lunes, 5 de octubre de 2015

Chile -Advierten grave riesgo ambiental para la Isla de Chiloé -

 3-X-15 Diario Pag 12

Concesiones mineras: Advierten grave riesgo ambiental para la Isla de Chiloé - Entrevista a Alvaro Montaña

 “Existen cinco tipos de concesiones mineras en Chiloé, entre las cuales figuran oro, platino, carbón, turba y hierro. La más austral es la de isla Guafo, en este caso de carbón, de propiedad de South World Business S.A., una consultora chilena que entre otros negocios está detrás de la cuestionada central termoeléctrica a carbón y biomasa Pirquenes”.

Por Eduardo Burgos
Hace unos meses suena fuerte en el territorio insular el movimiento Defendamos Chiloé, del cual el geógrafo Álvaro Montaña es uno de sus integrantes más activos, quien permanentemente recorre distintos puntos de la provincia, realizando una serie de interesantes exposiciones -o conversatorios, como él prefiere llamarles-, visualizando algunas de las problemáticas que aquejan al Archipiélago, entre ellos la construcción del puente sobre el canal de Chacao.
Uno de esos temas que el joven geógrafo chilote ha puesto en el tapete de la discusión es el de las más de cien concesiones mineras en Chiloé, las cuales se extienden por una gran parte del territorio y hasta el momento habían pasado desapercibidas para el común de los habitantes, aun cuando muchas de ellas están bajo sus propios terrenos.
PELIGROS
El profesional advierte que existen cinco tipos de concesiones mineras en Chiloé, entre las cuales figuran oro, platino, carbón, turba y hierro. La más austral es la de isla Guafo, en este caso de carbón, de propiedad de South World Business S.A., una consultora chilena que entre otros negocios está detrás de la cuestionada central termoeléctrica a carbón y biomasa Pirquenes.
Los dueños de South World Business S.A. son Paul Fontaine y Rodrigo Danús. El primero es ex asesor económico del ex candidato presidencial del PRO, Marco Enríquez-Ominami, y posteriormente asesoró al ex Presidente Sebastián Piñera. El segundo, fue gerente de desarrollo internacional de Endesa y otros cargos ejecutivos ligados a la minería y el negocio energético.
Montaña relaciona esta concesión de exploración con la proyección de instalación de 15 puertos marítimos en la ciudad de Quellón, señalando y preguntando que “uno puede especular, aunque puede no estar relacionado, pero por qué tantos puertos para Quellón”.
DETALLE
De las concesiones mineras más preocupantes -advierte el geógrafo-, están las de las playas del lado Pacífico de la Isla Grande, donde el dueño es uno solo, Juan José Quijano Fernández, un conocido especulador minero, propietario de la minera “Princesa Caballo”, que ha saltado a la fama por el conflicto con la comunidad de Colliguay, enmarcado en una exploración minera en búsqueda de cobre. En el caso de las concesiones de este empresario en Chiloé, estás son del tipo perpetuas.
Es complejo cuando la minería entra en conflicto con zonas que tienen otra vocación territorial. No es lo mismo pensar en el derecho minero en el norte, que en algunos casos son zonas de baja fragilidad ambiental, donde una concesión minera puede estar bien. Pero no es lo mismo cuando la minería entra en conflicto con zonas de alto valor ambiental, como los glaciares, o Chiloé, donde es más particular y estaría entrando en conflicto con la producción de machas, el turismo, la pesca de orilla, o la recolección de cochayuyo, que son usos ancestrales de este territorio, o en isla Guafo, que es un lugar con un valor ambiental enorme. Es un conflicto social y ambiental latente.
-La diferencia es que estas concesiones son de explotación, que son a perpetuidad y que caducan solamente si se dejan de pagar las contribuciones u otras causales de este tipo.
-Son fáciles de tramitar y cualquiera puede hacerlo, a través del Servicio Nacional de Geología y Minería, que más que nada llevan el catastro, pero principalmente se hace a través de los Juzgados de Policía Local, donde los tribunales locales de justicia son los que dan los permisos.
En el fondo es llegar y pedir y lo que exigen es hacer alguna geo mensura de los deslindes y otros aspectos, pero no hay mayores regulaciones. Por eso es que a raíz de esta simplicidad es que el año pasado la bancada de diputados del Partido Socialista llamó a una sesión especial en el Congreso, para ver el tema del conflicto que hay entre comunidades indígenas y concesiones mineras, sobre todo en la zona costera de Osorno.
-No se puede, a no ser que se haga un cambio constitucional, porque el derecho minero está asegurado por la Ley Orgánica de Minería, a través del Código Minero, pero también por la Constitución. Entonces, jurídicamente se tiene el mayor rango posible.
-Hay sólo un par de casos, en Choroihué (Ancud) y en Romazal (Chonchi), a escala semi industrial, que para Chiloé es harto, por el rol ambiental que cumplen estos lugares. La turba es una sustancia fósil, de materia orgánica en descomposición. Son como los glaciares chilotes, en cuanto a la reserva de agua dulce y además es un material fósil no renovable con un tremendo valor ambiental.
-Ellos piden las concesiones y les sirven para acreditar patrimonio ante la banca, entonces cuando, por ejemplo, va a pedir un préstamo para construir un parque eólico, dicen ‘tengo un bien que es una concesión minera’.
Si lo analizamos, el Parque Pichihué tiene, el San Pedro también, el Catiao tiene. Esto también les asegura las líneas de transmisión.
Hay estas concesiones que uno ve en la rutas de Huicha, Caulín, Pugueñún, Recta Chacao, Butamanga; todas en Ancud. Con concesiones de la empresa Branex, que es una constructora y cuyas demarcaciones son esos monolitos de color blanco que uno ve a orilla de camino. En este caso la concesión es de ripios, que es común en todo Chiloé, producto de depósitos glaciares.
Ahora, para qué tanto ripio, podemos especular muchas razones que probablemente tienen que ver con el tema del puente o de la doble vía, ya que están ubicadas principalmente en zonas cercanas a Chacao.
Yo creo que puede ser un tema especulativo, tal como puede serlo también las concesiones de la costa oeste, ya que no se sabe de ningún proyecto de explotación minera.
Totalmente, porque las playas, por ejemplo, son bienes nacionales de uso público o, en otros casos, lugares que son patrimonio comunitario y ambiental, porque la Constitución también habla de la función social de la propiedad y en este caso esta puede ser belleza paisajística, producción de machas, producción de aguas (en el caso de una turbera). O sea, la Constitución asegura la función social de la propiedad, pero a la vez pone la exploración y la explotación minera al mismo nivel.
Este es un tema legislativo, que es herencia del modelo dictatorial de Augusto Pinochet, donde la Constitución de la República hoy es la que sustenta este tipo de cosas, ya que cuando uno ve los 11 pilares que subsisten del modelo dictatorial, tienes el Código Minero, el Decreto Ley 701 que favorece las plantaciones forestales, el sistema de Salud y un montón de cosas.
Pero en este caso concreto, hay una constitución política que es del año 1980, que eleva los derechos del minero por sobre los derechos del dueño de la tierra.
Entonces cuando se dice que la dictadura pasó, tenemos que sigue vigente con estos pilares, independiente de la postura política que uno tenga.
Fuente: La Estrella de Chiloé

  http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Concesiones_mineras_Advierten_grave_riesgo_ambiental_para_la_Isla_de_Chiloe_-_Entrevista_a_Alvaro_Montana

Arg- Cuando las pantallas no son amistosas

 3-x-15 Diario Pag 12-

 Por Sonia Santoro
UN ESTUDIO REVELO QUE LOS PROGRAMAS MAGAZINES TELEVISIVOS VULNERAN DERECHOS DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES

Cuando las pantallas no son amistosas

El monitoreo de la Autoridad Federal de Aplicación (Afsca) detectó que la televisión construye imágenes negativas de niñas y niños, aunque algo menos de adolescentes. Además, la TV argentina no alienta su participación activa y como sujetos de derecho.

–Si es hijo biológico mío, no le doy la mitad de la casa, le doy la casa y todo lo que tengo.
–¿Y si no lo es? –pregunta el periodista.
–Desgraciadamente, no es mi bebé –mientras tanto muestran fotos de la pareja con el bebé con la cara blureada–. Ella se hacía la víctima de que yo salía con chicas, y ella estaba haciendo lo mismo como hizo siempre...
Probablemente gran parte de la audiencia de la TV argentina pueda poner nombre y apellido a esta conversación que se dio en el mes de abril en un programa de televisión, y que produjo una “constante vulneración al derecho a la integridad personal del niño (como también a su intimidad familiar e identidad)”, según definió el Monitoreo de Niñez y Adolescencia en programas de magazines televisivos que se presentó ayer. El caso no es la excepción. El 49 por ciento de los contenidos que aparecen en magazines televisivos relacionados con chicos y chicas es negativo. No se los considera como sujetos de derecho y se los sobreexpone. En cambio, la imagen de la adolescencia es positiva.
El diálogo sobre la filiación y la herencia de bienes, que pudo leerse en las primeras líneas, se produjo durante el ciclo Nosotros al mediodía el día miércoles 15 de abril en que se abordó el conflicto entre la bailarina Gisela Bernal y el productor teatral Ariel Diwan, a partir de que Diwan se presentara en diversos programas televisivos para revelar que, tras los resultados de un ADN, tomó conocimiento de que no sería el padre del bebé de Bernal. Y es uno de los ejemplos que el monitoreo, elaborado por la Dirección de Investigación y Producción de la Autoridad Federal de Aplicación (Afsca), en base a los Criterios de Calidad del Consejo Asesor Audiovisual para la Infancia (Conacai), presentó ayer, al dar a conocer observaciones y resultados del estudio.
El monitoreo analizó los programas de formato magazine difundidos a través de los cinco canales de televisión abierta entre el lunes 13 y el viernes 17 de abril de 2015: Desayuno americano, de América TV; Vivo en Argentina y Una tarde cualquiera (UTCQ), de la TV Pública; ¡Qué mañana!, de Canal 9; AM (Antes del Mediodía), de Telefe; Nosotros al mediodía, y El diario de Mariana, de Canal 13.
“El objetivo es visibilizar la temática, para que sirva como herramienta para la gente que está trabajando y para los futuros laburantes del campo de la comunicación. Y también para difundir, porque acá claramente se ven las cosas maravillosas que pueden hacer cuando se les da voz (a los adolescentes). También por la contraria, cuando se vulnera el derecho de privacidad, intimidad, de qué estamos hablando”, explicó Alicia Ramos, directora de Investigación y Producción de Afsca y responsable del monitoreo.

Niños en negativo

De las 62 horas visualizadas, “el 27,2 por ciento de la programación tematizó contenidos relacionados con niños, niñas y adolescentes”, dice el informe. “Las tematizaciones positivas abarcaron el 23,2 por ciento de la programación y las tematizaciones que combinaron elementos positivos y negativos reunieron el 23,6 por ciento de los contenidos, superando así levemente a los tratamientos positivos. La amplia mayoría de las tematizaciones fueron negativas, éstas alcanzaron el 49 por ciento de los contenidos emitidos. El 4,2 por ciento restante da cuenta de segmentos que si bien abordaron temas ligados a la niñez y la adolescencia, no presentaron elementos positivos o negativos relevantes.”
Es decir que se habla de temas que involucran a niños, niñas y adolescentes (NNyA), pero el tratamiento es negativo o destaca aspectos negativos: tratamiento espectacularizado de las temáticas, ridiculización de NNyA y/o presentarlos como objeto de entretenimiento, adultización. No hay “una participación activa y un rol como sujetos de derecho”, tal como se propone la Convención de los Derechos del Niño.
–¿La sorprendió el tratamiento negativo ligado de niños y niñas?
–Me sorprendió encontrar una tematización negativa en cuanto a la niñez pero eso se revierte en la mirada positiva de la adolescencia, que siempre es la franja etaria que se estigmatiza (ver aparte). Lo importante es el recorte que tomamos porque en los noticieros la imagen de los adolescentes es negativa, y en este tipo de programas, con otro formato, en muchos casos la mirada es positiva.
–¿Cómo explica la mirada negativa de la niñez?
–Son disputas de adultos donde los nenes quedan rehenes de esas situaciones. Así y todo, lo que está claro es que los chicos no son sujetos pleno de derecho.

La infancia como espectáculo

Los niños, niñas y adolescentes no escapan al tratamiento espectacular con los que muchos programas televisivos buscan rating: sobreexposición de la intimidad, búsqueda del escándalo, provocación de situaciones que ponen a sus protagonistas al borde de la humillación. Una explicación posible y llamativa al mismo tiempo es que el 48,3 por ciento de los contenidos que involucran a NNyA apareció en la sección Espectáculos: se trató principalmente de conflictos entre parejas y familias famosas.
El 62 por ciento de las tematizaciones no presenta a los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos. El monitoreo muestra preocupación por la “extraordinariamente alta” identificación (61 por ciento de los casos) de los niños en la pantalla. “Este dato resulta preocupante porque, como se ha venido planteando a lo largo de este trabajo, la exposición de NNyA y en particular de niñas y niños, está directamente relacionada con disputas que involucran una alta carga de violencia entre personas adultas.” En este sentido, más problemático aún es que en casi todos los contenidos donde se identificó a los niños y niñas de manera directa o indirecta “tuvieron un tratamiento integral negativo (71 por ciento) o con marcada presencia de elementos negativos (26 por ciento).”
“La desprotección de la identidad promovida por estas producciones televisivas es inquietante ya que no sólo lesionan la dignidad, la integridad y la reputación de NNyA sino que pueden dañar además su desarrollo y vida social, al suscitar estigmatizaciones y discriminaciones en sus ámbitos de socialización tales como escuelas, barrios, clubes y otros espacios en los que realizan sus actividades”, dice el monitoreo.

lunes, 21 de septiembre de 2015

La Protección Social en América Latina

21-9-15 Equidad para la Infancia en ALatina

La Protección Social en América Latina

A pesar de los grandes avances logrados en la región durante las últimas décadas, la cuestión social en América Latina aún enfrenta desafíos importantes. Si miramos particularmente la situación de la infancia, esto es aún más contundente, dado que a pesar de haber atravesado una etapa de crecimiento económico y mejora de muchos indicadores, no se ha podido revertir la tendencia a la transmisión intergeneracional e infantilización de la pobreza[1].
A partir de este contexto, abordamos el concepto de “protección social” para indagar en los distintos mecanismos mediante los cuales los países de América Latina procuran dar respuestas a dicha problemática. La protección social, en tanto promueve instrumentos para enfrentar las desigualdades de las que parten muchas familias y sus integrantes, resulta fundamental para garantizar un marco de mayor bienestar para la infancia y romper con la reproducción intergeneracional de la pobreza (en particular a través de la inversión en la primera infancia).Así, la protección social es también un instrumento fundamental para acelerar el progreso hacia metas de desarrollo acordadas a nivel mundial, tales como los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
En el marco de los debates globales sobre la agenda de desarrollo post-2015 está siendo además crecientemente reconocida como nueva área a incluir explícitamente en futuras metas y objetivos de desarrollo[2], en tanto deviene estratégica para promover sistemas equitativos que garanticen el cumplimiento de los derechos humanos.[3]Para entrar en el tema, es necesario comenzar por analizar qué se entiende por “protección social” y qué diversidad de enfoques encontramos al respecto.
Para ello nos basaremos en la descripción que realizan Simone Cecchini y Rodrigo Martínez para la CEPAL[4].La Comisión de Desarrollo Social de las Naciones Unidas define la protección social como “un conjunto de políticas y programas gubernamentales y privados con los que las sociedades dan respuestas a diversas contingencias a fin de compensar la falta o reducción sustancial de ingresos provenientes del trabajo, brindar asistencia a las familias con hijos y ofrecer atención médica y vivienda a la población”. Se reconoce que otros tres grandes actores —el mercado, las familias y las organizaciones sociales y comunitarias— son también proveedores de bienestar y protección social y que un sistema integral de protección tiene que tomar en cuenta sus interacciones.
Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo la ha definido en función de los derechos a beneficios y prestaciones a los que la ciudadanía puede acceder para protegerse del brusco decaimiento en sus estándares de vida y ha elaborado la propuesta de “piso básico de protección social”. Este piso de protección incluye garantías de seguridad básica de los ingresos —mediante diversas formas de transferencias tales como pensiones para los adultos mayores o los discapacitados, prestaciones por hijos a cargo, y apoyo a los ingresos para los desempleados y los trabajadores pobres— y de acceso universal a servicios sociales esenciales en los ámbitos de la salud, la educación, la seguridad alimentaria, la vivienda, el agua y el saneamiento y otras. Con ello, se avanza a definir un conjunto de mínimos sociales que deben estar disponibles para cada ciudadano y ciudadana, independientemente de su situación económica y laboral.[5]
Finalmente, la CEPAL (2006) ha definido la “protección social” con el fin de generar respuestas asistenciales, de promoción y desarrollo social, ante los riesgos del entorno, con un enfoque de derechos, es decir, la “protección social como garantía ciudadana”.
En cada una de las propuestas y discusiones contemporáneas sobre protección social subyacen diversos énfasis u orientaciones conceptuales sobre cómo concebirla. Los ejes que aparecen en tensión o debate al respecto, se vinculan fundamentalmente con el tipo de instrumento o instrumentos a utilizar para garantizar el acceso universal de la población a la protección social, sobre todo en cuanto a si éstos deben buscarse en la vía contributiva (y por ello ligados a las políticas de empleo), o bien -o además- a través de mecanismos no contributivos (donde aparecen con fuerza los programas de transferencias condicionadas de ingresos). Directamente vinculado con lo anterior, se suscitan los debates en torno a los niveles de cobertura deseables y el hecho de la focalización o el universalismo. En todo esto subyace también una discusión acerca de las vías de financiamiento, el grado de solidaridad que suponen y la estratificación social a la que dan lugar; y, fundamentalmente, el tipo de garantías que buscan extenderse para el acceso a servicios de calidad para toda la ciudadanía. La discusión sobre el rol de lo público y lo privado también atraviesa a estos distintos posicionamientos.[6]
En cuanto a una posible clasificación de los países de América Latina en base a características comunes en sus enfoques y acciones con relación a la protección social, la CEPAL establece la siguiente[7]:
  1. Protección como asistencia y acceso a la promoción. Protección social no contributiva focalizada en los pobres (PTC). Ecuador, Guatemala, Honduras, Paraguay, Perú y República    Dominicana. Caribe: Jamaica, y Trinidad y Tobago.
  2. Posición intermedia entre asistencia y acceso a la promoción y garantía ciudadana. Además de PTC, se incorporan otras políticas de protección social no contributiva (focalizadas o universales, en ámbito de pensiones y salud) y se busca articular de manera progresiva los distintos componentes. Bolivia (Estado Plurinacional de), Colombia, El Salvador, México y Panamá.
  3. Protección social como garantía ciudadana (universalismo básico). Creciente articulación entre políticas de protección social no contributiva y contributiva. Se busca conformar sistemas        integrados y coordinados de protección social. Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica y Uruguay.
La mirada sobre las principales orientaciones vigentes en las políticas de protección social en América Latina revela la interacción, pero también la distancia, que existe entre el desarrollo académico y las dificultades concretas que enfrentan los Estados al promover la formulación de sistemas integrales de protección social. Si bien en la mayoría de los países se habla propiamente de protección social, en otros como Costa Rica, Cuba y Venezuela se manejan conceptos más tradicionales de seguridad social. En otros casos, el término “protección social” se considera como un sinónimo de asistencia social para pobres y vulnerables, separado de la seguridad social[8].
En todos los casos, se puede observar que la responsabilidad de garantizar el cumplimiento de los derechos económicos y sociales recae fundamentalmente sobre los Estados, que juegan un papel central en la protección social, entendiéndola como un derecho y no como un privilegio o dádiva, en colaboración con los otros grandes actores que son las familias, el mercado y las organizaciones sociales y comunitarias.
El principal desafío, entonces, consiste en brindar una oferta diferenciada según las necesidades, pero que permita potenciar la igualdad y la integración social en lugar de perpetuar las brechas. En particular, se necesitan estrategias eficaces y solidarias que lleguen no solo a los sectores más pobres -con políticas focalizadas como las transferencias monetarias condicionadas- sino también a la población vulnerable, para evitar el riesgo de producir fragmentación social con una estructura de servicios para los pobres y otra para los no pobres, perpetuando así las inequidades existentes.
Así, en una región tan desigual y heterogénea como América Latina, es necesario construir sistemas de protección social integrados, que combinen distintas políticas de acuerdo con las necesidades y demandas de las particularidades que atraviesa la población y en particular los niños y niñas, como parte de los sectores más desfavorecidos. También es fundamental incluir a los jóvenes como destinatarios de estas políticas de protección social ya que, si bien hay mucha información diagnóstica sobre su situación de vulnerabilidad en múltiples dimensiones, los programas siguen priorizando a la infancia y -un poco menos- a los adultos mayores[9].
En este sentido, además del desafío presente en la coordinación interinstitucional, intersectorialidad y coordinación entre niveles de gobierno (para el caso de los países federales), deviene fundamental incluir las propias voces y opiniones de los niños, niñas y jóvenes para que participen en el entendimiento y diseño de los programas y sistemas de protección social, ya que  es a través de la inversión en estos sectores que se podrán revertir -a largo plazo- los escenarios de inequidad y desigualdad que aún persisten en la región.
Los programas de transferencia condicionada 
En la región existen en la actualidad 85 Programas de Transferencias Condicionadas (PTC) que funcionan como la principal red de protección social para cerca de 120 millones de personas en América Latina. Los organismos internacionales coinciden en que sin ellos, los índices de pobreza en la región serían peores y, con ello, más profunda la brecha de desigualdad[10].
Una de las características de este giro inclusivo, se dio por la incorporación del componente educativo en muchas de estas políticas, lo cual apunta a conseguir avances en materia de objetivos educativos, con la llegada a la escuela de públicos históricamente excluidos.
En términos de resultados, diversos estudios muestran impactos positivos de los PTC sobre algunos indicadores intermedios, tales como la matrícula y asistencia escolar, la regularidad en los controles médicos, especialmente para las familias más pobres y en países donde las barreras para el acceso son más altas. Al mismo tiempo, plantean algunas dudas sobre la calidad de los servicios a los que accede esta población[11].
Sólo por mencionar algunos de los PTC, en Brasil han tomado mucha importancia los programas de protección social no contributiva: Bolsa Familia y Brasil Sem Miseria[12].
Mientras que en Argentina, ya ha cumplido 5 años la Asignación Universal por Hijo y las primeras evaluaciones de impacto disponibles han revelado una gran capacidad para achicar las brechas de desigualdad[13].
Por su parte, en México podemos mencionar otro tipo de experiencia, la sanción de la Ley General de Desarrollo Social (LGDS), que busca garantizar los derechos sociales consagrados en la Constitución, a través la regulación del presupuesto destinado a políticas de protección, la creación de un Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) y la coordinación de acciones en este sentido, mediante el accionar de la Comisión Nacional de Desarrollo Social[14].
En tanto que en Chile, el enfoque de protección social da cuenta de una red crecientemente articulada de programas sociales y políticas sectoriales, en la que se combinan los componentes contributivos y no contributivos. Para mejorar la asignación de los recursos se han perfeccionado los instrumentos disponibles (Ficha CAS y la posterior Ficha de Protección Social que incluyó una gama más amplia de dimensiones de riesgo más allá del ingreso). El sistema chileno de protección social es innovador en varios aspectos. Las políticas no contributivas se han ampliado y han incorporado diferentes instrumentos de acuerdo con la especificidad de las necesidades sociales. La población que vive en una situación de pobreza y vulnerabilidad más extrema ha fortalecido su acceso a las redes de protección y promoción social, así como a las transferencias monetarias, mediante programas como Chile Solidario, la Asignación Social o Chile Crece Contigo.[15]
Por último, en el caso de Colombia podemos mencionar como novedosa la definición que hacen de protección social: El Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010 “Estado Comunitario: Desarrollo para todos” reconoció la salud, pensión y trabajo como los derechos mínimos a garantizar como parte del Sistema de Seguridad Social Integral. Los aspectos relacionados con la salud están gestionados por el Sistema de Seguridad Social en Salud, las pensiones a través del Sistema General de Pensiones y los riesgos laborales por el Sistema General de Riesgos del Trabajo. Además, las políticas de vivienda y de servicios públicos también han sido incluidas como parte del sistema de protección social, ampliando entonces su definición.[16]
Al revisar estos y otros ejemplos en América Latina[17], es importante tener en cuenta el carácter dinámico de la estructura social de los países de la región, que obligan a actualizar y revisar permanentemente el contenido de las políticas públicas, incorporando la atención a nuevas problemáticas, tales como el creciente déficit de cuidado o las transformaciones en el mercado laboral.



[1]    Para consultar indicadores ver:
      Pobreza Infantil en América Latina y el Caribe, CEPAL, 2013
      Pobreza Infantil en América Latina y el Caribe, UNICEF, 2010
[2]    Sistemas de protección social en América Latina y el Caribe, Una perspectiva comparada, CEPAL, 2014
[3]    Más Equidad para hacer realidad los derechos humanos, Equidad para la Infancia, 2015  
[4]    Protección social inclusiva en América Latina. Una mirada integral, un enfoque de derechos, CEPAL, 2011
[5]    Sistemas de protección social en América Latina y el Caribe, Una perspectiva comparada, CEPAL, 2014
[6]    IDEM 
[7]    Protección social inclusiva en América Latina. Una mirada integral, un enfoque de derechos, CEPAL, 2011
[8]    IDEM
[9]   Invertir para transformar. La juventud como protagonista del desarrollo, libro presentado por la organización iberoamericana de juventud (OIJ), 2014
[10]    Sistemas de Protección y Programas de Transferencias Condicionadas como políticas de inclusión social en América Latina
[11]    La educación en América Latina: logros y desafíos pendientes, Margarita Poggi, IIPE-UNESCO, 2014
[12]    Sistemas de protección social en Brasil
[13]    El gran desafío – Romper la Trampa de la Desigualdad desde la Infancia. Aprendizajes de la Asignación Universal por Hijo
[14]    Sistemas de protección social en América Latina y el Caribe: México
[15]    Sistemas de protección social en América Latina y el Caribe: Chile
[16]    Sistemas de protección social en América Latina y el Caribe: Colombia
[17]    Sistemas de Protección y Programas de Transferencias Condicionadas como políticas de inclusión social en América Latina
Otras referencias para ampliar la información:
Infancia y (des)protección social
Desbalance etario del bienestar: El lugar de la infancia en la protección social en América Latina. 
Sistemas de protección  y cuidado en la región. 

Avances y desafíos de los Sistemas de Protección Social en América Latina.

http://www.equidadparalainfancia.org/op-la-proteccion-social-en-america-latina/?mkt_hm=8&utm_source=email_marketing&utm_admin=30372&utm_medium=email&utm_campaign=La_Protecc

UNICEF- Derechos del Niño en las Evaluaciones de Impacto, Guía RSC

18-9-2015 Blog GSIA

Una guía para integrar los derechos del niño 
en las  evaluaciones de impacto y actuar a favor de la infancia

Rutgers, Catherine (editora) y otros    

UNICEF
Derechos del Niño en las Evaluaciones de Impacto está diseñado para guiar a las empresas a evaluar su actuación y sus aspiraciones a la hora de cumplir con su responsabilidad de respetar los derechos del niño y con su compromiso de promover los derechos del niño. 
Esta herramienta debería utilizarse como parte de las evaluaciones de impacto sobre los derechos humanos de que ya disponga en el marco de los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos de Naciones Unidas. 
Los criterios que ofrece pueden utilizarse para revisar áreas críticas de impacto real o potencial sobre los derechos del niño, y se basan en los Derechos del Niño y Principios Empresariales.
Respetar y promover los derechos del niño exige tanto que las empresas eviten los daños como que protejan activamente el interés superior del niño. 
Al integrar consideraciones relativas a los derechos del niño en las evaluaciones de impacto de que ya dispone, una empresa está dando un paso importante hacia el reconocimiento de los niños1 como sujetos de derecho y como grupo de interés, así como hacia una mejor comprensión de sus impactos reales y potenciales sobre los mismos. 
A lo largo de toda esta herramienta se proporcionan consejos sobre las acciones concretas que una empresa puede tomar para abordar los riesgos para los niños que se hayan identificado (resumen sacado del propio manual).