratar de hacer todo lo posible para alcanzar un alto el fuego de manera que millones de personas desplazadas en el interior de Siria pueda vivir con algún tipo de estabilidad. Y que algunos de los que están tratando de huir del país decidan que todavía tienen una oportunidad para construir un futuro dentro de Siria.



Traducción para www.sinpermiso.info: Enrique García

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