martes, 7 de marzo de 2017

Arg- Criminalizar la Niñez- Julian Axat

11-1-17 GSIA


 “La infancia pobre siempre fue vigilada y castigada”. Entrevista a Julián Axat*

*Julián Axat, abogado y especialista en juventud, forma parte del equipo de abogados que elaboró los “Diez puntos básicos para pensar una futura Ley Penal Juvenil Nacional”, divulgado en estos días como respuesta a la avanzada de Germán Garavano para reducir la discusión a la edad de imputabilidad. 

 respecto de las complejidades e intereses detrás de la propuesta del Gobierno (Argentina) para bajar la edad de imputabilidad. 

Medida que, según él, “criminaliza la niñez”.

Por Roberto Álvarez Mur
En pleno marco de debate respecto de la propuesta del macrismo para bajar la edad de imputabilidad de dieciséis a catorce años, diversas asociaciones del campo de los derechos humanos y el ámbito jurídico manifestaron rechazo a la iniciativa y la necesidad de abordar la problemática desde una perspectiva de inclusión y protección de los derechos de la infancia.
–Se ha hablado de los “jóvenes que cometen delitos” como un problema en sí mismo. ¿Qué intereses enmascara la instalación de ese debate?
–En primer lugar, creo que hay una concepción de “juventud” o “las juventudes” en este Gobierno muy clara, que es absolutamente negativa. Hay una construcción de un estereotipo mediático de juventudes que, podríamos decir, se reduce a “ser joven es ser sospechosos”. Los medios construyen esa sospecha y especialmente en aquellos que pertenecen a los sectores populares, de esos barrios. La discusión debería ser por reforzar los derechos humanos de los adolescentes y no generar mayores mecanismos de control de los que existen.
Muchos de los adolescentes que hoy cometen delitos es porque las Policías los utilizan como mano de obra barata y las organizaciones criminales también. Cometen delitos porque son eslabones débiles y están en situación de vulnerabilidad. Creo que ese reclutamiento juvenil es uno de los grandes problemas que se avecinan con la pauperización de las juventudes y debe ser encarado con políticas educativas.
–En el decálogo elaborado para una Ley Penal Juvenil se hace hincapié sobre “la no criminalización de las vulneraciones a los derechos de la niñez”. ¿Existe hoy esa criminalización a la niñez?
–Hoy existe un terrible sistema punitivo que se dedica directamente a construir, de alguna manera, un modelo de juventud negativa en función de estereotipos sociales estéticos. Los medios construyen a partir de ahí un imaginario y los sistemas policiales selectivizan sobre ese imaginario. Y el Poder Judicial, finalmente, lo consume haciendo prisionalización de ese imaginario selectivizado. Después, está el sistema carcelario que le pone el moño y lo encierra. Ese sistema está dividido hoy entre institutos de menores y las cárceles, que casi no tienen diferencias entre sí. Ambos tienen lógicas de depósito.
En ese sentido, ¿se construye un tipo de niñez que resulta, de algún modo, castigable y perseguible?
–Históricamente, la infancia pobre ha sido castigada. Es decir, siempre se debió vigilar y castigar a la infancia pobre y vulnerable. Pero hace diez años, la infancia pobre y vulnerable era controlada a través de un sistema que era el Patronato de la Infancia, que consistía en el control por parte de Policías, y encerraban selectivamente a esos niños que encontraban en situación de vulnerabilidad, como si fueran objetos. Pero el dispositivo de poder, como diría Foucault, cambió. Lo que hoy existe es la peligrosidad de la infancia.
El control de la infancia ya no es a través del Patronato sino a través del “peligrosismo” juvenil, que consiste en sistemas policiales agresivos que detectan a jóvenes en la vía pública y directamente aplican este sistema de criminalización. Y los castigos llegan a instancias extrajudiciales, como pueden ser la tortura, el gatillo fácil, o incluso la desaparición de un joven.
–La criminalización de las juventudes ¿siempre está circunscripta a una lógica de clases sociales?, ¿o abarca a todos los estratos?
–A veces los sociólogos hablan de “clasismo judicial” en los sistemas de infancia. El sistema policial siempre selectiviza a los mismos, de los mismos barrios. Buscan siempre a los mismos jóvenes con maneras de hablar o de vestirse. Cometan o no cometan delitos. Lo cierto es que el sistema policial va a buscar a esos. Eso no significa que no haya otros jóvenes de otros sectores que no caigan en estas lógicas, lo que pasa es que  el sistema policial no los va a ir a buscar, porque en el imaginario que construyen los medios sólo tienen que ingresar los mismos de siempre. El sistema de criminalización juvenil está construido sobre la pobreza. Por eso, cuando uno piensa un sistema penal juvenil, debe pensarlo para todos, no para un sector.
–¿Cómo se puede articular, entonces, una defensa integral para los derechos de la infancia en su totalidad?
–Uno de los puntos principales del decálogo es el de robustecer la defensa de la niñez y la infancia a través de mecanismos de defensa de derechos humanos. Lo más importante de estos instrumentos de leyes es que no deben servir para criminalizar a los adolescentes, sino para dotarlos de mayores derechos y garantías para enfrentar el sistema penal.
Un ejemplo de eso es la creación de los Defensores del Niño, algo que nunca pasó. Hay un mandato a nivel provincia y nación de crear esa figura y nunca se creó. La figura del abogado del niño ante los procesos civiles. Hay provincias como Catamarca, Córdoba o Santa Fe donde ni siquiera existe el Defensor Penal Juvenil, por lo tanto los niños tienen defensores de adultos. Lo que debe garantizarse es el derecho de Especialidad, ahí hay otra clave. Se habla de la baja de la edad pero no de todos estos otros problemas. Por otro lado, es una deuda urgente que el Congreso derogue los decretos legados de la dictadura y sancione una Ley Penal Juvenil de la democracia.
–¿Qué efectos determinan el Decreto-ley 22.278 y la Ley 22.803 y por qué es urgente su derogación?
–Produce efectos brutales, porque está dirigida directamente a los pobres, permite que se apliquen incluso penas perpetuas en niños. Permite que se utilice a los niños como objetos de tutela y permite el secuestro de adolescentes y su transferencia a una institucionalización. Por eso deben ser derogadas lo más rápido posible, pero no en el sentido que Garavano lo está planteando. No solamente fijado en la baja o no baja de la edad.
–Teniendo en cuenta esta propuesta actual y lo que fue la gestión de 2016, ¿qué modelo de ley está instaurando Cambiemos frente a la sociedad?
–Creo que el paradigma de “ley y orden”. Tal como lo demostraron las reformas impulsadas por Blumberg en 2004, lo único que dejaron entrever es su ineficacia para combatir el delito. En ese sentido, lo que se busca es poner pantallas de humo que no resuelve el problema de fondo, que es una juventud que necesita ser encarada a través de políticas de prevención social y no a través de políticas punitivas.
Una nueva Ley Penal Juvenil –que es necesaria– se debe discutir sobre la necesidad de dar a los jóvenes garantías y no criminalizarlos. El Gobierno actual está pensando en un concepto de juventud muy restrictivo. Son sólo los adolescentes de barrios y colegios privados los que cuentan y son considerados por estas políticas. Y esos adolescentes también son un estereotipo.
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UE- La infancia frente a las pantallas: Un debate necesario.

18-1-17 GSIA-  SITEAL

 La infancia frente a las pantallas: Un debate necesario.

Es interesante concebir las políticas TIC para la primera infancia 
no sólo desde el punto de vista de la política educativa, 
sino desde las políticas sociales, como políticas públicas y desde el enfoque de derechos. 
Eventos del SITEAL


Conversación entre 
María Teresa Lugo, 
Valeria Kelly, 
Melania Brenes Monge y 
Elena Martin.

El 23 de junio de 2016, en el marco de los Eventos de Siteal 1
María Teresa Lugo, Coordinadora de Proyectos TIC y Educación del IIPE 2
junto a Melania Brenes Monge de la Fundación Omar Dengo (FOD) de Costa Rica 3
Elena Martín, Catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universidad Autónoma de Madrid 4
y Valeria Kelly, Consultora del Área TIC y Educación del IIPE UNESCO Buenos Aires 5, conversaron acerca de los enfoques teóricos, las políticas y experiencias que dan cuenta de la relación entre la primera infancia y las tecnologías digitales, haciendo hincapié en el aspecto educativo, en la salud y la acción social.




María Teresa Lugo: En este encuentro trataremos la problemática de la primera infancia frente a las pantallas, como fenómeno social y como asunto de Estado. Nos interesa pensar qué pasa en el hogar, en los jardines de infantes y también en el ámbito de las políticas de Estado6 Elena, ¿Cuál es tu posición frente a este tema? 
Elena Martín: Voy a exponer algunas ideas acerca de cuál es el papel de la familia7, de los padres y las madres o de las personas que llevan a cabo la activa responsabilidad en el uso de las TIC en la primera infancia. Al hablar de primera infancia entiendo que nos referimos a los niños y niñas de entre cero y ocho años. Quiero puntualizar algunos cambios que se han producido en la familia y que son importantes para entender el papel que desempeña. En primer lugar, está el cambio que ha tenido el concepto de familia, no se trata de un hombre y una mujer con hijos biológicos sino que lo que define a la familia son las relaciones entre personas que tienen un proyecto en común y esperan que sea duradero. Las familias tienen estructuras muchísimo más complejas, diversas y atractivas en este momento. Las figuras que deben regular el uso de las TIC de los menores no son sólo los padres y las madres sino todas las personas que ejercen una influencia educativa. Cada vez hay más personas, abuelos y cuidadores por ejemplo, que pasan tiempo con nuestros hijos y los acuerdos acerca del uso de las TIC tienen que ser coherentes entre todas esas figuras.
La familia, además de ejercer una influencia educativa directa, tiene la función de seleccionar y planificar los entornos en los que se mueven los niños y las niñas, como la escuela y las actividades de ocio. Las TIC están mediando las prácticas sociales, por tanto cuando elegimos un tipo de ocio para nuestros hijos y permitimos un tipo de práctica social, como el uso de TIC, estamos ejerciendo una influencia educativa aunque sea de una manera indirecta. Los progenitores o adultos responsables debemos tener criterios para evaluar cuáles son los usos adecuados e inadecuados de las TIC, algo realmente complicado. A los ocho años, los niños tienen todavía una escasa capacidad de planificación, pero van avanzando en su capacidad de regulación. Hay que enseñar a nuestros hijos a planificar su propio desarrollo y regular el uso de las TIC. La clave no está en que nosotros siempre desde afuera estemos regulando ese uso, sino en que les hagamos entender que regulamos por una razón positiva hasta que puedan hacerlo por sí mismos. Hay que ceder progresivamente el control a los niños. En este caso, la familia necesita conseguir algo muy difícil que es el equilibro entre control y afecto"Tengo que regular tu conducta y poner límites, no debo dejarte acceder a determinadas pantallas, aplicaciones o redes sociales a cierta edad, pero tengo que conseguir que entiendas que lo hago por tu bien".


MTL: ¿Cuáles son las actividades que realizan los niños y niñas con las TIC y cuáles son los principales temores en este uso?
EM: Según datos de Estados Unidos y de la Unión Europea, los niños están dedicando entre ocho y diez horas a la semana a jugar con tablets y tecnologías digitales y un porcentaje importante de ese tiempo están conectados a internet. Es evidente que es un tema imparable. Más que evitar el acceso, la clave es el uso positivo de los dispositivos, que no son malos en sí mismos. Lo que estos informes ponen de manifiesto es la brecha digital; entre estos países y América Latina encontramos una situación de inequidad muy grande. 
Otro aspecto importante sería analizar cuáles son los principales temores que los progenitores tenemos con respecto al uso de las TIC. Los miedos están relacionados con los contenidos, con el exceso del tiempo de uso y con el aislamiento social. Además, se añade uno nuevo que es la exposición pública que supone internet y los contactos de riesgo que ello conlleva. Los temores relacionados con los contenidos están fundamentalmente asociados al contacto con temas inapropiados por la edad, porque su desarrollo cognitivo y emocional todavía no está preparado para cierta información y hay que ejercer un control sobre ello. El otro aspecto es el exceso de tiempo frente a las pantallas que supone cierta dependencia y que se abandonen otras actividades absolutamente necesarias para el desarrollo de los niños. Lo del aislamiento social, por su parte, está vinculado con el miedo a que la persona tenga cada vez menos contacto social por estar conectado permanentemente. Finalmente, el asunto de la privacidad implica que haya un alto grado de exposición cuando aún no están en condiciones de evaluar sus consecuencias, o que entren en contacto con personas que se aprovechan de la red con los riesgos que eso implica. 
En el informe más reciente de la Unión Europea se ve que las TIC están presentes en la vida de los niños pero no están impidiendo que hagan otras actividades tan positivas como el uso de la tecnología. Es decir, el riesgo de que su uso esté desequilibrando el ocio no se cumple. Por otra parte, los adultos están preocupados por temas de violencia e intentan controlar esto no dejándoles acceder a ningún contenido hasta las ocho años sin control parental. Entiendo que probablemente sea la práctica más adecuada siempre que recordemos que el juego es una actividad esencial para el desarrollo, y que necesitan jugar con cierta autonomía, para que sea un espacio más creativo, de fantasía, de hacer lo que desean, sin que les estén poniendo la regulación externa. Esto genera una tensión complicada. Considero que es necesario, conveniente y muy valioso para el desarrollo que, al igual que sucede con otras actividades de juego, también hagamos uso de las TIC con ellos. Se ha comprobado también que los hermanos mayores tienen una función fundamental en la regulación del uso, y por tanto tenemos que usarlos como aliados; también es importante el papel de los abuelos y abuelas.

MTL: ¿Cómo podemos guiar el uso de las TIC y aprovechar sus ventajas?
EM: Hay ventajas claras de la tecnología, como la posibilidad de hablar y verse cuando estamos de viaje, seguir en contacto a la distancia. También querría destacar el hecho de que deberíamos evitar hacer de las TIC un espacio demasiado instruccional, como dicen algunos autores, de “curricularizacion”, porque el riesgo que se corre es que los padres busquen que todo el rato que el niño está con las TIC sea para que aprenda determinados contenidos ligados a la escuela. No creo que las TIC sean sólo ni fundamentalmente para la instrucción. Debemos tomar conciencia de que, a través de las TIC, en estas edades se produce una alfabetización digital, una incorporación al gusto y a la iniciación por la lectura.
A modo de conclusión, diría que se trata de un cambio imparable cuya clave no está en los dispositivos sino en el uso que se hace de ellos. Los niños y las niñas aprenden a usar las TIC, aunque se diga que son nativos digitales8 no es algo innato, y en ese proceso los adultos podemos ejercer una influencia que favorezca ciertas prácticas antes que otras. Cuando María Teresa hablaba de una cuestión de Estado y de políticas educativas coincido completamente con ella en el sentido de que las administraciones tienen que garantizar espacios de apoyo a las familias, para que tomen conciencia y se las oriente. El uso de las TIC es complicado y debemos apoyar a las familias ayudándoles a entender estos procesos para que tengan el máximo criterio y sigan ejerciendo la influencia educativa más adecuada 9
MTL: Melania, en tu caso, nos interesa escuchar experiencias concretas de políticas en relación con la primera infancia y las TIC.
Melania Brenes Monge: Voy a comenzar contando nuestra experiencia de inclusión de tecnologías digitales en propuestas de primera infancia en Costa Rica. La Fundación Omar Dengo donde trabajo es una ONG especializada en el tema de la educación, la tecnología y el desarrollo. Trabajamos con el Ministerio de Educación Pública desde 1987, tenemos una visión educativa clara y consolidada que implica el desarrollo de capacidades estratégicas de las personas mediante el aprovechamiento de las tecnologías para promover el pensamiento, la creatividad y la productividad10. El programa tiene ya una cobertura del 80% de las escuelas públicas del país. En el caso específico de la primera infancia, desarrollamos proyectos en los laboratorios de informática educativa, tenemos experiencias con tecnologías móviles en escuelas multigrado, otro proyecto en tecnologías móviles en centros educativos de preescolar exclusivamente y también laboratorios móviles que incoporan a todo el centro educativo, incluyendo a preescolar. Por ejemplo, en el caso de la propuesta de laboratorios de informática educativa en preescolar, el enfoque didáctico es el aprendizaje en un proceso articulado de proyectos, donde trabajan en conjunto el docente de informática educativa con la docente de preescolar para el desarrollo de ciertas capacidades digitales. Además, tenemos el proyecto de aulas heterogéneas en zonas rurales donde una misma docente atiende a grupos de diferentes edades 11

MTL: ¿Qué han encontrado de particular en el acercamiento de la primera infancia a las nuevas tecnologías? 
MBM: Hay estudios que ponen de manifiesto que algunas de las dificultades, restricciones, características de cómo procesamos el conocimiento cuando somos pequeños tienen que ver con la dificultad de los niños y las niñas de estas edades de diferenciar ficción de realidad. Eso lo hemos visto y es maravilloso. Vemos a los niños que verdaderamente actúan como si las cosas a las que están accediendo por una pantalla estuvieran ahí tan reales como las que lo están en proximidad. Eso está muy bien porque les abre un mundo amplísimo, pero es muy importante que les ayudemos a diferenciar entre ficción y realidad. Otra de las limitaciones es la imposibilidad de distinguir entre tiempo real y tiempo de ficción, que es algo que tampoco están acostumbrados a procesar. Es importante hacer estas distinciones a los niños para que identifiquen cosas que pueden ser habituales en las pantallas pero no en el mundo físico. La creación de una realidad tan alejada del principio de realidad, como diríamos los psicólogos, es algo que sólo podemos contextualizar los adultos al situar esa realidad como algo muy interesante pero poco frecuente. Es necesario aclarar: esto es un juego, esto es una película. Y hacerlo también en el sentido emocional. A los adultos todavía nos dan miedo muchas películas, imaginémonos lo que significa para un niño o niña pequeña. Por otro lado, hay que cuidar a qué contenidos acceden. No se puede arriesgar a que los niños de estas edades tengan experiencias emocionales para las cuales no están preparados.

MTL: ¿Cómo han sido los resultados de estas experiencias concretas con TIC, Melania?
MBM: Consideramos que las TIC ayudan a la creación de entornos de aprendizaje más efectivos, profundos y ubicuos, vemos que los aprendices son los protagonistas y gestores de su propio aprendizaje, que hoy la educación demanda nuevos roles y que el centro educativo debe desarrollar una visión sistémica para promover el aprovechamiento de las TIC. En ese sentido hay muchísima responsabilidad de los expertos en educación, que de alguna manera tienen que definir qué es lo que quieren lograr con la inclusión de las tecnologías en los centros educativos. Nosotros trabajamos nuestros proyectos educativos a partir de intervenciones basadas en teorías del cambio, buscamos construir con las escuelas un cambio progresivo y continuo para el logro de los aprendizajes. En el caso específico de la primera infancia, hemos trabajado en directa coordinación con el Ministerio de Educación Pública12 en lo concerniente a la integración de las TIC al currículo de preescolar. Realizamos un trabajo en conjunto con los docentes para que haya una adecuada articulación entre las destrezas intelectuales de los chicos, el ambiente de aprendizaje y las tecnologías que se ponen a disposición. Se ha puesto en marcha el proceso de inclusión de las TIC como recursos permanentes en el quehacer del aula. Son insumos que no limitan a los chicos para usar espacios lúdicos de cualquier tipo, la tecnología es parte de la cotidianeidad del estudiante, pero es un recurso más para aprender. En educación inicial se usa la tecnología para la documentación y sistematización de las experiencias de aprendizaje, a fin de que los docentes registren qué y cómo están aprendiendo los niños y cómo se ven a sí mismos como gestores de su propio aprendizaje. Además, estamos dándole un protagonismo a la inclusión de las TIC para el involucramiento de los padres de familia, como un elemento importante para dar a conocer los procesos de aprendizaje del aula de preescolar. Y también se usan las TIC como recursos para crear, hacer y transformar, no solamente para practicar, repasar contenidos o jugar.
El año pasado el Ministerio de Educación Pública aprobó un nuevo programa de estudio de educación preescolar con inclusión de tecnologías en el aula. Es un programa con enfoque desarrollista que propone un abordaje metodológico activo, donde la experimentación, el trabajo en equipo y el desarrollo de actitudes colaborativas son pilares elementales; los docentes hacen un trabajo de pre-planeamiento y planeamiento, a partir de estrategias didácticas basadas en proyectos o en secuencias didácticas y están organizados en unidades basadas en principios de desarrollo, que tienen que ver con el conocimiento de sí mismos, la interacción social y cultural, la comunicación, la expresión y la representación. En ese contexto, las iniciativas de tecnología en la primera infancia tienen las siguientes características: la propuesta de laboratorio de informática educativa tiene una población beneficiaria de 44.052 estudiantes de 863 centros educativos de las aulas de preescolar. Aquí se desarrollan ambientes de aprendizaje basados en proyectos con el objetivo de que se creen productos digitales para responder a preguntas orientadoras, interesantes y retadoras. En estos procesos de aprendizaje hay una mediación conjunta de un tutor de informática educativa y del docente de preescolar, el equipamiento son los laboratorios de informática educativa, se imparten en lecciones semanales, y como lo señalaba Valeria, esta iniciativa tiene la tendencia directa de iniciar con la resolución de problemas con programación. En este sentido, desarrollamos proyectos de investigación en alianza con las universidades estatales del país, por ejemplo, con la Universidad de Costa Rica se desarrolló un entorno que apoya el proceso de aprendizaje colaborativo de programación de niños de cuatro y seis años, ligándolo con dispositivos móviles. La idea es que los niños ejecuten soluciones que ellos mismos proponen con los robots y aprendan a ver la tecnología, la robótica y la programación como herramientas creativas. Es un ejemplo de los procesos de innovación que estamos empezando a desarrollar específicamente para los laboratorios de informática educativa.
Otro caso es el que desarrollamos en aulas heterogéneas, la mayoría pertenecen a escuelas en zonas rurales y zonas rurales indígenas. La población beneficiaria es de 6.411 estudiantes en 608 centros educativos y ahí las TIC son un recurso más para abordar el currículo. Trabajamos para que los niños sean creadores digitales más que consumidores o personas que juegan con el recurso. Buscamos que sean creadores de sus propias producciones a través del uso de múltiples plataformas digitales y quien integra el uso de la tecnología es la docente del aula heterogénea.
Por su parte, en los jardines infantiles que son centros educativos exclusivos de preescolar tenemos una población beneficiaria de 8.927 estudiantes en 46 centros educativos. Aquí trabajan exclusivamente las docentes de preescolar integrando el recurso, es una iniciativa que desarrollamos en colaboración con el proyecto tecno ambiente del Ministerio de Educación pública, en el que se están incluyendo nuevas tecnologías en las aulas de preescolar a través del uso de tablets y computadoras portátiles. Finalmente, otro de los grandes proyectos que tenemos son las unidades móviles, un tipo de equipamiento distinto, computadoras que van al aula preescolar y son parte también de los ambientes de aprendizaje. En esa modalidad, tenemos una población beneficiaria de 5.183 estudiantes y 187 centros educativos; está también orientada al apoyo curricular con tecnologías, donde el docente trabaja en procesos en línea y presenciales para poder familiarizarse y familiarizar a los chicos con las tecnologías, orientándose por los principios educativos que hemos definido en conjunto con el Ministerio para la integración de tecnologías portátiles.
Todo el equipamiento de las aulas de preescolar en Costa Rica cuenta con ambientación técnico pedagógica, llamamos así a toda la arquitectura de programas y configuración para los usuarios que se diseña a partir de la población neta con la que estamos trabajando. Somos rigurosos en tener software diferente para los niños y para los docentes, que les permite hacer producciones audiovisuales, comunicación, software libre infantil, entre otros. Trabajamos con contenidos digitales libres producidos por el Ministerio de Educación Pública, con referencia a sitios web o vínculos previamente validados para los niños de preescolar, somos bastante cuidadosos y nuestras computadoras tienen todos los filtros debidos y una actualización constante en cuanto a los requerimientos para la primera infancia.
En cuanto a las lecciones aprendidas, una de ellas es que un punto crucial es la articulación con el currículo de educación inicial, que será el que marque la pauta del tipo de uso que podemos hacer de las tecnologías. Otra lección importante es que tratamos de trabajar para que el principio educativo sea que los chicos tengan una mayor autonomía en su aprendizaje y sean creadores en el uso de recursos. Para ello hay que ser muy consistentes con la definición de las orientaciones, con los procesos de formación docente y con el diseño de materiales educativos. Los resultados de aprendizaje van en primer lugar y después se define el equipamiento; primero se piensa en lo que se quiere lograr y después se decide qué recurso es el más óptimo. Todos los actores educativos tienen que estar capacitados, tanto los docentes como los padres de familia y también las autoridades educativas 13.

MT: Valeria, nos interesa que cuentes de qué modo se posiciona el Estado, con sus normativas y programas, en este vínculo entre los niños y las pantallas.
Valeria Kelly: Me interesa comenzar contando de qué manera entendemos que las políticas de Estado tienen que hacerse cargo de la relación entre los niños y las pantallas. En la publicación de SITEAL/TIC "Primera infancia frente a las pantallas. De fenómeno social a asunto de estado" puntualizamos que es importante pasar de mirar la relación entre los chicos y las pantallas como un fenómeno sociocultural a pensarlo como una cuestión de Estado, estableciendo que ha dejado de ser solamente un problema de los individuos y de las familias. Pensamos a la primera infancia como sujeto de derecho, en el marco de una serie de políticas implementadas en América Latina en los últimos 15 años que se orientan por la universalidad y la interdependencia de los derechos de los niños, en el sentido de que ningún derecho tiene prioridad sobre otro, sino que estos se articulan. En general, las políticas para la primera infancia buscan integralidad, pretenden ser intersectoriales y trabajar a nivel transversal, para concebir al niño en su desarrollo integral.
Otro aspecto interesante es el tema de la corresponsabilidad entre el Estado y la familia para la protección de los Derechos de la infancia. En este sentido, en América Latina analizamos el modo en que estas políticas empiezan a tomar en cuenta la cultura digital en el desarrollo de los chicos, y cómo se puede poner a las tecnologías digitales al servicio del desarrollo infantil, teniendo en cuenta su gran potencialidad. En América Latina se viene promoviendo una serie de políticas TIC en educación y desde IIPE UNESCO realizamos un seguimiento de las mismas. Desde los Estados se observa un esfuerzo por garantizar, en términos de acceso, de justicia social y también de calidad educativa, el contacto entre la infancia y las tecnologías digitales. En este marco, trabajé sobre dos núcleos: el vínculo entre los chicos y las pantallas y la mediación social que se pone en juego, ya que no hay relación entre los chicos y la cultura sin una mediación social adulta. Expondré brevemente las conclusiones de estos dos grandes capítulos de la publicación de SITEAL/TIC. En primer lugar, encontramos bastante consenso en muchos autores acerca de que la cultura digital perturba las categorías que conocemos para describir el mundo y los comportamientos sociales. Altera tanto las categorías como las valoraciones que tenemos acerca de lo que hacemos con las tecnologías; entonces una primera conclusión es la necesidad de acuñar nuevas categorías que nos permitan organizar y construir conocimiento acerca de este vínculo. Al respecto, me parece interesante el concepto de Cristóbal Cobo de aprendizaje invisible, él aclara que invisible no es inexistente, ya que el niño pequeño construye conocimiento en relación con esas tecnologías.
Otro aspecto que llama la atención es el interés, la curiosidad, las acciones exploratorias de los chicos con los dispositivos digitales. El tema de la motivación y la centralidad del juego. El mayor interés de los chicos para acercarse a estos dispositivos es ponerse a jugar, y en este sentido no se diferencian de otros artefactos culturales a los que los chicos se acercaron desde siempre. ¿Desde qué marcos conceptuales se aborda esta mirada? uno de ellos es el que trabaja la relación entre las tecnologías digitales y la cognición ¿De qué manera las TIC impactan en los procesos cognitivos?. En ese punto hay mucho en discusión también. Otro marco proviene de los medios de comunicación. David Buckingham plantea que en la relación entre medios y tecnologías digitales se toma a la tecnología como un modo de representación, como mediaciones semióticas de la realidad. En ese punto todavía hay mucho para indagar, y en los estudios que mencionó Elena se observa que, contrariamente a lo que aparece en los medios de difusión masivos, las pantallas conviven con los juegos entre pares fuera del mundo digital.

MTL: ¿Qué han observado en términos de la relación con el mercado? ¿Qué lugar tiene?
Es un punto interesante: ¿Cuál es el rol del mercado? En todo lo que tiene que ver con las tecnologías digitales es un actor fundamental, tanto a nivel de dispositivos como de aplicaciones. Ámbitos que antes parecían muy diferenciados ya no lo son, es muy difícil distinguir en las tablets o móbiles entre software y hardware14. El mercado aparece como un fuerte promotor en la relación entre la primera infancia y las TIC. América Latina se presenta como un actor importante en el mercado de desarrollo de software, aplicaciones y videojuegos. Esto constituye una oportunidad para pensar en aplicaciones más contextualizadas, en términos de lenguaje y de identidad cultural.
Por su parte, los Estados pueden garantizar el acceso a bienes culturales, a bibliotecas, a literatura, pueden trabajar en la orientación de los adultos a cargo, regular la producción y la distribución de los contenidos, y definir los criterios de calidad de los contenidos destinados a niños pequeños.

MTL: ¿Cuáles con las conclusiones vinculadas con las políticas estatales, en especial las educativas?
Hay tres grandes fundamentos para pensar la entrada de las tecnologías digitales y de la cultura digital en el nivel inicial. En primer lugar, la formación de competencias que se relacionan con la alfabetización digital configura un campo de discusión muy interesante y urgente al mismo tiempo. Otro fundamento se pregunta por el modo en que las TIC inciden en la cognición, ¿Cuáles son las características particulares de la mediación tecnológica en el aprendizaje? En tercer lugar, lo que tiene que ver con el componente motivacional, porque los chicos se interesan muchísimo en tomar contacto con las tecnologías, y eso funciona como facilitador y constructor del aprendizaje.
En relación con la cuestión de la alfabetización digital, encontramos tres grandes núcleos problemáticos. Por un lado, un campo de discusiones sobre los nuevos alfabetismos15 que se interroga por la manera en que las tecnologías digitales, como mediaciones semióticas, inciden en la construcción de los mensajes. Por ejemplo, de manera multimodal, mezclando textos, sonidos, videos, donde la composición y la construcción de sentido del mensaje se realiza a través de diferentes lenguajes. Esto que los adultos vamos aprendiendo a hacer, los chicos lo adquieren desde el inicio: en sus construcciones filman, sacan fotos, combinan emoticones o distintos sistemas semióticos y este campo lo llamamos nuevos alfabetismos. En segundo lugar, otro núcleo teórico busca identificar un abanico de competencias; ese abordaje se conoce como multialfabetizaciones o alfabetizaciones múltiples y proviene del campo de la tecnología educativa. Las competencias pueden ir desde cuestiones más técnicas, operativas, a cuestiones relacionadas con lo comunicativo, con la construcción de aprendizajes y finalmente también cuestiones éticas o axiológicas. La tercera línea teórica es la de la programación. Estos tres abordajes no son excluyentes entre sí. El gran desafío de las políticas educativas es ver de qué manera se empiezan a articular estos conocimientos y cuál sería su inscripción curricular. Como ejemplo voy a mencionar las tablets y los juegos como nuevos dispositivos tanto de hardware como de software, porque de alguna forma aparecen como catalizadores de los debates actuales en relación con la integración de las tecnologías. Allí vemos la tensión entre las escuelas y el mercado, entre el juego libre y el juego como un recurso didáctico, entre las pantallas y los juegos tradicionales.
En cuanto a las conclusiones, se observa que las tecnologías pueden ser importantes aliadas para la protección de los derechos y el buen desarrollo de la primera infancia. En segundo lugar, se enfatiza el rol ineludible de las políticas para garantizar que se hagan efectivas las leyes de protección de la primera infancia y que las tecnologías se pongan al servicio de este buen desarrollo. En términos específicos de los sistemas educativos, vuelve a aparecer con claridad el rol clave de la escuela. En el nivel inicial, de qué manera los contenidos digitales se inscriben curricularmente tanto en términos de contenido como de mediación del aprendizaje a nivel trasversal. Finalmente aparece con fuerza la necesidad de que se promueva la investigación y la construcción de aprendizajes. Como conclusión en general de las políticas TIC, vemos que en la medida en que hay políticas educativas se habilita la construcción de conocimientos sobre qué sucede efectivamente en las escuelas. Sabemos más hoy -después de tener políticas fuertes de inclusión de TIC- que antes de que se habilitaran esas políticas. Seguramente vamos a saber más cuando haya una masa crítica de experiencias importantes en el nivel inicial.

MT: Quiero compartir algunas preguntas que llegan: ¿Por qué no pensar en un ecosistema de pantallas y dispositivos de enseñanza viejos y nuevos en el aula? ¿Cuáles son los primeros pasos para un buen uso de las tecnologías en el aula de la primera infancia? ¿Qué experiencias concretas de implementación encontramos16?
VK: Quería contar una experiencia en Argentina que fue a través de un convenio de INTEL con distintos ministerios, donde se trabajó con tablets en el nivel inicial17. A niveles jurisdiccionales muchas veces se dota con una computadora a cada sala, y esa computadora funciona como un recurso más bien del docente para poder pasar videos, mostrar alguna presentación, elaborar material didáctico y documentar las producciones. El tema de la interacción con los chicos se da más bien en experiencias que apuntan a netbooks o a tablets.
En la incorporación de las tablets al nivel inicial, primeramente es necesario pensar cuál es la inscripción curricular. Acá hay un punto interesante que también apareció en el relevamiento que realizamos: hay cada vez más capacitación para docentes de nivel inicial en relación con la integración de las TIC. Hay muchos docentes interesados, hay padres que eligen jardines de infantes para sus hijos porque van a tener computación. Sin embargo, no hay una inscripción curricular de estos saberes, por lo cual hay muchas veces una tensión en las que los mismos docentes plantean: "yo quiero hacer todo esto, pero todavía no hay institucionalmente una política que acompañe estas acciones". Entonces hay como una secuencia que uno podría señalar: primero tendríamos que discutir de qué manera se inscriben curricularmente las TIC. A partir de ahi tendriamos que pensar la capacitación de los docentes en ejercicio y los modelos de implementación, si conviene una tablet, para qué conviene la tablet, en qué momento conviene otro tipo de dispositivo. Hay una decisión inicial que siempre tiene un corazón pedagógico. Partiendo de ahí será oportuno tomar las demás decisiones.
Hay una comentario de Javier de Uruguay que dice: "Las TIC llegaron para quedarse, son parte de nuestro ecosistema, pero ¿Qué hacemos con el nivel inicial y con las cuestiones que valoramos del nivel inicial, lo que tiene que ver con la expresión, con la creatividad?" Si por usar la pantalla vamos a dejar de hacer otras cosas interesantes estamos en problemas. Acá hay una cuestión que tiene que ver con lo viejo y lo nuevo, con las tensiones entre el legado y la creación para los docentes.
En el marco del debate sobre la iniciación en lectoescritura en el nivel inicial, ciertas voces cuestionan que se siente a los niños a leer cuando deberían estar jugando, trepando, desarrollando su motricidad, etcétera, y en realidad la respuesta viene de otro lugar. Si a los chicos les interesa, y tienen preguntas acerca del tema, no podemos dejar de responder esas preguntas o de acercarles cosas por las que tienen curiosidad. Yo creo que en relación con las tecnologías digitales podemos pensar de la misma manera, no las vamos a poner en el centro de la actividad en las salas, pero tampoco las vamos a dejar afuera si es un interés genuino por parte de los chicos acercarse a ellas y a sus lenguajes 18.

MT: Melania, ¿Cuáles podrían ser los primeros pasos del uso de las TIC en el aula?
MBM: Una de las cosas importantes es la visión sistémica del centro educativo. Es crucial definir para qué se quieren las tecnologías en el aula, cómo se las va a integrar y cuáles son los resultados de aprendizaje que se quiere lograr. Por ejemplo, si quiero estimular el pensamiento crítico o promover la resolución de problemas, entonces hay que ver cómo articular esa visión para, de una manera progresiva, planear el modo en que se va a hacer.
En cuanto a los procesos de desarrollo profesional interno del centro educativo resulta importante ponerse de acuerdo y trabajar en equipo dentro de la escuela para definir hacia dónde se quiere ir, cuáles son los software que se van a usar, cuál es el contenido del plan de estudios que se va a abordar con el uso de tecnología. Otro elemento básico es el trabajo con los padres para estimular los mejores usos. Porque en el momento en que el niño toca el dispositivo, la computadora, la tablet, ya empieza a dejar rastro, desde las primeras interacciones de los chicos ya empiezan a configurar una identidad digital. En este sentido, se torna indispensable el trabajo articulado con los padres de familia 19.

MT: Elena ¿Cómo puede, entonces, convivir "lo viejo" con "lo nuevo", en términos de tecnologías de aprendizaje?
EM: Es una cuestión muy compleja, pero lo primero es cuestionarnos la diferencia entre viejo o nuevo20. Yo entiendo que hablemos así, pero probablemente la diferencia no es tanto entre "lo viejo" y "lo nuevo" sino que hay que pensar qué experiencia psicológica es posible sólo a través de las pantallas. También valorar en los pequeños la necesidad de la experiencia directa. Por ejemplo, cuando se lanza un objeto y cae. Lo puedes ver perfectamente jugando con una pantalla, pero es más directo tirar cosas, verlas caer y sentir la experiencia del peso y de la forma. Hay que evaluar en qué casos las experiencias tienen que ser físicas y en cuáles las experiencias multimodales digitales pueden ser valiosas.
Las tecnologías pueden cambiar fundamentalmente dos elementos esenciales del aprendizaje escolar. En primer lugar, la capacidad de que los docentes nos ajustemos más a las características individuales de los alumnos y las alumnas: las tecnologías nos permiten seguir el rastro de las distintas trayectorias de aprendizaje y eso está cambiando cualitativamente los procesos de aprendizaje. La otra variable es lo que decíamos de la co-comunicación, la co-construcción: las tecnologías nos permiten trabajar de verdad en un proyecto conjunto sobre un tema, conectada en tiempo real con otros compañeros, y ese co-trabajo es cualitativamente distinto como experiencia de aprendizaje.
El uso de la tecnología dependerá de la meta que tengamos. Por ejemplo, hay que entrenarse en la selección de la información para no perderse en la amplitud y la complejidad de la red, hay que enseñar eso porque ahora está todo accesible. Si nuestra meta es, en cambio, redactar un texto en un momento inmediato y con un soporte que no sea sólo digital, trabajaremos de otra manera. Necesitamos superar nuestras propias categorías de análisis y los dualismos de "bueno" o "malo" y habremos dado un salto importante.

MTL: Se abren nuevas conversaciones, nuevos debates, nuevas reflexiones en el marco de las actividades que estamos haciendo en SITEAL/TIC. Algunos temas que aparecieron apuntan al desafío de mirar la nueva realidad con una nueva mirada, y no con viejas categorías, pensar en qué formación necesitamos para los docentes y su desarrollo profesional. También es interesante concebir las políticas TIC para la primera infancia no sólo desde el punto de vista de la política educativa, sino desde las políticas sociales, como políticas públicas y desde el enfoque de derechos. 

Arg- Macri…., con los pibes no.

 22-1-17 GSIA

Menos derechos para la infancia, más violencia institucional para la sociedad. Macri…., con los pibes no.

Comunicado.

Menos derechos para la infancia, 
más violencia institucional para la sociedad.

La infancia y la adolescencia como categorías sociales, tienen una limitación constitutiva ya que no pueden auto representarse. Así en la mesa de negociaciones los niños, niñas y adolescentes no tienen muchas veces quien los defienda. La infancia no “ocupa” ningún rol social, ni productivo estratégico, ni puede organizar piquetes para tomar un determinado espacio público para reclamar por sus postergadas necesidades. Como los niños, niñas y adolescentes no tienen “poder”, el destino de sus derechos es frecuentemente un dramático silencio. Y es por esa “fragilidad” constitutiva de la infancia como actor social y por lo que la misma representa que necesita ser colocada en un lugar político central, para proteger y promover sus derechos
                                                                    Eduardo Bustelo

Los abajo firmantes sostenemos que la ausencia de políticas destinadas a la protección de la infancia de parte del gobierno de Macri en su primer año de gestión, se agrava aún más con su iniciativa de bajar la ¨edad de imputabilidad¨, por la que se pretende que los pibes de 14 años puedan ser perseguidos y encarcelados.
Este retroceso legal expone a la Argentina, al descrédito, la condena y las sanciones internacionales, como ya ha sido advertido claramente este Gobierno en los últimos meses por diversos Organismos Internacionales de protección de Derechos Humanos.
El Estado Argentino está obligado por imperativo constitucional y convencional, al rechazo a la baja de la edad mínima penal, sustentado en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, en especial en la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU con rango Constitucional desde el año 1994.

El Comité de Derechos del Niño postula que la edad mínima de responsabilidad penal se fije en el nivel más alto posible –los 14 o 16 años-; y por imperio del principio de no regresividad, deben evitarse bajas como surge de la propuesta veraniega que de modo “espasmódico” emite el gobierno nacional a raíz de un hecho doloroso al comenzar un año electoral.
Y por si esto fuera poco, el gobierno de CAMBIEMOS con la iniciativa que analizamos, desconoce los consensos alcanzados de los que también fueron partícipe en su oportunidad entre la Nación, las Provincias y la CABA en el marco del Consejo Federal de Niñez, Adolescencia y Familia de Julio de 2015. Aquella Acta Acuerdo destaca que la política estatal para una nueva ley penal juvenil, entre otros criterios señala que, “la edad de punibilidad no podrá establecerse por debajo de los 16 años, en respeto al principio de no regresividad y de progresividad en la garantía de los derechos”.
Frente a estos antecedentes, el Ministerio de Justicia pone en evidencia su carencia de autoridad política para impulsar debates de tal envergadura, debido al profundo desconocimiento de los antecedentes históricos que la Argentina registra en este tema.
Denunciamos la contradicción con el principio del ¨interés superior del niño¨ que esconde la propuesta del Ministro de Justicia Germán Garavano, que generaría una arquitectura institucional basada en la penalización de niños, niñas y adolescentes que roza lo inconstitucional.

Sabemos que no son hechos aislados, quieren terminar con la construcción política de esta década basada en la ampliación de los derechos sociales y ciudadanos para imponer un modelo de ajuste económico neoliberal. La vulnerabilidad no es un efecto no deseado del ¨sinceramiento¨ del mercado sino una condición del control y la represión al servicio del poder concentrado.
Alertamos a la sociedad sobre este nuevo intento de la derecha conservadora argentina de imponer una agenda pública que asocia delito y adolescencia, buscando aplicar el Código Penal a personas menores de 16 años.

Nuestra historia social es rica en políticas, herramientas y construcciones sociales destinadas a abordar problemáticas infanto-juveniles. No es que no debe hacerse nada con los menores de 16 años involucrados en comisión de delitos, sino que las intervenciones deben estar organizadas en el marco de un sistema de políticas públicas que privilegie las medidas socio-educativas alternativas al encierro; que sea especializado como requiere un adolescente en proceso de desarrollo; que ponga su prioridad en la prevención, para evitar las transgresiones penales y promover la reintegración de aquellos que cometieron infracciones. Es imperioso contar con una norma que, además, no permita imponer castigos en nombre de la protección.

Consideramos que el Régimen Penal Juvenil vigente debe ser modificado. Coincidimos con lo señalado por los organismos de Derechos Humanos, lo ordenado por la Corte Suprema de la Nación y también la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ningún organismo de Derechos Humanos, tampoco UNICEF, mucho menos quienes trabajan con chicos y chicas reclaman o concuerdan con reducir la edad de punición penal.
Sabemos que la idea de un crecimiento exponencial del delito juvenil y del supuesto impacto en la “inseguridad” no tiene bases verificables. Tampoco existen argumentos racionales que indiquen que para salir de la “tutela” del actual Régimen Penal Juvenil se deba necesariamente “bajar la edad de imputabilidad”. Existe en ese razonamiento –enarbolado algunas veces desde una supuesta perspectiva progresista- algo de extorsivo: el costo de obtener un régimen legal respetuoso de garantías para los chicos y chicas -dejando atrás la Ley Nº 22.278 de la Dictadura. El jurista chileno, Julio Cortés Morales, lo describió con lucidez: “Hoy en día el Estado es capaz de otorgar más garantías a la vez que incrementa los niveles de punición, resolviendo con eso dos exigencias contradictorias, o a lo menos difíciles de conciliar”.

Nuestra experiencia histórica enseña que el gobierno está haciendo exactamente lo contrario de lo que se necesita para reducir la violencia social y el delito. No confrontar claramente esta política regresiva y represiva que postulan Macri y Garavano allana el camino de la violencia institucional y nos aleja de la paz en nuestra patria, donde las víctimas además son también los niños y niñas de los sectores populares.

El cinismo de esta propuesta hacia el “piberío pobre” es un reflejo de la concepción económica neoliberal de un Estado desertor y otra cara es la desidia que han demostrado en la sub-ejecución presupuestaria en áreas de salud, empleo, políticas sociales y educación; que pone en evidencia la absoluta ausencia de compromiso del Gobierno de Macri con los derechos de niños, niñas, adolescentes y sus familias. La reciente desarticulación de políticas y programas destinados a la inclusión desde el Ministerio de Educación es una evidencia de lo señalado.

Un proyecto de país sensible a los intereses populares, jamás debería privar a la infancia de sus derechos, ni incrementar la violencia estatal contra la adolescencia que el propio modelo excluye.
Con este Comunicado expresamos nuestra posición e invitamos a colegas, especialista, organizaciones sociales y colectivos comunitarios a sumar sus voces e ideas.

Macri…., con los pibes no.

Buenos Aires, 05 enero 2017


FIRMAS:
Adrian Rozengardt, Alejandra Barcala, Claudio Franchello, Daniel Molina, Felicita Elías, Gabriel Lerner, Gustavo Piantino, Jose Machain, Marcelo Brignoni, Marisa Herrera, Paula Chinellato, Ruben Zarate.
Integrantes del Observatorio de Derechos de Infancia y Adolescencia "EDUARDO BUSTELO"

jueves, 6 de octubre de 2016

Argentina: Vía libre para la extranjerización de la tierra, bosques y acuíferos

28 Sep 2016- Farmalag Argentina


     28-9-2016, ALAI

Mediante un decreto, el gobierno argentino de Mauricio Macri modificó la ley que fijaba límites al traspaso de propiedad del suelo argentino. Hay innumerables recursos naturales en la mira de esta medida que pone en juego la soberanía de la nación: acuíferos, bosques y la zona núcleo productiva.

Florencia Gómez, del Grupo de Apoyo Jurídico por el Acceso a la Tierra, señala que “hay una apropiación de riquezas inconmensurables por parte de sectores especulativos que utilizan como garantía estas tierras dentro del mundo financiero” y advierte la apropiación de tierras en zonas estratégicas sin ningún fin productivo, situación que genera alerta en materia geopolítica.

“Estas sociedades puede contaminar el suelo, desalojar, y no hay una contraparte,  no hay personas físicas, por lo cual se torna muy difícil frenar un conflicto”, añade. En el país hay no menos de 850 conflictos que afectan a más de 60 mil familias campesinas, según un estudio del Ministerio de Agricultura (2013). Las empresas sin rostro siguen avanzando sobre las tierras ancestrales de los parajes rurales.

Cuando en Argentina se habla de extranjerización de la tierra, aparecen los nombres del estadounidenses Douglas Thomkins, el italiano Luciano Benetton o el británico Joseph Lewis (más allá de la corona británica), de estrechos vínculos con el actual presidente, Si bien la apropiación de áreas sensibles en materia ambiental –espejos de agua, acuíferos- por parte de empresarios reviste gravedad, aún peor es que el Estado no tiene cómo identificar a quien se adueña de aquellos territorios.

Para Ramirto Fresneda, abogado del Movimiento Nacional Campesino Indígena, señala que esta decisi´pon del gobierno “incide de forma negativa en los sectores más vulnerables del campo profundo, como el campesinado y los pueblos originarios, que se encuentran aun en zonas donde aun hay reservas de bosque nativo y acuíferos”.

Pedro Peretti, de la Federación Agraria Argentina, señala esta decreto debe leerse como complemento de la ley que promueve el blanqueo de capitales: “Buena parte de ese blanqueo va a ir a la tierra y va a derivar en una mayor concentración (…) concentración y extranjerización forman parte de esa matriz que Macri representa”.

En 2002, el dos por ciento de las empresas agropecuarias controlaban el 50% de la tierra productiva del país. “Esto no es solo económico, tiene un fuerte componente ideológico”, agrega. “Uno de los principales triunfos culturales de la oligarquía es que en nuestro país no se discuta el problema de la tierra, el tamaño de las explotaciones y quién es el dueño, son temas que nunca se hablan”, señala Peretti.

A decretazo

El pasado 30 de junio se publicó el Decreto presidencial 820/2016 por el cual se modifica la Ley de Tierras 26.737, con la excusa de actualizar la reglamentación al Código Civil y Comercial, que limitaba la compra de tierras por parte de extranjeros. Una vez más la “injustificable” justificación esgrimida por  Macri es la búsqueda de inversiones, una zanahoria que se repite en cada atropello que comete el gobierno en un país donde el modelo agrario es central, señala el centro de Estudios Patagonia..

El decreto presidencial flexibiliza los márgenes normativos a favor de inversiones internacionales que ahora tienen vía libre para instalarse en áreas estratégicas en materia de recursos naturales y seguridad, lo que ha despertado la alarma en organizaciones sociales, campesinas, de pequeños y medianos productores rurales y técnicos.

La ley de Tierras, sancionada a fines de 2011 por el Congreso, creó un Registro Nacional de Tierras donde los extranjeros que pretendieran comprar tierras o inmuebles rurales debían ser habilitados por el registro.

De los 186 trámites presentados en tres años ante el Registro Nacional de Tierras Rurales, el 93,6% fue aprobado, con solo 12 certificados denegados. Es decir, que las inversiones genuinas no especulativas pudieron llevarse adelante sin ningún problema. La Ley no fue una traba para la llegada de inversiones extranjeras al país, pero lo que sí logró fue frenar la especulación inmobiliaria, objetivo final de la Ley.

Además, este Decreto 820/2016 es impugnable por inconstitucional, ya que un decreto no puede modificar una ley que tiene mayor jerarquía, y también e nulo, de nulidad insanable y absoluta por lo que las operaciones llevadas a cabo en ese marco podrán ser cuestionadas judicialmente.

Vienen por el agua

La norma fijaba límites a la adquisición de tierras, el 15% del territorio nacional, provincial y de partidos o departamentos provinciales por parte de una misma persona, natural o jurídica. Asimismo, limitaba a 30% la propiedad de personas de una misma nacionalidad, del territorio aplicada al 15 por ciento (el límite por nacionalidad era del 4,5%)

La ley de Tierras establecía la obligación de tramitar previamente el certificado de habilitación antes de la adquisición de tierras por parte de extranjeros. Esta adquisición puede ser merced a la compra del inmueble o bien a la transferencia de las participaciones accionarias a extranjeros en el caso en que el titular del inmueble sea una persona jurídica.

La ley estableció restricciones, pero éstas no fueron retroactivas ni determinaron expropiación alguna: en ese entonces el 6% de las tierras argentinas, unos 16 millones de hectáreas, estaban en manos de extranjeros, Con el decreto se pretende extranjerizar más de 20 millones de hectáreas, extensión similar a la utilizada actualmente para la producción de soja en el país.

Es más, el decreto les ofrece alternativas a los extranjeros para eludir, a través de sencillas maniobras contables, las limitaciones y obligaciones dispuestas en la propia Ley y ofrece incluso recomendaciones/instrucciones para quienes están interesados en sortear los impedimentos.

El texto eliminó también multas para los incumplimientos y pretende facilitar la venta de terrenos que incluyan espejos de agua. La ley resguardaba los “cuerpo de agua de envergadura y permanentes”, prohibiendo a los extranjeros la compra de tierras que limitaran con esas áreas, y ponía un límite de mil hectáreas por personas extranjera en la denominada zona núcleo (la más productiva del país en términos agrícolas).

La limitación sobre cuerpos de agua de envergadura y permanentes, fue incorporado por el legislador a la Ley 26.737 para evitar que acontezca otro caso similar al de Joseph Lewis, que en la sureña provincia de Río Negro se apropió del Lago Escondido.

Las modificaciones, fueron el primer paso para luego reemplazar el régimen de protección al dominio nacional sobre la propiedad, posesión y tenencia de la tierra en manos de extranjeros aprobado en diciembre de 2011 con una nueva y laxa legislación.

Para comprar una tierra rural entonces, ya no será necesario el certificado de habilitación que constate el cumplimiento de distintas exigencias, emitido por el Registro Nacional de Tierras Rurales. Así, el Decreto abre la puerta a que se puedan realizar transferencias de acciones y se extranjerice solo “comunicándole” al Registro. Incluso dice expresamente “no deberá solicitar certificado de habilitación…si la persona supera los límites del Art.10 de la Ley 26.737 (cuerpos de agua y mil hectáreas o su equivalente en otra zona del país) tiene 90 días para readecuarse a la ley transmitiendo a través suyo o de sociedades controladas la propiedad de la tierra o modificando el tipo de explotación.

El Decreto demuestra un acabado desconocimiento del Derecho Público provincial y de las realidades provinciales, ya que las facultades de ordenamiento territorial (cambios de uso de suelo, zonificaciones, fiscalización ambiental) son eminentemente provinciales y en algunos casos transferidas a los municipios, por lo que la modificación del tipo de explotación supone la atomización del control, y resulta inocuo pues una vez adquirida la tierra, sobrepasados los límites de la Ley el extranjero no tiene sanción alguna.

Lo preocupante radica en que aquellos extranjeros que buenamente podían adquirir tierras pasando previamente por el Registro, es decir cumpliendo los límites que establecía la Ley 26.737, a través de compraventas de inmuebles por escritura pública y con realización de mensuras (lo que le daba intervención a los profesionales del interior, notarios y agrimensores), hoy son direccionados a realizar transferencias de acciones en estudios jurídicos de la Ciudad de Buenos Aires, señala el centro de Estudios Patagonia.

Resultados del Relevamiento Superficie extranjerizada de tierra rural a nivel nacional:

MARZO de 2013: 5,93%

ABRIL 2015 6,1%: (fiscalización, 374 declaraciones juradas extemporáneas, 167 Certificados otorgados



Unos de los principales resultados del relevamiento mostró la gran concentración de la propiedad de las tierras rurales: El 79,74 % de la superficie de tierra rural extranjerizada del país se encuentra en poder del 1,35% de los propietarios extranjeros de tierras rurales que equivalen a 253 titulares.

También, en cuanto a paraísos fiscales se detectaron un millón 113 mil 655 hectáreas en manos de empresas radicadas en Antigua y Barbuda, Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas, Luxemburgo entre otros. Es decir sólo en manos de los evasores de los paraísos fiscales 55 veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires.

Los buitres por la tierra

El decreto habilita que se consideren ya en manos de extranjeros no sólo los inmueble inscriptos en los registros de la propiedad inmueble sino aquellos aún no inscriptos “tengan títulos suficientes”, mediante boletos de compraventa, cesiones de derecho, que se pueda pretender que son previos a la sanción de la Ley, erigiéndose como autoridad al Registro de Tierras (un organismo nacional) contraviniendo una facultad expresa de las Provincias por la ley 17.801 por la que los Registros de la Propiedad Inmueble provinciales dan publicidad de los derechos reales.

La nueva reglamentación señala muchas veces a que el tipo de explotación, destino o uso de la tierra, es materia del derecho administrativo o ambiental local, vinculada al ordenamiento territorial. De esta forma, una vez adquirida la tierra no existe limitación alguna.

La ley de Tierras establecía en su artículo 17 que no afecta derechos adquiridos. El Decreto aclara que no deberá vender quien haya adquirido previo a la vigencia de la ley, por lo que es una redundancia, pero más allá de eso a continuación habilita a compensar tierras que ya hayan sido adquiridas con anterioridad a la Ley.

Por ejemplo, la trasnacional Benetton podría canjear sus 900 mil hectáreas por otras equivalentes en otras partes del país. También crea excepciones para el caso de parques, áreas o zonas industriales sin más requisitos que esos, sin una definición de continuidad o de contexto territorial, ni una limitación de hectáreas. Es decir, permite situaciones que hasta el momento la Ley había logrado frenar; como fue el caso de una empresa estadounidense que pretendió que se apruebe el Parque Industrial no aislado de mil hectáreas en la selva de la norteña provincia de Misiones.

El Decreto a su vez, posibilita que las adquisiciones por sucesión hereditaria no pasen por el registro, es decir las cerca de 400 mil hectáreas propiedad de Douglas Thompkins y sus empresas, en el Acuífero Guaraní, pasarían sin limitación alguna a su viuda y descendientes. La ley sí establecía límites.
 


Florencia Gómez, abogada del Grupo de Apoyo Jurídico por el Acceso a la Tirerra, alerta sobre los cambios a la ley que revisten un alto riesgo a la soberanía nacional y plantea que el objetivo de Macri es “seguir centralizando negocios vinculados al capital”, y a “facilitar inversiones provenientes de paraísos fiscales”, lo que los expertos llaman lavado de activos.

Recuerda que el Registro analizaba las composiciones accionarias de las empresas y otorgaba o denegaba pedidos de compra de tierras en función de ello, cerrándole el paso a un sector de inversionistas que suele transitar por senderos poco transparentes. Ya había detectado que más de 1,1 millón de hectáreas (55 veces la ciudad de Buenos Aires) estaban en manos de empresas radicadas en Antigua y barbuda, Islas Vírgenes Británicas, Luxemburgo, y otros paraísos fiscales.

Claudio Della Croce

Economista argentino. Analista del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico
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Source: ALAI

http://www.farmlandgrab.org/26559