lunes, 7 de agosto de 2023

Argentina- Provincia Jujuy- Academias premilitares jujeñas para formar niños en el maltrato y la obediencia

 30 julio 2023 El Cohete a la Luna

LA COLIMBA DE MORALES

Juan Alonso

La imagen y los audios retrotraen a los años anteriores al asesinato del soldado Omar Carrasco en 1994. Pero los gritos y los malos tratos no se originan esta vez en Neuquén sino en academias premilitares para niños y jóvenes habilitadas por el radical Gerardo Morales en Jujuy.

Uno de los casos más polémicos es el de la academia “General Álvarez Prado”, que funciona en San Salvador, Perico, Palpalá y Tilcara, y que recibe desde niños de siete años hasta jóvenes de 23 para enseñarles “orden cerrado, defensa personal, preparación física, búsqueda y rescate, y adiestramiento canino”, entre otros saberes.

Algunos padres preocupados por el tono lacerante de los instructores recurrieron en queja ante las autoridades locales y federales. Los niños aprenden a llevarse la mano derecha flexionada a la sien y a obedecer a hombres adultos uniformados que los tratan como soldados mayores (ver video aquí). Los niños responden al “instructor”, que viste íntegramente de verde oliva como en el Ejército.

Los cuestionables “aprendizajes” de los menores incluyen preparación física en situaciones de hostigamiento y maltrato, que evidencian actos de violencia infantil y vulneran los derechos del niño.

Las instituciones privadas, presuntamente propiedad de ex policías, cuentan con el aval del Ministerio de Educación de Jujuy. Estos hechos se producen en el marco de una fortísima militarización de la Policía y el Poder Judicial provincial en su faceta represiva. Al cierre de esta edición, continuaban abiertas más de 160 causas contra simples ciudadanas y ciudadanos jujeños que salieron a protestar contra la reforma constitucional provincial los días 17 y 20 de junio, o simplemente pasaban por la calle y culminaron con multas de más de 2 millones de pesos y acusaciones con una pena máxima de 25 años de prisión por parte del Ministerio Público de la Acusación.

El caso del abogado Alberto Nallar resulta paradigmático: sigue preso en su domicilio, acusado de sedición. La imputación se basa en que fue a explicar los fundamentos de la Constitución de la República Argentina a comunidades de pueblos originarios en los cortes de rutas que llevan más de 40 días sin solución.

En la noche del martes 25 una nutrida columna de pueblos originarios partió desde La Puna hacia Buenos Aires para reclamar a la Corte Suprema de Justicia que declare la inconstitucionalidad de la reforma exprés de la Constitución de Jujuy, que viola la Carta Magna de la Nación y sus derechos sobre el agua y las tierras que habitan. Se trata del tercer Malón de la Paz y transcurre en una instancia de peligroso fomento mediático de la narrativa del odio supremacista blanco.

El lunes 24 un turista furioso insultó a mujeres de pueblos originarios en una ruta cerca de Purmamarca (ver video aquí). Los casos de violencia se precipitan con el paso de las horas y los cortes en las rutas 9, 52 y 40 que van rumbo a Bolivia y Chile.

Los canales de noticias y portales vinculados a Mauricio Macri hablan sobre “las perdidas en el turismo por los cortes de rutas”, pero no profundizan sobre el empoderamiento del Ejecutivo provincial por encima de los derechos adquiridos de las comunidades preexistes a 1816.

¿Cuánto vale un ojo humano? ¿2.500 millones de pesos? ¿Se paga un ojo con la pérdida de las ganancias de los hoteles? Tres jóvenes jujeños han perdido uno de sus ojos a causa de la balas de goma que disparó la Policía de Morales y hay decenas de denuncias por violaciones de los derechos humanos, torturas en comisarías y penales, con allanamientos de madrugada y agentes de civil efectuando golpizas a jóvenes discapacitados, acusados de estrago agravado y todo tipo de imputaciones punitivas.

Ley y circo
Gerardo Morales llamó a una sesión especial de la Legislatura jujeña para aprobar la ley 6.351 que ratifica los títulos de propiedad de unas 70 comunidades indígenas registradas por escribanos públicos entre 2003 y 2006, bajo el gobierno de Néstor Kirchner. El acto sucedió en la mañana del miércoles 26 y el tratamiento no duró ni 15 minutos. Morales solo entregó siete títulos de propiedad a comunidades de pueblos preexistentes durante sus dos mandatos de gobierno, desde fines de 2015.

El legislador radical Alberto Bernis y el justicialista Rubén Rivarola coincidieron en sus intervenciones. Bernis dijo que “se acaban los cortes de rutas con el verso de que le vamos a quitar las tierras a las comunidades” y Rivarola se quejó porque tardó “más de una hora para llegar a Palpalá”.

Entre los amnistiados del PJ jujeño por el ministro Aníbal Fernández y el intendente Gustavo Menéndez, los interventores designados por Alberto Fernández, hay sujetos “con olor a bosta de vaca”, en palabras de Evita. Son los mismos personajes que tienen medios de comunicación propios, radios AM y FM, portales de noticias, diarios en papel, empresas de construcción y recolección de residuos con contratos de la UCR, que proclaman mano dura y habilitaron la persecución contra Milagro Sala hace más de 2.700 días con la excusa de la paz y el orden, junto a Morales y su lógica de supresión de los otros. Claro que “el sueño de la razón produce monstruos”, como dijo Francisco de Goya, y el Ejecutivo y el Legislativo Nacional deben tragarse los sapos de la razón.

Alienados
El filósofo y sociólogo francés Jean Baudrillard pensó el tiempo y su fugacidad. “La materia retrasa el paso del tiempo. Con mayor precisión, el tiempo, en la superficie de un cuerpo muy denso, parece ir a marcha lenta. Esta masa, esta materia inerte de lo social, no resulta de la falta de intercambios, de información y de comunicación; resulta, por el contrario, de la multiplicación y de la saturación de intercambios, de información, etcétera. Nace de la híper densidad de las ciudades, de las mercancías, de los mensajes, de los circuitos. Es el astro frío de lo social, y en los alrededores de esta masa la historia se enfría (…) Acabará por detenerse, por extinguirse, como la luz y el tiempo en las inmediaciones de una masa infinitamente densa”.

El año 2000 tuvo lugar y el final de la historia no se produjo, pero sí la alienación de millones de seres humanos consumidos en esta era de la hegemonía de la tecnificación informática y deshumanizante.

La vida de Hermógenes Cayo duró 60 años. Murió de neumonía en la región de Miraflores de la Candelaria, Jujuy, en 1969. El documentalista Jorge Prelorán llevó al cine la historia de Cayo y su familia: era un artesano de la madera que tallaba vírgenes y cuidaba sus ovejas para sobrevivir en la soledad de la Puna.
https://www.youtube.com/watch?v=vIyZ3DRWcdY
Su diario personal sobre el primer Malón de la Paz en 1946 produce un golpe en el esternón. La Biblioteca Nacional publicó Los diarios del Malón de la Paz con prólogo del investigador Marcelo Valko. “Ni bien me levanto voy a hacer los tejidos para la casa porque para vender no alcanza”, contaba Cayo a Prelorán. Su mujer se preguntaba ante la cámara: “¿Hijos? Hijos son estos que tengo aquí… No falta qué hacer aquí… No hay carne, cocinamos maíz pelado, eso es lo que se come en la Puna. ¡Antonita, basta! No hagas tanta bulla, a ver si juegas más calladita”. Antes de morirse, Hermógenes llamó “infames malverosos” a quienes no cumplieron con su palabra y abandonaron a su pueblo bajo el yugo de los terratenientes de Jujuy.

El tercer Malón de la Paz llegará a la Plaza de Tribunales el martes 1º de agosto, Día de la Madre Tierra. Nuestros hermanos los indios recorrerán 1.000 kilómetros una vez más con el fin de reclamar por sus derechos ancestrales.

Desde el ascenso de Morales en 2015 se promocionan en Jujuy las academias premilitares que maltratan a niños y jóvenes con actos aberrantes. El diario El Tribuno, del ex jerarca del PJ local Rivarola, publicita becas en Tilcara con este copete: “Niños y jóvenes de la villa turística, Huacalera y Maimará iniciaron el camino de la educación castrense”.

Manuel Álvarez Prado era un hacendado rural que luchó contra los españoles y se hizo fuerte en la región de la Quebrada de Humahuaca bajo el mando de Martín Miguel de Güemes. Murió el 29 de abril de 1836 en Tilcara, después de que Jujuy se separara de Salta.

Héctor Tizón contó en su novela Fuego en Casabindo la oralidad andina sobre la búsqueda del Diablo en la Puna. El relato se centra en un tiempo cercano al 14 de enero de 1875, durante la batalla de Quera, cuando los terratenientes jujeños masacraron a los kollas que reclamaban la devolución de las tierras de sus familiares. Según los patrones del campo, aquello fue una venganza por la derrota que habían sufrido ante los indios en Abra de la Cruz en el combate de Cochinoca, el 3 de diciembre de 1874. Tizón mezcla las voces de vivos y muertos y un soldado asesinado en combate vuelve a buscar a su matador. Es el resultado del odio después de la muerte.

La madre del teniente Mario Augusto Bertonasco había sido una cautiva indígena de su padre, un criminal de la avanzada de Roca en la Patagonia y Chaco. Bertonasco (h) fue el enviado de Perón para encauzar y conducir aquel primer Malón de la Paz de 1946, donde aparece Hermógenes Cayo en Miraflores de La Candelaria con su Virgen de Copacabana. El Ejército jamás le perdonó a Bertonasco su amistad con las comunidades originarias de Jujuy. El teniente tuvo cierta responsabilidad: se promocionó como “líder del Malón” y mandó a hacer una bandera que lo presentaba como “Apóstol del Indio”, con tarjetas de presentación y todo. Al menos no fundó una academia premilitar para niños.

https://www.elcohetealaluna.com/la-colimba-de-morales/

martes, 25 de julio de 2023

Arg - Pedagogías para el Cuerpo Territorio- Cuadernillo Metodológico para Espacios Educativos Formales y No Formales

 Julio 2023 Fundacion Rosa Luxemburgo

Pedagogías para el Cuerpo Territorio-

Desde el Instituto de Salud Socioambiental (InSSA) de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), en colaboración con la Fundación Rosa Luxemburgo, Médicos del Mundo, People’s Health Movement e Iconoclasistas, en el marco del segundo curso “Introducción al análisis de los procesos de salud en contexto de extractivismos” dictado en el 2020, se desarrolló el poster Cuerpo-Territorio que da cuenta de diez problemáticas socioambientales en Sudamérica y sus impactos en la salud. Dicha herramienta de trabajo colectivo, construida por les participantes del curso, intenta facilitar la comprensión de los procesos generados por los modelos extractivistas imperantes en cada región y su implicancia en nuestros cuerpos.

Desde su presentación en 2021, el poster giró por todo el país y otros países, fue traducido al portugués, estuvo en marchas, asambleas, salas de espera de centros de salud y hospitales, en centros comunitarios y escuelas, y fue sobre todo un disparador para procesos de formación que buscaban contribuir a la visibilización y reflexión sobre las problemáticas extractivistas y sus implicancias en nuestro cuerpo-territorio.

Este recorrido llevó a consolidar una metodología para trabajar el Poster en los más diversos espacios, la cual fue sistematizada en el cuadernillo que acá les compartimos. Pedagogías para el Cuerpo-Territorio: Cuadernillo Metodológico para espacios educativos formales y no formales, sistematiza técnicas de educación popular para que docentes, educadores populares, activistas, militantes, promotorxs de salud, o quien se sienta interpelado para hacerlo,  lleven a sus organizaciones y comunidades el poster y puedan generar espacios de reflexión y análisis para reconocer y reflexionar sobre los procesos que afectan nuestros cuerpos-territorios;  aprender cómo determinan nuestra salud y qué posibilidades tenemos de construir alternativas más libres, diversas y saludables. 

Con el Cuadernillo iniciamos una serie de talleres presenciales que se realizarán durante el 2023 para trasladar la metodología y que se encuentren con los materiales. 

Para más información sobre los talleres, o para pensar alguno en tu comunidad pueden escribir al correo saludsocioambiental.instituto@gmail.com 

No somos cuerpos que habitan un territorio. Somos cuerpo-territorio 🔥

📚 "Pedagogías para el Cuerpo-Territorio: Cuadernillo Metodológico para espacios educativos formales y no formales" sistematiza técnicas de educación popular para que docentes, educadores populares, activistas, militantes, promotorxs de salud, o quien se sienta interpelado para hacerlo, lleven a sus organizaciones y comunidades el poster y puedan generar espacios de reflexión y análisis para reconocer y reflexionar sobre los procesos que afectan nuestros cuerpos-territorios; aprender cómo determinan nuestra salud y qué posibilidades tenemos de construir alternativas más libres, diversas y saludables.

👉🏾Descarga aquí: https://rosalux-ba.org/.../cuadernillo-metodologico-para.../

https://rosalux-ba.org/wp-content/uploads/2023/05/Cuerpo-Territorio-Digital.pdf

martes, 18 de julio de 2023

Argentina- Jujuy- Litio- Pueblos Originarios- Svampa

 18-7-2023 Revista Anfibia UNSAM

LITIO, INDÍGENAS, GRIETA Y PACTO DEMOCRÁTICO

JUJUY, POSTAL DE LA ARGENTINA FRAGILL Y EN PELIGRO

Jujuy es una suerte de laboratorio de lo que nos espera como país si gana la fórmula opositora en las presidenciales de octubre, escribe Maristella Svampa. Es una postal, también, de cómo mira un sector del progresismo el modelo extractivista. Y de cómo los pueblos indígenas siguen siendo presos de la polarización política, y más en un contexto de derechización de la oferta electoral.
Por: Maristella Svampa
Arte: Jael Díaz Vila

Desde hace más de un mes, la provincia de Jujuy vive un levantamiento popular en contra de la reforma constitucional aprobada en junio por el gobernador Gerardo Morales. Se trata de un hecho inusual e histórico, una gran pueblada con caracteres indígenas, plebeyos y comunitarios; un movimiento vibrante de la sociedad jujeña que no viene desde el centro sino de los márgenes, los pueblos indígenas y, sobre todo, las mujeres originarias, grandes protagonistas de estas luchas. Una pueblada que nos emociona, interpela y mantiene en vilo porque nace desde lo más hondo del sentimiento colectivo y la defensa de la tierra. Una pueblada que también nos mantiene preocupadas, incluso aterradas, a raíz de la escalada de la represión del gobierno provincial y, más aún, ante la falta de respuesta política de gran parte de la sociedad argentina.

La pueblada arrancó con la protesta de los docentes, afectados por el deterioro salarial y la pobreza, pero el protagonismo mayor pronto estuvo en manos de las comunidades indígenas de la Puna, amenazadas por el despojo de sus territorios y el saqueo de los bienes naturales, entre ellos, el litio. Cortes de ruta programados, lúcidas declaraciones de legislaturas —como en Humahuaca—, acompañado de una gran cantidad de bailes y coplas cuyos ritmos y colores que nos llegan sólo a través de las redes sociales van engrosando el conmovedor repertorio de lucha del “Tercer Malón de la Paz”. En este se afirma: “El gobierno de Jujuy, más que nadie, debería conocer la historia de las razones por las cuales nosotros, las comunidades indígenas, nos movilizamos. Nadie vino a decirnos que nos quitaban las tierras. No, lo hemos vivido en carne propia con el aval de su gobierno. Tanto para emprendimientos mineros, turísticos, emprendimientos privados disfrazados como emprendimientos del Estado en territorio de las comunidades. Y de eso hay varios casos: Tilquiza, Tuscapacha, Caspalá, Salinas Grandes y otros tantos. Con una Justicia cómplice que avala la propiedad individual y privada en toda la provincia, por encima de los derechos de la propiedad comunitaria conquistado por las comunidades según la Convención 169 de la OIT y el artículo 75, inciso 17, de la Constitución Nacional, que nos reconoce como dueños legítimos por habitar estos territorios desde tiempos inmemoriales y por derecho consuetudinario”.

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Lo que ocurre en Jujuy merece varias reflexiones. Van tres comentarios y una digresión
Primero y antes que nada, no se puede mirar al costado e ignorar lo que sucede en Jujuy en términos institucionales. Pese a las evidencias, que muestran una clara concentración de poder en el actual gobernador, quien manejó a su antojo la reforma constitucional, siendo juez y parte; no cumplió con los plazos institucionales requeridos ni con la debida consulta y apertura a la participación de la sociedad civil, menos aún respecto de los pueblos originarios, nada parece perforar la anuencia con la que cuenta Morales a nivel nacional desde sectores mediáticos, económicos y políticos de peso. Tal como ha analizado Roberto Gargarella, defensor del derecho a la protesta, la situación es transparente. “Cómo no escribir una Constitución. En Jujuy, radicales y peronistas aprobaron una reforma a puertas cerradas, a las corridas, escondiéndose y tratando de filtrar cláusulas (ilegales) de restricción de la protesta social. Todo lo que no hay que hacer. Así sentencian su propio futuro”. Sin embargo, nada de eso parece hacer mella; la reforma, pese a que se dieron de baja a ciertos artículos, fue aprobada a las apuradas el 20 de junio pasado y promulgada poco después.

Segundo comentario. Si bien no sorprende el blindaje político y mediático del que goza Morales, ungido como candidato a vicepresidente por una de las formulas de la derecha (UCR-JxC), preocupa el silencio mediático respecto a la violación de derechos humanos. Gran parte de la estrategia de los medios afines a Cambiemos ha sido la de mostrar las imágenes de una parte de lo que sucede en Jujuy, sobre todo una parte de lo que sucedió aquel 20 de junio pasado, cuando se aprobó en pocas horas y sin debate la reforma constitucional y cuando un grupo de manifestantes se desprendió de la multitud que protestaba e ingresó a la legislatura, causando daños y destrozos.

No es que crea que haya que defender aquellos destrozos en la legislatura; antes bien amerita conversar porqué se producen estas rupturas y, sobre todo, cuáles son sus consecuencias para el conjunto del espacio movilizado. Y las consecuencias, sabemos, son de manual. Se toma una parte para referirse al todo (sinécdoque: una figura retórica muy funcional en la política de la grieta). Los destrozos en la legislatura de Jujuy habilitaron el borramiento de la ilegalidad e ilegitimidad del acto gubernamental (la reforma constitucional), para asociar la protesta con la violencia política, y así descalificarla. A esto se agregó que a nivel nacional la oposición vinculó la protesta en Jujuy con otra, ocurrida en el Congreso de la Nación en 2017, contra la reforma de pensiones, que pese a ser masiva y pacífica, culminó de la misma manera; un grupo se desprendió y avanzó sobre el congreso y todo terminó con piedrazos, balas de goma, múltiples daños y arrestos.

Para referirse a Jujuy, las pantallas de ciertos canales de televisión quedaron deliberadamente fijadas en esas imágenes del 20 de junio. Son los rostros o más bien, los prontuarios de los que tiraron piedras aquel día los que aparecen una y otra vez en los medios afines a Cambiemos. La traducción directa es la condena de cualquier lucha legítima (los pueblos originarios desaparecen de la escena) y el comienzo del relato (han atacado las instituciones; o incluso, han intentado un “golpe de Estado”, diría sin ruborizarse Gerardo Morales). La grieta hace el trabajo que mejor sabe hacer en términos de inversión: borrar, polarizar, deslegitimar, cancelar al otro, evacuar toda controversia, seguir avanzando en la simplificación política y la (potencial) eliminación del otro.

Ignoro si esto es suficiente para explicar cómo, pese a que el gobernador Morales redobló la apuesta, con más represión y más detenciones, a nivel país los adherentes de la UCR y de JxC eligieron no salir de la zona de confort en la que los instala la grieta, banalizando no solo el delicado tema constitucional o el carácter popular e indígena de las manifestaciones jujeñas, sino también el alcance de la violencia de Estado.


Desde las organizaciones de derechos humanos, el ambientalismo crítico, por supuesto también desde la izquierda y el kirchnerismo, se viene denunciando que en Jujuy no hay Estado de derecho. La denuncia cubre una larga lista de violación de derechos humanos de parte del gobierno de Morales, entre los cuales se encuentran desde “allanamientos a domicilios particulares y centros de trabajo, con nulo control por parte de los juzgados de garantías, más de 20 detenciones arbitrarias e inmediatas de docentes, sindicalistas, referentes/as de comunidades indígenas y ciudadanos; detención a abogados/as defensores de manifestantes criminalizados; violación del derecho a la protesta; persecución política a líderes de organizaciones y comunidades indígenas; hasta la presencia de la policía en la universidad, con amenazas de represión a los estudiantes; la detención de un profesor de la Universidad Nacional de Jujuy; e incluso, la amenaza del gobierno de expropiar la sede de la UBA en Tilcara.

El hecho de que no solo se desoigan los reclamos en relación a los derechos vulnerados, sino que se defienda lo actuado y se coloque esto como eje de campaña electoral, es doblemente preocupante. Resulta lógico pensar que lo que ocurre en Jujuy es una suerte de “laboratorio” de lo que nos espera como país, sobre todo a quienes defienden los territorios, en caso de un triunfo de la fórmula opositora en las elecciones presidenciales de octubre. Y mucho más ante un escenario político tan desalentador como derechizado en la totalidad de sus (cuatro) fórmulas más competitivas.

Sin embargo, si se me permite una digresión, quisiera desconfiar del talante de algunos rechazos a lo que sucede en Jujuy dentro del campo oficialista, para no pecar –una vez más- de ingenuas. A nivel nacional, pareciera que hay sectores del progresismo que acaban de descubrir que en Jujuy existe un extractivismo del litio, sediento de agua, controlado por las corporaciones transnacionales (que ni siquiera llegan a pagar el 3% de regalías) y que expropia a las comunidades indígenas de sus derechos y de sus territorios, avanzando sin licencia social. Incluso algunos intelectuales oficialistas han caracterizado Jujuy como “una guarida extractivista”, como si esto fuera novedoso o bien exclusivo de las provincias gobernadas por la UCR-Cambiemos.

Para quienes nos resistimos –a veces sin éxito- a navegar las aguas pantanosas de la polarización tóxica, queda claro que el extractivismo no conoce grieta, más allá de los matices políticos (el llamado “consenso extractivista”). Más aún, salvo honrosas excepciones, la crítica antiextractivista de los progresismos realmente existentes suele instalarse en un espacio de geometría variable, pues depende de quien esté al frente del gobierno nacional y/o provincial: si se trata de la oposición “de derecha”, sucederá que amplios sectores del progresismo se alinearán con las críticas al extractivismo, tal como ya sucedió entre 2015 y 2019, bajo el gobierno de Macri, cuando eran oposición. Pero si se trata de una provincia con gobierno afín, o si en octubre de este año triunfara el oficialismo con la fórmula Massa-Rossi, ese mismo extractivismo depredatorio denunciado poco tiempo atrás se convertirá ipso facto en un extractivismo virtuoso, esto es, “nacional y popular”, pese a la indignación del arco ambientalista.

No es una chicana ni tampoco una ironía, sino pura real politik, un déjà vu, un recuerdo de lo que ya ha sucedido y puede volver a suceder. Pasó hace poco con la exploración de hidrocarburos offshore en el mar argentino (en donde YPF está asociada a Shell y Equinor), un avance muy cuestionado desde la comunidad científica y ambientalista por los riesgos que este tipo de explotación genera en los ecosistemas marinos. Solo por recordar, el pasado año, los mismos que hoy hablan de Jujuy como “guarida extractiva” publicaron una carta de apoyo a este tipo de explotación petrolera offhsore ignorando lo central de la crítica al extractivismo (los severos impactos socioambientales, la imposición vertical, la transnacionalización, el saqueo de los recursos, la continuidad del modelo fósil, entre otros). Los mismos que hoy critican la “guarida extractiva” de Morales nada dicen de lo que sucede en Catamarca, donde hay un gobernador peronista y el extractivismo del litio está haciendo estragos desde hace años. Tampoco el progresismo se ha empeñado en debatir y elaborar una hoja de ruta para la transición energética, hoy en disputa, o si lo hacen es para integrarla al consenso fosilista (Vaca Muerta mediante) que construyeron con la oposición.

Volviendo a Jujuy, mi tercer comentario tiene que ver con el racismo estructural que atraviesa la historia argentina, lo que explica la insensibilidad de amplios sectores de nuestra sociedad, una parte de la cual –no lo olvidemos- no duda en cuestionar que los mapuches sean argentinos o que tengan derecho legítimo a las tierras de las cuales han sido despojados. No solo la pueblada jujeña cayó en lo hondo de la grieta; los indígenas, “los primeros desaparecidos en la historia argentina” como solía decir David Viñas, permanecen presos de la polarización, en medio de un año electoral en el que se endurecen las posiciones políticas, se derechiza la oferta electoral y se evacúa la posibilidad de los matices y la complejidad propia de una conversación democrática.

Hay otra estrategia, ya usual en relación a actores subalternos, que consiste en negarles a éstos la capacidad de acción autónoma. Abundan las frases gubernamentales que afirman que las comunidades indígenas “han sido engañadas” o son “delincuentes” o sujetos manipulados por otros actores políticos: se trate de la izquierda (que está siempre en la calle), del kirchnerismo (por intereses políticos), o de la desdibujada Milagro Sala (en la actualidad con prisión domiciliaria).

De lo que se trata es de afirmar tácitamente que los indígenas no son sujetos políticos, sino que son manipulados por otros actores. Por repetida que sea en nuestra historia latinoamericana, esta es otra forma que el poder actualiza constantemente para desaparecer a los indígenas como actor político. Desde la oposición (UCR-JxC), el negacionismo es total y la ceguera muy peligrosa, pues rechazan de plano que en la pueblada jujeña sea la cultura y las costumbres de los pueblos originarios lo que se pone en valor, su mirada relacional en torno al cuidado de la tierra y el agua, ante la amenaza de los extractivismos, la voz de los territorios que se eleva y es necesario escuchar.



Hay una última modalidad del caudillismo provincial, muy preocupante, que consiste en denunciar que quienes fogonean o realizan tareas de apoyo a los manifestantes no son jujeños sino “porteños” o de otras provincias. Pareciera ser que si uno no ha nacido en Jujuy o no tuviera domicilio legal en esa provincia no puede manifestarse políticamente, como ciudadano/a argentino/a, indignado por una situación de injusticia. Estamos aquí ante una vuelta perversa del falso federalismo que generó la Constitución de 1994 al provincializar los recursos naturales.

Porque a lo largo de los últimos 15 años, no hay gobernador que ante una protesta en contra de algún tipo de extractivismo (sobre todo minero) no haya denunciado la intromisión de “elementos externos” o “infiltrados” venidos de otras provincias. En San Juan y Catamarca –provincias de tradición peronista- lo han padecido en varias oportunidades. Pero ha sido el radical Morales el que apostó más fuerte y amenazó incluso con cerrar una sede de la UBA en Tilcara, ignorando incluso la autonomía universitaria.

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Comencé este artículo con la idea de describir las batallas geopolíticas que rodean al litio y la búsqueda de minerales críticos por parte de las grandes potencias, a fin de financiar su transición energética, a expensas del sur global. Sin embargo, antes de comenzar, esto me llevó a reflexionar sobre la situación en Jujuy y lo que ésta revela sobre el cada vez más frágil pacto democrático, hundido en la oscuridad de la grieta, a cuarenta años de haber terminado con la más horrenda de las dictaduras cívico-militar en nuestro país. No dudo en que nos debemos una discusión amplia acerca de cómo hacer la transición energética, para quién hacerla y sobre quiénes deben pagar los costos de la misma. Pero lejos de ser un desvío, Jujuy es hoy el centro, en tanto postal de una Argentina frágil y en peligro, y por ello merece una reflexión especial y previa a esta discusión, porque conjuga todo: extractivismo y litio, pueblada y pueblos originarios, derechos humanos, grieta y estallido del pacto democrático.

https://www.revistaanfibia.com/jujuy-postal-argentina-fragil-y-en-peligro-maristella-svampa/

Mundo- NO ES CALOR, NO ES FRÍO, ES CAPITALISMO

 18-7-2023 Revista y Editorial Sudestada 

NO ES CALOR, NO ES FRÍO, ES CAPITALISMO
(El desastre ambiental y un planeta inhabitable)

Las cifras globales son contundentes. Los récords de temperaturas no paran de romperse. Donde apoyamos el dedo del globo terráqueo, una tragedia climática es noticia “tímida” que asoma en los titulares. El más reciente estudio publicado en la revista científica, Nature Sustainability, concluye que, sin una protección drástica del clima, millones de personas se verán afectadas por un calor extremo y potencialmente mortal en las próximas décadas, lo que corresponde aproximadamente al 23% de la población global. Países como Qatar, Mali o Burkina Faso podrían ser inhabitables para la vida hacia el año 2100 si se mantienen las políticas climáticas actuales que garantizan la agresión contra los territorios. El aumento de la temperatura de 2,7 grados centígrados cambiaría radicalmente la "habitabilidad" de la Tierra y podría provocar una "reordenación a gran escala de los lugares donde vive la gente", afirma el autor principal del estudio, Tim Lenton, de la Universidad británica de Exeter.

¿Hasta dónde son capaces los gobiernos gestores de las multinacionales y empresarios sedientos de ganancias, de seguir ocultando su desastre capitalista, el cuál convirtió a nuestro planeta en una pesadilla distópica? Si sabían que contaminar los ríos con cianuro, depredar los montes, bosques y océanos, que plantar monocultivos a costa de regar cáncer y enfermedades en cada hospital, que nada de eso sería gratis para los más humildes, ¿no los convierte en los responsables directos por acción u omisión de este desastre global? ¿le seguirán echando la culpa al niño que tiró un papel en el suelo o a la vecina que se olvidó de separar los residuos, libres de toda culpa y cargo sosteniendo que fue "la acción del hombre"?
Se espantaran diciendo que es ola de calor y de frío, pero desde abajo se ve bien claro, es el capitalismo pisando el acelerador.

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