jueves, 10 de septiembre de 2015

Arg-Reg NEA- Chaco, la muerte del niño y la canalla mediática

10-9-15 Diario Pagina 12

Por Mempo Giardinelli

Es difícil escribir poseído por el dolor y la rabia, pero no hay remedio. Una nueva andanada de cinismo ha colocado a mi provincia en el centro de la mentira electorera.
Porque es verdad que los cuadros de tuberculosis y desnutrición son, en el Chaco, tan endémicos y de vieja data como indignantes y dolorosos. Pero es miserable aprovechar ahora la desdichada muerte de Oscar Sánchez, un adolescente qom de sólo 14 años, desnutrido y tuberculoso, para enlodar de antemano las elecciones del próximo 20 de septiembre.
Hay que ser muy canallas para fingir sentimientos que no se tienen, y que jamás han tenido estos carroñeros de la política que vienen a “descubrir” lo que aquí cualquiera sabe: que decenas, centenares de niños qom, wichís y mocoiq murieron aquí, en iguales condiciones extremas, en los últimos 10, 20, 50 y 100 años.
Y es claro que desgraciamente va a seguir habiendo casos como el de Oscar ahora, y en el pasado enero Néstor Femenía, otro chiquito enfermo de tuberculosis sumada a desnutrición extrema, meningitis y neumonía.
Ambos murieron por causas estructurales que fueron negadas durante décadas, nunca erradicadas y las cuales llevará todavía mucho tiempo erradicar. Pero en estos “denunciadores” lo que indigna y subleva es que les encanta promocionar –porque eso hacen: promoción– todo lo que espante a “la pobre inocencia de la gente”.
Estas muertes derivan de causas –y esto es lo que hay que subrayar– que durante mínimo los últimos 50 años jamás fueron atendidas. Y es obvio que la actual gestión tampoco las solucionó, pero al menos sí se encararon políticas sanitarias, educativas y de infraestructura como nunca antes se había hecho. Ésa es la diferencia, y basta andar por los montes de lo que queda del Impenetrable para comprobarlo.
Estos buitres de la comunicación empezaron la semana pasada diciendo que el Hospital Pediátrico de Resistencia, recién inaugurado, tenía fallas estructurales. Y antes “denunciaron” equipamientos deficientes en los flamantes hospitales de Villa Río Bermejito y de Juan José Castelli. Tres grandes centros que no sé si tienen muchos o pocos problemas, pero ahí están; antes no existían. Porque nunca existió un hospital decente en esos extensos parajes. Entonces irrita que ahora que hay tres, grandes y con dotaciones de médicos como nunca antes, vengan a demolerlos mediáticamente.
Pero no dicen que en 2007 de cada mil nacidos vivos en esta provincia, morían 22; mientras que ahora se redujeron a 11,8. Ni dicen que hoy hay 125 Centros de Atención Médica nuevos y se construyen 200 más. Ni que específicamente respecto de la tuberculosis, el Programa de Control de TBC del Chaco informó hace sólo un mes a la Corte Suprema de Justicia de la Nación que en la Región Sanitaria 5 (El Sauzalito, Nueva Pompeya, Miraflores, Castelli) hay 48 Pacientes Notificados y bajo tratamiento. Y en Pampa del Indio ocho más.
También silencian el hecho de que se han recibido ya 4 médicos Qom, que trabajan tres en Castelli y uno en El Espinillo, y son parte de los 1259 trabajadores de la salud (médicos, enfermeros, odontólogos) que cubren todo El Impenetrable (sobre un total de 13.562 en toda la provincia). Ni dicen que desde 2014 se tienden conexiones de agua potable entre Fortín Lavalle y Castelli, y hay más conexiones hacia otros parajes, a la vez que en 2015 ya hay 15.000 nuevos usuarios de electrificación rural, quienes hace diez años estaban a oscuras. Y están llegando ya las primeras redes para celulares y wifi a El Sauzalito y Nueva Pompeya, en el extremo norte del Impenetrable, para atender a unos 35.000 habitantes dispersos. Y en toda la provincia los usuarios de electricidad pasaron de 250.000 a 359.000.
Por supuesto que en toda sociedad en la que hay cuatro etnias que por siglos estuvieron sometidas e invisibilizadas, y donde la pobreza extrema ha sido feroz durante por lo menos los últimos 150 años (o sea desde que al Chaco llegó la “civilización”), siempre se van a “descubrir” casos tremendos, dolorosos e impactantes como los de estos dos pibes.
Pero lo infame es aprovecharse de sus desdichas, sacarlos de contexto y mentir de manera vil y obscena para inflamar los ánimos 10 días antes de una elección cuyos resultados están cantados, desde que las PASO marcaron una diferencia abrumadora que nadie cuestionó. Nadie.
Son tan cínicos y manipuladores estos canallas que sobre las fotos y el video de un niño agonizante, escriben: “advertencia: la imagen y el video pueden herir su sensibilidad”. No sé ustedes los lectores, pero yo nunca he visto algo igual de miserable y violento en toda la prensa mundial.
En una provincia donde la pobreza y la indigencia han sido y son históricamente altísimas, es por lo menos estúpido debatir y comparar datos del desprestigiado Indec con cálculos interesados privados que se “basan” en supuestos “índices de precios”. Pero ahí está el promocionado Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica, que insiste en que en los últimos tres años aumentó la pobreza en todo el país. Uno se pregunta en qué país viven estos señores, porque basta recorrer las provincias para advertir que aunque hay muchísimos problemas en todos los órdenes, de ninguna manera la pobreza y la indigencia aumentaron, por más que ellos hagan tremendos esfuerzos.
Si fuera cierto que hoy uno de cuatro argentinos es pobre (son, dicen, 11 millones de personas, más 2 millones de indigentes), y que en 2014 el 40 por ciento de los chaqueños estaba bajo la línea de pobreza y el 17 por ciento bajo la línea de indigencia, al menos aquí nadie con ojos les creería. Eso es mentira, salvo que se mande un equipito de periodistas carroñeros para que por una vez en sus vidas se ensucien las patas y busquen lo peor del paisaje humano local, que por supuesto existe y ningún chaqueño honrado niega ni oculta.

También mienten que la provincia del Chaco ha dejado de publicar datos oficiales de pobreza e indigencia desde “hace más de tres años”. Y la prueba está en que los datos de este artículo son todos oficiales y los he bajado de internet y/o solicitado al Ministerio de Salud.

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-281320-2015-09-10.html

Arg- Barómetro de la Deuda Social de la Infancia

4-9-15 ODSA-UCA

Argentina: problemas económicos y sociales perdurables

19-8-15 Sin Permiso

Rubén M. Lo Vuolo ·Rubén Lo Vuolo es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso, investigador del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (Ciepp, Argentina) y miembro fundador de la Red Argentina de Ingreso Ciudadano (Redaic).

Pasadas más de tres décadas del fin de la última dictadura militar, la economía argentina sigue mostrando muchos de sus históricos problemas estructurales. Entre los más relevantes: 1) concentrada especialización productiva e inserción económica internacional basadas en recursos primarios; 2) profundas diferencias de productividad entre sectores, empresas y regiones; 3) patrones de consumo desiguales y dependientes de importaciones; 4) escasez de divisas para atender compromisos comerciales y financieros; 5) estructura tributaria regresiva que, pese a la creciente recaudación, es insuficiente para financiar los gastos públicos comprometidos; 6) mayor concentración económica (y de la riqueza) junto con mayor extranjerización de las empresas líderes; 7) altas ganancias de actividades rentísticas (muchas vinculadas a la actividad del Estado).

Estas deficiencias se corresponden con problemas sociales también perdurables. Entre los más relevantes: 1) alto empleo precario y bajas remuneraciones para la mayoría de quienes tienen empleo; 2) distribución muy regresiva del ingreso y de la riqueza; 3) sistema de protección social con acceso diferencial a los servicios y beneficios (peores para quienes están peor); 4) muy altos niveles de pobreza por ingresos que mejoran en las fases de crecimiento económico pero vuelven a elevarse cuando la economía se frena por la permanencia de sus causas estructurales.
En la actual campaña electoral no se observan debates sobre las causas estructurales de estos problemas. En parte, la explicación es que se piensa que estos problemas se van a resolver cuando se retome el crecimiento, el buen “clima de negocios”, mejores precios relativos, etc. La historia muestra que este modo de pensar es equivocado. En las últimas tres décadas pocos países cambiaron tan bruscamente sus políticas económicas y pese a ello en poco tiempo se enfrentaron nuevamente con los mismos problemas estructurales. Tanto en la convertibilidad como en la post-convertibilidad se repitieron ciclos económicos de recuperación temporal pero ambas experiencias terminaron con recesión, fuerte restricción de divisas, déficit fiscal muy alto, corridas contra el peso, presiones inflacionarias, etc.
Muchos de los señalados problemas estructurales se han ido ampliando con el paso del tiempo. Por ejemplo, el sector industrial está cada vez más concentrado y lejos de la frontera tecnológica internacional, pese a la aplicación de mecanismos de promoción industrial, de acuerdos comerciales, de tipo de cambio favorable por mucho tiempo y de barreras a la entrada de productos importados. A las históricas carencias y obsolescencias de infraestructura básica se suma hoy la escasa oferta energética; peor, la explotación de recursos naturales se ha acelerado con técnicas muy cuestionables y de la mano de capitales multinacionales en acuerdos cuyo “secretismo” genera escozor. La obra pública es más bien un espacio donde se hace negocios (capitalizando grupos económicos afines al poder en cualquiera de sus jurisdicciones) pero no sirve como instrumento para el desarrollo integrado del sistema económico. La pretensión de subsanar las fallas estructurales con subsidios a la producción y el consumo de servicios públicos no resuelve nada y genera problemas adicionales.
La restricción externa, la escasez de divisas y la fuga de capitales siguen marcando el ritmo financiero, pese al fuerte aumento de las exportaciones, canjes y default de la deuda pública, controles de cambios, blanqueos impositivos interminables, préstamos internacionales, etc. El gasto público dirigido al consumo muestras débiles efectos expansivos, porque la demanda se filtra crecientemente hacia las importaciones, mientras la menor rentabilidad de los bienes transables compromete la inversión y, por lo tanto, la innovación y el progreso técnico necesarios para una inserción internacional diferente.
En este contexto, las mejoras distributivas se vuelven difíciles de sostener. Por ejemplo, pese a la ampliación de cobertura de algunas políticas sociales, los accesos a servicios esenciales siguen fragmentados, condicionados e incluso muchos grupos de población siguen sin cobertura. La pobreza y los niveles de informalidad laboral otra vez se ubican en niveles cercanos a los registrados a comienzos de la década del noventa. El empleo privado hace tiempo no crece y el crecimiento del empleo público no es parte de una política orgánica sino más bien actúa como refugio laboral vinculado a prebendas partidarias.
Los ejemplos podrían continuar para demostrar que el contaste entre las políticas aplicadas durante la convertibilidad y durante la post-convertibilidad oculta lo más relevante. Más bien se trata de reflexionar, hasta donde lo permite la ausencia de datos estadísticos confiables, sobre los problemas que han permanecido pese a esas diferentes políticas. Argentina reclama cambiar los términos bipolares del debate económico y social, preguntarse por qué seguimos envueltos en ciclos que se repiten, por qué políticas diferentes engordan problemas similares. De lo contrario, gane quien gane la contienda electoral, seguiremos repitiendo ciclos económicos frustrantes.

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=8296


UE- La reacción ante el drama de los refugiados: una puesta a prueba para nuestra humanidad

10-8-15 Sin Permiso

Robert Fisk ·Robert Fisk es el corresponsal del diario británico The Independent en Oriente Medio

La Gran Muralla china, las murallas de Roma y de cualquier otra ciudad del Medievo, la Línea Sigfrido, la Línea Maginot, el Muro atlántico… Las naciones (imperios, dictaduras o democracias) han empleado cualquier cordillera y río para mantener alejados a los ejércitos extranjeros. Ahora nosotros, los europeos, tratamos a las masas empobrecidas y hacinadas, los realmente inocentes de Siria e Irak, Afganistán y Etiopía, como si se tratasen de invasores foráneos decididos a arrebatar y someter nuestra soberanía, nuestra patria, nuestra fecunda y apacible tierra.
Alambrada de púas a lo largo de la frontera húngara, alambrada de púas en Calais… ¿Acaso los europeos hemos perdido la única victoria obtenida en la Segunda Guerra Mundial: la compasión?
Dado que el último cliché de la prensa sensacionalista es decirle al mundo que la “crisis” de los refugiados es la mayor desde la guerra, me acordé de la reacción de Winston Churchill ante las columnas de refugiados alemanes que huían por las nevadas tierras de Europa oriental en 1945, frente a la represalia del ejército soviético. Estos, recuerden, eran civiles del Tercer Reich; aquellos que otorgaron el poder a Hitler y que se regocijaban de los salvajes genocidios y de las victorias militares que la Alemania nazi había llevado a cabo contra naciones pacíficas. Eran el pueblo de una nación culpable que vagaba hacia el año cero.
Han pasado años desde que leí la carta que Churchill escribió a su mujer, Clementine, durante su viaje a la conferencia de Yalta en febrero de 1945. No obstante, este fin de semana decidí releerla, y he aquí la parte fundamental: “Soy libre de confesarte que mi corazón se encuentra apenado por los relatos de las masas de mujeres y niños alemanes que marchan por las carreteras en columnas de más de 60 kilómetros en dirección al Oeste, perseguidos por las tropas que avanzan. Estoy profundamente convencido de que se lo merecen, pero eso no hace que uno no sienta enojo al observarlo. Las miserias del mundo me horrorizan y cada vez más temo que nuevas luchas surgirán de aquellas a las que propiciamente estamos poniendo fin”. Churchill hubiera llamado “magnanimidad” a ese sentimiento. Era compasión.
Sorprendentemente, Alemania (la nación de la que decenas de miles de refugiados huyeron antes de la Segunda Guerra Mundial y de cuyas tropas escaparon millones de personas después del comienzo del conflicto) es ahora el destino más elegido por los cientos de miles de civiles abigarrados que recorren un largo trayecto por Europa. La generosidad de Alemania alumbra como un faro, si la comparamos con la reacción del primer ministro británico y sus compinches. ¿Es que David Cameron no ha leído nunca a Churchill? ¿O ha leído demasiado de Tennyson? Hay un verso de Ulises de Tennyson que le gusta citar: “Luchar, buscar, encontrar y no ceder”. Estas palabras fueron inscritas en un muro de la ciudad deportiva de Londres durante los Juegos Olímpicos de 2012. Pero me pregunto si encontrará el mismo placer en el soneto favorito del propio Tennyson, Montenegro, en el que el laureado poeta victoriano se deleita ante la imagen de los soldados montenegrinos “haciendo retroceder la plaga/ del Islam turco…”. Una buena palabra, “plaga”. “Es un buen señuelo, pero no vale como engorde”, tal como el propio Churchill advertía en un mensaje dirigido a Hitler durante la preguerra con respecto al desprecio del Fuhrer hacia otro pueblo, ignorante y bárbaro.
Hace más de 30 años, en Jerusalén, conocí al príncipe de los periodistas, James Cameron. Él había defendido la cobertura informativa que realicé sobre Irlanda del Norte y, por lo tanto, era un héroe para mí; pero al igual que Churchill, era un hombre de gran compasión. Su recuerdo vino a mi memoria no hace mucho, cuando denunciaba la situación de otro grupo de niños refugiados provenientes de Siria que me habían estado siguiendo por una calle de Beirut. Hace casi 40 años, Cameron había informado para la BBC sobre otra ola de refugiados que buscaban salvarse en embarcaciones no aptas para la navegación.
“Hubiera sido una concesión periodística deshonesta denominar boat people [1] a los refugiados vietnamitas. Suena casi agradable, como si fuesen personas de vacaciones en un crucero. Los refugiados son fugitivos, perseguidos, víctimas, los perdidos y solitarios… Refugiados judíos, refugiados árabes, refugiados alemanes, refugiados indios, refugiados paquistaníes, refugiados rusos, refugiados bangladesís, refugiados coreanos”, escribió el periodista. Cameron rememoró los hugonotes del siglo XVII que huyeron a Gran Bretaña y los judíos perseguidos que escaparon de Europa oriental a Estados Unidos a principios del siglo XX.
Entonces, James Cameron hizo una reflexión que el otro Cameron, Primer Ministro, hubiera suscrito: “en aquella época el mundo era un lugar bastante vacío; había sitio para extranjeros desamparados casi en cualquier lugar. Ahora, cualquier sitio en el que un extranjero desee refugiarse está ya sobrepoblado y tiene sus propios problemas”. Además, algunos refugiados “son avariciosos, algunos están salvando el pellejo y otros tan solo siguen al rebaño. Pero todavía no he conocido a ningún bebé refugiado que haya dejado su hogar, sino por obligación”. No hubo ningún “mandato divino”, aseveró Cameron, “eso quiere decir que uno debe quedarse en el lugar donde nace”.
¿Acaso los seguidores de Moisés no eran refugiados, y así fueron durante 2.000 años, hasta que otro pueblo pasó a sufrir su éxodo?
Una ironía única de nuestra tragedia contemporánea es que un buque militar irlandés ha estado salvando las vidas de miles de refugiados naufragados a pocas millas de la costa libia. Hace un siglo y medio, el éxodo irlandés, causado por la hambruna, arrastraba a los refugiados hacia las costas de Canadá, donde navíos repletos de hombres, mujeres y niños que se morían o que ya se habían muerto de tifus eran recibidos con compasión, pero también con miedo a que su epidemia contaminase las provincias marítimas de Canadá.
Fue Pól Ó Muirí, el editor en lengua irlandesa de The Irish Times, cuyo propio padre fue un emigrante y trabajador de la construcción en Gran Bretaña, quien señaló la semana pasada que habían sido muchos los irlandeses que colaboraron en la construcción del túnel del Canal y que hoy “los migrantes se encuentran en el otro lado, intentando salir adelante”.
Cierto, “algo tenemos que hacer” con los refugiados, asintió Ó Muirí de manera retórica. Pero, entonces añadió: “todo este asunto asusta un poco, ¿verdad? Todas esas personas lanzándose contra las vallas en la entrada del túnel que los irlandeses ayudaron a construir… Cuando la cámara retrocedió y mostró a aquellos hombres de pie, observando, con toda la dignidad que podían reunir, me di cuenta de que lo que estaba viendo era mi padre en Inglaterra… ¿Tú también ves a tu familia en sus caras? Fíjate un poco, no tengas miedo”.
Como se suele decir, la necesidad no conoce leyes. Tampoco la compasión.
Nota del t.: Boat people (literalmente, “gente del barco”) es el nombre con el que comúnmente se denominó a los refugiados vietnamitas que huyeron de su país tras la  guerra que terminó en 1975.


Traducción para www.sinpermiso.info: José Manuel Sío Docampo


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