viernes, 18 de mayo de 2018

Mundo El totalitarismo liberal

masyo 2018 Rev Nueva Sociedad

El totalitarismo liberal

El individualismo liberal parece haber sido derrotado por un totalitarismo que no es ni fascista ni comunista, sino que surgió de su propio éxito en la legitimación del avance de la mercantilización sobre nuestro espacio personal. ¿No es una paradoja que, doscientos años después del nacimiento de Karl Marx, decidiéramos que para salvar el liberalismo debemos regresar a la idea de que la libertad exige el fin de la mercantilización irrestricta, y la socialización de los derechos de propiedad sobre los bienes de capital?
Uno de los axiomas del liberalismo era que la libertad es sinónimo de autoposesión inalienable. Cada uno era propiedad de sí mismo; podía arrendarse a un empleador por un tiempo limitado, y por un precio mutuamente acordado, pero el derecho de propiedad sobre uno mismo no se podía comprar ni vender. A lo largo de los dos últimos siglos, esta perspectiva individualista liberal legitimó el capitalismo como un sistema «natural» poblado por agentes libres.
La capacidad de delimitar una parte de la propia vida y mantener dentro de esos límites la soberanía y el autocontrol era fundamental para la concepción liberal del agente libre y de su relación con la esfera pública. Para ejercer la libertad, los individuos necesitaban un refugio seguro dentro del cual desarrollarse como auténticas personas antes de relacionarse (y comerciar) con otros. Una vez constituida, la propia persona se realzaría por medio del comercio y la industria: redes de colaboración tendidas entre nuestros refugios personales, construidas y modificadas para satisfacer nuestras necesidades materiales y espirituales.
Pero la línea divisoria entre la persona y el mundo externo, en la que el individualismo liberal basó sus conceptos de autonomía, autoposesión y, en definitiva, libertad, no pudo mantenerse. La primera ruptura apareció conforme los productos industriales quedaron anticuados y fueron reemplazados por marcas que capturaban la atención, la admiración y el deseo del público. Antes de que transcurriera mucho tiempo, el branding ya había dado un nuevo giro radical, al impartir «personalidad» a los objetos.
En cuanto las marcas adquirieron personalidades (lo que reforzó inmensamente la lealtad de los consumidores y con ella, las ganancias), los individuos se sintieron obligados a reimaginarse como marcas. Y hoy que nuestros colegas, empleadores, clientes, detractores y «amigos» observan constantemente nuestra vida virtual, se nos presiona incesantemente a convertirnos en un manojo de actividades, imágenes y cualidades que constituyan una marca atractiva y vendible. El espacio personal esencial para el desarrollo autónomo de una individualidad auténtica (condición que hace posible la autoposesión inalienable) ya casi no existe. El hábitat del liberalismo está desapareciendo.
La clara demarcación que había en ese hábitat entre las esferas pública y privada también dividía el ocio del trabajo. No hace falta ser un crítico radical del capitalismo para ver que el derecho a un tiempo en el que uno no esté a la venta también ha dejado prácticamente de existir.
Piénsese en los jóvenes que dan sus primeros pasos en el mundo actual. La mayoría (los que no tienen un fondo fiduciario a su nombre o un generoso ingreso no ganado) terminará en una de dos categorías. La más numerosa es la de los condenados a trajinar con contratos precarios y salarios tan bajos que para llegar a fin de mes, tendrán que trabajar todas las horas disponibles (así que hablarles de tiempo, espacio o libertad personal es insultante).
A los otros se les dice que para no caer en este «precariado» destructor del alma, deben estar todo el tiempo invirtiendo en su propia marca. Como si estuvieran en un panóptico, no pueden ocultarse de la mirada de aquellos que tal vez les darán una oportunidad (o que conocen a otros que pueden dársela). Antes de publicar un tuit, ver una película, compartir una fotografía o un comentario en un chat, tienen que pensar en si agradarán o no a sus redes.
Si tienen la suerte de conseguir una entrevista laboral, y obtienen el puesto, el entrevistador alude inmediatamente a su prescindibilidad. Les dice: «Queremos que seas fiel a ti mismo, que sigas tus pasiones, ¡incluso si eso implica que tenemos que dejarte partir!». Así que redoblan sus esfuerzos para descubrir «pasiones» que futuros empleadores acaso aprecien, y para encontrar esa mítica individualidad «real» que según los que ocupan posiciones de poder reside en algún lugar dentro de ellos.
Es una búsqueda que jamás se detiene. Hay una famosa explicación de John Maynard Keynes sobre la imposibilidad de conocer el valor «real» de las acciones en la bolsa, para lo que usó el símil de un concurso de belleza en el que los participantes no tratan de juzgar cuál es la concursante más bella, sino de predecir cuál es la concursante más bella para la opinión promedio, y cuál es la opinión promedio para la opinión promedio. En definitiva, es como un gato tratando de cazar su propia cola.
El concurso de belleza de Keynes arroja luz sobre la tragedia actual de muchos jóvenes, que tratan de dilucidar cuál de sus potenciales individualidades «reales» es la más atractiva para la opinión promedio de los formadores de opinión, y al mismo tiempo luchan por fabricar esa individualidad «real» dentro y fuera de Internet, en el trabajo y en casa; de hecho, en todas partes y en todo momento. Para guiarlos en esa búsqueda, han aparecido industrias enteras de mentores y consejeros, y una variedad de ecosistemas de sustancias y autoayuda.
La ironía es que el individualismo liberal parece haber sido derrotado por un totalitarismo que no es ni fascista ni comunista, sino que surgió de su propio éxito en la legitimación del avance del branding y de la mercantilización sobre nuestro espacio personal. Para derrotarlo, y así rescatar la idea liberal de libertad y autoposesión, tal vez sea necesaria una reconfiguración integral de los derechos de propiedad sobre los cada vez más digitalizados instrumentos de producción, distribución, colaboración y comunicación.
¿No sería una paradoja espléndida que, doscientos años después del nacimiento de Karl Marx, decidiéramos que para salvar el liberalismo debemos regresar a la idea de que la libertad exige el fin de la mercantilización irrestricta, y la socialización de los derechos de propiedad sobre los bienes de capital?
Traducción: Esteban Flamini
Fuente: Project Syndicate

http://nuso.org/articulo/el-totalitarismo-liberal/

Mundo- Oeconomicae et pecuniariae quaestiones: Documento completo del Vaticano sobre la economía mundial

17-5-18 Infobae


Oeconomicae et pecuniariae quaestiones.- Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero, 17.05.2018



I. Introducción

1. Las cuestiones económicas y financieras, nunca como hoy, atraen nuestra atención, debido a la creciente influencia de los mercados sobre el bienestar material de la mayor parte de la humanidad. Esto exige, por un lado, una regulación adecuada de sus dinámicas y, por otro, un fundamento ético claro, que garantice al bienestar alcanzado esa calidad humana de relaciones que los mecanismos económicos, por sí solos, no pueden producir. Muchos demandan hoy esa fundación ética y en particular los que operan en el sistema económico-financiero. Precisamente en este contexto se manifiesta el vínculo necesario entre el conocimiento técnico y la sabiduría humana, sin el cual todo acto humano termina deteriorándose y con el que, por el contrario, puede progresar en el camino de la prosperidad para el hombre que sea real e integral.

2. La promoción integral de cada individuo, de cada comunidad humana y de todas las personas, es el horizonte último de este bien común, que la Iglesia pretende lograr como «sacramento universal de salvación».[1] Esta integridad del bien, cuyo origen y cumplimiento último están en Dios, y que ha sido plenamente revelada en Jesucristo, aquel que recapitula todas las cosas (cf. Ef 1, 10), es el objetivo final de toda actividad eclesial. Este bien florece como anticipación del reino de Dios, que la Iglesia está llamada a anunciar e instaurar en todos los pueblos;[2] y es un fruto peculiar de esa caridad que, como pilar de la acción eclesial, está llamada a expresarse en el amor social, civil y político. Este amor «se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor. El amor a la sociedad y el compromiso por el bien común son una forma excelente de la caridad, que no sólo afecta a las relaciones entre los individuos, sino a "las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas". Por eso, la Iglesia propuso al mundo el ideal de una "civilización del amor"».[3] El amor al bien integral, inseparablemente del amor a la verdad, es la clave de un auténtico desarrollo.

3. Todo ello se busca con la certeza de que en todas las culturas hay muchas convergencias éticas, expresión de una sabiduría moral común,[4] sobre cuyo orden objetivo se funda la dignidad de la persona. En la raíz sólida e indisponible de este orden, que proporciona principios comunes y claros, se fundan los derechos y deberes fundamentales del hombre; sin él, la arbitrariedad y el abuso de los más fuertes terminan dominando la escena humana. Este orden ético, arraigado en la sabiduría de Dios Creador, es por lo tanto el fundamento indispensable para edificar una comunidad digna de los hombres, regulada por leyes inspiradas en la justicia real. Esto vale todavía más ante la constatación de que los hombres, aún aspirando con todo su corazón al bien y a la verdad, a menudo sucumben a los intereses individuales, a abusos y a prácticas inicuas, de las que se derivan serios sufrimientos para toda la humanidad y especialmente para los más débiles y desamparados.
Precisamente para liberar todo ámbito del actuar humano del desorden moral, que tan a menudo lo aflige, la Iglesia reconoce entre sus tareas primordiales recordar a todos, con humilde certeza, algunos principios éticos claros. Es la misma razón humana, cuya índole connota indeleblemente a cada persona, la que exige un discernimiento iluminante en este sentido. De hecho, la racionalidad humana busca constantemente en la verdad y en la justicia un fundamento sólido sobre el cual apoyar su propio obrar, bien sabiendo que sin él perdería su propia orientación.[5]

4. Esta orientación recta de la razón no puede faltar en cada sector del obrar humano. Esto significa que ningún espacio en el que el hombre actúa puede legítimamente pretender estar exento o permanecer impermeable a una ética basada en la libertad, la verdad, la justicia y la solidaridad.[6] Ello se aplica también a las áreas en las que valen las leyes de la política y la economía: «Hoy, pensando en el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana».[7]
Toda actividad humana, en efecto, está llamada a producir fruto, sirviéndose con generosidad y equidad de los dones que Dios pone originalmente a disposición de todos y desarrollando con laboriosa esperanza las semillas de bien inscritas, como promesa de fecundidad, en toda la Creación. Esa llamada constituye una invitación permanente a la libertad humana, aun cuando el pecado está siempre preparado a insidiar este plan divino original.
Por esta razón, Dios sale al encuentro del hombre en Jesucristo. Él, haciéndonos partícipes del admirable acontecimiento de su Resurrección, «no redime solamente la persona individual, sino también las relaciones sociales entre los hombres»,[8] y opera en la dirección de un nuevo orden de relaciones sociales fundado en la Verdad y el Amor, que sea levadura fecunda de transformación de la historia. De esta manera, Él anticipa en el tiempo el Reino de los Cielos, que vino a anunciar e inaugurar con su persona.

5. Si bien es cierto que el bienestar económico global ha aumentado en la segunda mitad del siglo XX, en medida y rapidez nunca antes experimentadas, hay que señalar que al mismo tiempo han aumentado las desigualdades entre los distintos países y dentro de ellos.[9] El número de personas que viven en pobreza extrema sigue siendo enorme.
La reciente crisis financiera era una oportunidad para desarrollar una nueva economía más atenta a los principios éticos y a la nueva regulación de la actividad financiera, neutralizando los aspectos depredadores y especulativos y dando valor al servicio a la economía real. Aunque si se han realizado muchos esfuerzos positivos, en varios niveles, que se reconocen y aprecian, no ha habido ninguna reacción que haya llevado a repensar los criterios obsoletos que continúan gobernando el mundo[10]. Por el contrario, a veces parece volver a estar en auge un egoísmo miope y limitado a corto plazo, el cual, prescindiendo del bien común, excluye de su horizonte la preocupación, no sólo de crear, sino también de difundir riqueza y eliminar las desigualdades, hoy tan pronunciadas.

6. Está en juego el verdadero bienestar de la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro planeta, que corren el riesgo de verse confinados cada vez más a los márgenes, cuando no de ser «excluidos y descartados»[11] del progreso y el bienestar real, mientras algunas minorías explotan y reservan en su propio beneficio vastos recursos y riquezas, permaneciendo indiferentes a la condición de la mayoría. Por lo tanto, es hora de retomar lo que es auténticamente humano, ampliar los horizontes de la mente y el corazón, para reconocer lealmente lo que nace de las exigencias de la verdad y del bien, y sin lo cual todo sistema social, político y económico está destinado, en definitiva, a la ruina y a la implosión. Es cada vez más claro que el egoísmo a largo plazo no da frutos y hace pagar a todos un precio demasiado alto; por lo tanto, si queremos el bien real del hombre verdadero para los hombres, «¡el dinero debe servir y no gobernar!».[12]
Al respecto, si bien es verdad que corresponde primordialmente a los operadores competentes y responsables desarrollar nuevas formas de economía y finanza, cuyas prácticas y normas se orienten al progreso del bien común y sean respetuosas de la dignidad humana, en la línea segura trazada por la enseñanza social de la Iglesia. Con este documento, sin embargo, la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuya competencia también se extiende a cuestiones de naturaleza moral, en colaboración con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, quiere ofrecer algunas consideraciones de fondo y puntualizaciones para apoyar el progreso y defender aquella dignidad.[13] En particular, es necesario emprender una reflexión ética sobre ciertos aspectos de la intermediación financiera, cuyo funcionamiento, habiéndose desvinculado de fundamentos antropológicos y morales apropiados, no sólo ha producido abusos e injusticias evidentes, sino que se ha demostrado también capaz de crear crisis sistémicas en todo el mundo. Es un discernimiento que se ofrece a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.L

Leer Documento Completo en: 
https://www.infobae.com/economia/2018/05/17/oeconomicae-et-pecuniariae-quaestiones-el-documento-completo-del-vaticano-sobre-la-economia-mundial/

Mundo- El Papa criticó el endeudamiento y las finanzas offshore

17-5-18 Diario Pag 12

El Papa criticó el endeudamiento y las finanzas offshore - 
Definió a los paraísos fiscales como lugares de “lavado de dinero sucio” Según un nuevo informe del Vaticano, las transacciones en guaridas fiscales están al límite de la legalidad “tanto desde el punto de vista normativo como ético” y provocan una transferencia de ingresos, fuente de mayor desigualdad en el sistema económico.El Vaticano difundió un nuevo documento, aprobado por el Papa, sobre las consideraciones éticas del sistema económico y financiero en donde condena los paraísos fiscales. El informe firmado por Francisco pide más reglas para que todos tengan garantías, propone un impuesto a las cuentas offshore y avala "la imposición tributaria, cuando es justa” ya que es una herramienta fundamental para la distribución de la riqueza.
El sistema fiscal de los Estados "no siempre parece justo", advierte la Santa Sede, y agrega que "tal injusticia a menudo es en perjuicio de los sectores económicos más débiles y en ventaja de los más equipados y capaces de influir incluso en los sistemas normativos que regulan los mismos tributos". En el documento se analiza que "la imposición tributaria, cuando es justa, desempeña una fundamental función equitativa y redistributiva de la riqueza, no sólo en favor de quienes necesitan subsidios apropiados, sino también en el apoyo a la inversión y el crecimiento de la economía real".
Con respecto a la deuda pública, el Vaticano la considera el resultado de una “gestión imprudente – cuando no dolosa – del sistema de administración pública". “Numerosas economías nacionales se ven de hecho agobiadas por el pago de los intereses que provienen de esa deuda y, por lo tanto, se ven en la necesidad de hacer ajustes estructurales con ese fin", advierten.
“Estos lugares (por los paraísos fiscales) se han convertido hoy en día, en ocasión de operaciones financieras a menudo al límite de la legalidad, tanto desde el punto de vista de su legalidad normativa, como desde el punto de vista ético, es decir, de una cultura económica sana y libre del mero propósito de elusión fiscal”, sostiene el documento titulado Oeconomicae et pecuniariae quaestiones y redactado por la Congregación para la Doctrina de la Fe y por el Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral.
Según remarcaron desde el Vaticano, la riqueza privada acumulada en los paraísos fiscales por parte de las elites “ha casi igualado la deuda pública de sus respectivos países. El origen de esa deuda a menudo está en los pasivos económicos generados por privados y luego descargados sobre los hombros del sistema público”.
La transferencia de ingresos hacia los destinos con este tipo de beneficios fiscales -sigue el análisis- contribuye a “la creación de sistemas económicos basados en la desigualdad”. “No es posible ignorar que esas sedes off-shore se han convertido en lugares de lavado de dinero sucio, es decir, fruto de ganancias ilícitas (robo, fraude, corrupción, asociación criminal, mafia, botín de guerra…)", asegura el informe.
Esta “evasión y el lavado de dinero sucio” se transformó, según el Vaticano, en otra razón del “empobrecimiento del sistema normal de producción y distribución de bienes y servicios". 
https://www.pagina12.com.ar/115392-el-papa-critico-el-endeudamiento-y-las-finanzas-offshore
El rol de los medios en los golpes de Estado según Francisco

Esta mañana durante la misa en la residencia de Casa Santa Marta, el Papa denunció que "en la vida civil, en la vida política, cuando se quiere hacer un golpe de Estado, los medios comienzan a hablar de la gente, de los dirigentes, y con la calumnia y la difamación los ensucian". Fue muy crítico sobre el rol de los medios de comunicación durante los golpes de Estado y advirtió que estos “ensucian a la gente con calumnias e injurias". 
"Después llega la Justicia, los condena, y al final se hace el golpe de Estado", indicó el Pontífice, quien comparó la situación con "la persecución que se ve cuando la gente en el circo gritaba para ver la lucha entre los mártires y las fieras o los gladiadores".
El Pontífice remarcó además que el origen del problema es "la instrumentalización del pueblo y su desprecio, cuando se lo convierte en masa".
De esta manera, insistió el Papa se generan “condiciones oscuras para condenar a la persona y luego se disuelve la unidad". Por eso, convocó Bergoglio, "se debe andar por el camino de la unidad".  "Y no una unidad ficticia, que no tenga sustancia y que solo sirve para dar un paso más allá y condenar a la gente y llevar adelante intereses que no son nuestros", afirmó.

https://www.pagina12.com.ar/115398-el-rol-de-los-medios-en-los-golpes-de-estado-segun-francisco

BLOG- RETOMO PUBLICACIONES

18-5-18 Patricia Jurado

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Mis Estimados TODXS:

                           Me DISCULPO por tanto tiempo de Ausencia y Silencio... Por razones laborales no he podido seguir subiendo información, publicaciones, investigaciones, pertinentes a la problemática del Blog.
                           Iré posteando informaciones, en la medida de mis posibilidades, quizá no tan frecuentes como en otros tiempos... pero mantendré continuidad.
                           Asimismo, Invito a quienes tengan informaciones de interés relativo al Blog, me la envíen a mi correo para ser publicadas.
                         
Saludo muy Cordial  a Todxs,

Patricia Jurado (PJ)