lunes, 25 de noviembre de 2013

UE-España-El ADN revela trata de menores en la inmigración irregular a España

23-11-13 El Pais-España

Muchos de los llegados en patera no son hijos de los adultos que los acompañan

Se cree que han podido ser secuestrados

Es la prueba del nueve de que aquello que aparentaba ser inmigración irregular es, además, a veces, trata de seres humanos. En el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla se hicieron, en verano, las pruebas de ADN a un puñado de hombres y mujeres subsaharianos llegados recientemente con menores, en patera, a la ciudad.
“Había conductas que hacían sospechar a los trabajadores sociales porque los supuestos padres no se preocupaban por sus hijos”, explica Carlos Montero, director del CETI donde se hospedan actualmente cerca mil inmigrantes, el doble de su capacidad. Las pruebas han dado negativo. No son sus hijos.
Milagros Núñez, responsable del programa de atención de Cruz Roja a inmigrantes, también señala que sus voluntarios han observado a veces, en sus centros de acogida Andalucía, que “hay mujeres que no recuerdan cuanto tiempo amamantaron a su hijo, cuando le salió el primer diente y hasta les da asco cambiar el pañal”.
A los que en Melilla se sometieron a la prueba de paternidad y el resultado fue negativo se les retiró a los niños que ingresaron en centros de menores dependientes de la ciudad autónoma. “Esa separación no provocó aparentemente dolor”, según Montero.
Falsos progenitores  subsaharianos logran niños para evitar que les expulsen
“Algún falso padre incluso se adelantó y nos confesó que el hijo no era suyo”, recuerda Montero. Los que rechazaron hacerse el examen genético son ahora vigilados más de cerca por el personal del CETI.
¿Cómo llegaron esos críos, generalmente muy pequeños a manos de los falsos padres? “Ellos nos dicen que se les encontraron en el camino hacia Melilla; que estaban abandonados y les recogieron”, señala Montero. “No sabemos la verdad ni tampoco donde están los padres biológicos”, prosigue. “Hay mucho que investigar”, asevera. Se cree que han podido ser robados, “alquilados” o secuestrados.
Entrar en Melilla con un menor era hasta ahora una garantía de dar rápidamente el salto —la duración media de estancia en el CETI es de un año— a la Península y hasta de no ser expulsado de España. “Era casi un pasaporte”, comenta un inspector de policía que pide que no se publique su nombre.
“El fenómeno arranca en 2008 cuando en las pateras de subsaharianos empiezan a llegar primero mujeres solas, después embarazadas y finalmente con niños”, recuerda Milagros Núñez. También aparecen varones, supuestos padres de esos niños.
Desde que las voluntarias en costas, donde atienden a los pasajeros de la precaria embarcación, y en los Centros de Internamiento de Extranjeros, sospecharon de la existencia de la trata hasta que las autoridades han empezado a tomar conciencia ha transcurrido casi un lustro.
Durante esos años decenas, acaso cientos, de niños y las adultas que les acompañaban han sido víctimas de redes mafiosas que en origen eran nigerianas, pero ahora son también camerunesas, congoleñas, guineanas etcétera.
En los seis primeros meses del año la Cruz Roja ha identificado a 27 menores —uno de cada cinco— y a 44 mujeres —una de casa siete— llegados irregularmente a España por mar y susceptibles de ser víctimas de trata.
Fuente: Ministerio del Interior / EL PAÍS
La primera institución en alertar del fenómeno fue el Defensor del Pueblo en su informe de 2012 (La trata de seres humanos en España: víctimas invisibles) seguida por la fiscal de sala coordinadora de menores, Consuelo Madrigal.
Tras recalcar en una circular el “notable incremento (...) de mujeres que alcanzan las costas españolas con menores” lactantes o embarazadas, Madrigal advierte de que en algunos casos detrás del “traslado de menores se esconden actividades delictivas de trata de seres humanos”. Constituyen una “gravísimas amenaza” para los menores.
A principios de año ha sido la policía la que ha reaccionado. En el traslado de algunos “menores se esconden indicios de trata de seres humanos o de instrumentalización del menor”, afirma Emilio Baos, comisario general de extranjería y fronteras, en una instrucción reservada que envió a las comisarías.
A partir de marzo, ordena, todo menor extranjero no acompañado o en compañía de adultos que no pueden probar la filiación “será fehacientemente objeto de la reseña policial” que incluirá su fotografía y, sobre todo, la impresión decadactilar.
“Ahora, una vez que hemos conseguimos filiarlos, evitaremos que desaparezcan como desgraciadamente ocurría en muchas ocasiones”, se alegra Soledad Becerril, Defensora del Pueblo. En el mundo de las ONG dedicadas a la protección de la infancia se preguntan por qué han tardado tanto en poner en práctica estas medidas.
La policía hace ahora pruebas a los adultos para comprobar si son los padres
El último en actuar ha sido, por ahora, el Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu. Tras reunirse con ONG, representantes de la Junta de Andalucía y de las fuerzas de seguridad del Estado, ha elaborado un protocolo de intervención coordinada para hacer frente a la explotación y trata de menores inmigrantes. “Hablamos de pederastia e incluso de tráfico de órganos”, advirtió. Lo expondrá el 4 de diciembre en el Parlamento andaluz.
La fiscal Madrigal abogaba en su circular por instar a someterse a la prueba de ADN a los que alegan ser padre o madre de la criatura que traen en brazos. “El problema es que el test cuesta unos 700 euros”, precisa Montero. Para abaratarlo la Consejería de Bienestar Social de Melilla, que se hace cargo en la ciudad de los menores no acompañados, ha firmado un convenio con la Universidad de Granada.
José Palazón, que encabeza en Melilla una ONG de ayuda a la infancia (Prodein), advierte, sin embargo, de que en algunos casos “es peor el remedio que la enfermedad”. Narra la historia de un adolescente congoleño ingresado en un centro de menores de la ciudad al que sus padres “enviaron a Europa con un vecino que se deshizo de él en el camino”.
“Lo recogió en Casablanca una mujer subsahariana —hospedada en el CETI— que se ocupó de él como una madre y le trajo hasta Melilla”, añade. “No creo que haya sido una buena idea separarles”.
Los niños son un “pasaporte” para aquellos que fingen ser sus padres y son también un instrumento de coacción sobre aquellos que sí son sus progenitores biológicos. Desde Vigo hasta Tenerife varias investigaciones policiales han puesto el descubierto, en lo que va de año, cómo los hijos de mujeres nigerianas son retenidos por una cabecilla de la red mafiosa, a la que llaman madame, que solo se los entregará cuando hayan pagado la deuda contraída con la organización criminal. Puede alcanzar los 40.000 euros y para devolverla deben prostituirse durante años.
La Guardia Civil y la Brigada provincial de extranjería detuvieron, por ejemplo, en abril en Puente Genil (Córdoba) a una madame nigeriana que tenía a su cargo a varios niños. Provocó lesiones en el tórax y en el cráneo que causaron la muerte de un bebé de nueve meses. Su madre ejercía la prostitución en Barcelona. La mujer fue condenada el mes pasado a 18 años de cárcel y la red para la que trabajaba quedó parcialmente desmantelada.
http://politica.elpais.com/politica/2013/11/23/actualidad/1385215186_381614.html

HOY 25 Noviembre- Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la Mujer".

25-11-13 Unicef Arg

La violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más generalizadas. El 35 por ciento de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual.
Hoy, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, difundamos para generar conciencia y contribuir a ponerle fin a este flagelo evitable. ‪#‎NoALaViolencia‬

Ver video en
http://vimeo.com/79979475



Movimiento Cultural Hagamos lo Imposible

jueves, 7 de noviembre de 2013

Erradicar el trabajo infantil agrícola: Una forma de romper el ciclo de la pobreza

FAO y OIT publican: "Erradicar el trabajo infantil agrícola: una forma de romper el ciclo de la pobreza" http://bit.ly/1hQ4PoD
En América Latina y el Caribe 12,5 millones de niños trabajan: el 48% de ellos en el sector agrícola, con importantes diferencias entre la Región Andina: 61.5%; Mesoamérica: 42.7%; Cono Sur: 38.4%.

Nueva nota de Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO) y International Labour Organization (ILO)

Erradicar el trabajo infantil agrícola: Una forma de romper el ciclo de la pobreza

De acuerdo a Nota dada a conocer hoy por FAO y OIT, el sector agrícola concentra el 48% de niños y niñas que trabajan en América Latina y el Caribe.

Noticia | 7 de noviembre de 2013

Santiago de Chile.- La adopción de medidas en pro de la erradicación del trabajo infantil en la agricultura, podría impactar positivamente en la interrupción del ciclo de la pobreza que afecta a los sectores rurales de América Latina y el Caribe, según señala la segunda Nota sobre Trabajo Rural, elaborada por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
De acuerdo al informe, en América Latina y el Caribe 12,5 millones de niños trabajan. Al igual como ocurre en el resto del mundo, el sector agrícola es el que agrupa a la mayor cantidad de niños en trabajo infantil en la Región (48%), con importantes diferencias entre la Región Andina: 61.5%; Mesoamérica: 42.7%; Cono Sur: 38.4%.
Según la FAO y la OIT, la mayoría de los niños que trabajan en labores agrícolas habita en zonas rurales y no recibe remuneración por sus faenas, ya que trabajan principalmente apoyando a sus padres o familiares en el trabajo independiente o en la pequeña agricultura.
“La única solución real para evitar que los niños trabajen es avanzar en la erradicación de la pobreza, la inseguridad alimentaria y la exclusión social”, explicó el Representante Regional de la FAO, Raúl Benítez, quien además destacó que “a corto plazo existen medidas legales, de educación y sensibilización que los gobiernos pueden implementar para garantizar que los niños permanezcan en las escuelas y no se expongan a los riesgos del trabajo”.
La Directora Regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Elizabeth Tinoco, recalcó que “la persistencia del trabajo infantil agrícola revela que se han registrado pocos avances en el medio rural” y planteó que es importante “desarrollar estrategias especialmente diseñadas para abordar la situación de los niños en el campo, incluyendo generar oportunidades de trabajo decente para sus padres”.
Niños y niñas en la agricultura
En la región, según el Estudio sobre trabajo infantil para América Latina y el Caribe, 2008-2011 (OIT, 2013), el sector agrícola agrupa la mayor cantidad de niñas y niños trabajadores (48%), seguido por el comercio (24%), y el área de servicios (10,4%).
Los subsectores agrícolas donde más frecuentemente se encuentran niños trabajando son cultivos como cacao, café, azúcar, soja, frutas y hortalizas, así como fábricas textiles, entre otros.
De acuerdo a la Nota, el trabajo infantil en este sector normalmente se da como una respuesta a problemas sociales que afectan a una importante proporción de la población rural, como la pobreza, la falta de oportunidades, el difícil acceso a la educación, y la baja calidad de ésta y la necesidad de generar recursos para la subsistencia familiar, entre otros.
Por este motivo, el informe señala que los gobiernos de América Latina y el Caribe deben avanzar hacia la erradicación total del trabajo infantil en la región, pues una respuesta que permita sustraer a los niños del mundo laboral, estará estrechamente vinculada a la erradicación de la pobreza, permitiendo así, romper con el ciclo reproductivo de ésta.
Experiencias positivas en la región
En América Latina y el Caribe se están dando importantes avances en la prevención y erradicación del trabajo infantil agrícola.
En el sector azucarero de El Salvador, por ejemplo, el Gobierno, la Asociación de Productores de Caña de Azúcar y la OIT se aliaron para eliminar el trabajo infantil en este rubro, mediante una campaña de sensibilización, la mejora de los servicios de enseñanza, la formación profesional y la implementación de mecanismos de vigilancia de base comunitaria.
El Foro Social para disminuir el trabajo infantil en la floricultura en Ecuador fue creado en 2005, y ha logrado reducir las jornadas de trabajo de 60 a 30 horas a la semana, mejorando la oferta de servicios directos de educación y fortaleciendo la institucionalidad en el marco de la promoción del trabajo decente. 

http://www.ilo.org/santiago/sala-de-prensa/WCMS_229079/lang--es/index.htm

Paraguay: "La acaparación de tierras para el cultivo de soja está destruyendo nuestra forma de vivir"


Published: 13 Oct 2013

Posted inParaguay

13-10-2013, El Diario
Perla Álvarez, defensora de los derechos humanos en Paraguay, asegura que el modelo intensivo de producción de soja está condenando a miles de personas al hambre, la exclusión y la emigración.
Perla Álvarez es de Paraguay, tiene 42 años y es una conocida defensora de los derechos humanos en su país. Presidenta de la Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (CONAMURI), donde forman políticamente a mujeres para que participen en los espacios de decisión, denuncia el acaparamiento de tierras para el cultivo de soja transgénica que está llevando a miles de personas en Paraguay a la exclusión y el hambre. Estos días ha participado en el primer Encuentro Internacional de Mujeres que Transforman el Mundo, organizado por Intermón Oxfam en Madrid.
Denuncias el acaparamiento de tierras que está teniendo lugar en Paraguay para el cultivo de exportación, ¿cuál es la situación ahora en el país?
En este momento, la economía del país se basa en el modelo agroexportador, que tiene dos patas: el modelo sojero y el modelo ganadero. El modelo sojero es el principal responsable de la expulsión de campesinos y campesinas y de comunidades indígenas hacia las ciudades. En los últimos treinta años, hemos tenido una deforestación extraordinaria, prácticamente hemos perdido casi todo el área forestal de nuestro país para poder permitir el desarrollo de este modelo. Tenemos aproximadamente casi cuatro millones de hectáreas, con posibilidades de expandirse hasta casi cinco este año. Para el territorio y la población que tenemos es una cantidad extraordinariamente grande, y los efectos sobre la vida de la gente son muy preocupantes.
Este modelo sojero ha incorporado la semilla transgénica de soja, trigo y maíz porque se hace una rotación entre estos tres cultivos. Los tres no son de consumo interno, sino que están destinados a la exportación. Las ganancias de las empresas salen fuera del país porque son grandes multinacionales las que se benefician de ello. Empresas como Monsanto, que es la proveedora de semilla, como Cargill o como ADM, que distribuye los insumos. Es un gran paquete tecnológico que incorpora el uso de la tecnología a grandes extensiones de tierra y que trae empleo casi nulo al campo.
¿Eso quiere decir que este modelo no está logrando que haya más oportunidades de trabajo sino menos?
Por primera vez en la historia de nuestro país estamos teniendo desempleo en el campo, entendiendo empleo como la generación de trabajo que permite vivir a la gente de ello. Nuestra cosmovisión no considera la tierra solamente como un bien para producir y vender, sino también para el autoconsumo, que necesita más espacio para tener diversidad de alimentos y animales y garantizar la subsistencia de las familias y la generación de ingresos. Ahora el modelo es de una injusta distribución de la riqueza. 2011 fue el año récord de ganancias en términos de país, crecimos el 14%, pero la riqueza se concentra en un 2% de la población que controla el 85% de las tierras. La concentración de riqueza, de las tierras y los bienes naturales está en ese grupo económico, que impone sus sistema político, ideológico y la dominación social en nuestro país.
¿Cuáles son las consecuencias de este modelo de producción?
Destruye nuestra forma de vivir y nuestra dignidad, es violencia estructural que genera otros tipos de violencia, y no hay políticas de estado que ayuden a mitigar sus efectos. Este modelo está afectando a la salud de mujeres y niños. Hay pruebas de que en las zonas en las que se ha introducido el modelo sojero, que es la zona sur y este del país, hay malformaciones congénitas entre los niños que nacen, y se vinculan al uso de agrotóxicos. Pero hay otros estudios en el sur de Brasil en los que consta que incluso en ciudades cercanas a cultivos de uso intensivo de agrotóxicos se encontraron restos de estos productos en la leche materna. Es muy grave para la salud humana.
Pero, además, es una sobreexposición de las mujeres a una vulneración de sus derechos, porque la primera expulsión que se genera es la de las mujeres. Los hombres se quedan sin empleo en los campos, entonces las mujeres salen a las ciudades a trabajar en el servicio doméstico, y de ahí pasan a fuera del país, a Argentina, a Brasil, a España, a Italia. Y se exponen a situaciones de explotación sexual y laboral. Conocemos casos de mujeres que están en situación de semiesclavitud en las maquilas [fábricas textiles], viven encerradas trabajando durante más de doce horas al día y no tienen acceso a sus propios documentos de identidad. También son vulnerables a convertirse en víctimas de trata, una ruta de trata conocida pasa por Paraguay.
Por otro lado, la destrucción de toda nuestra forma de vida en las zonas campesinas hace que las mujeres tengamos una sobrecarga de trabajo, pero también que sea cada vez menos valorado: no se visualiza, no se ve cuál es el aporte económico de la mujer en la subsistencia de las familias. Por ejemplo, las mujeres son las que resisten en las comunidades, pero no tienen el reconocimiento oficial como lideresas. Es una lucha que están llevando a cabo las mujeres indígenas: la legislación habla de líderes, no de lideresas; no se prohíbe que lo sean, pero tampoco se las reconoce. Una compañera fue elegida en la asamblea comunitaria como lideresa, pero el Estado no la reconoció como tal. Estuvo tres años luchando, logró que los líderes varones de otras comunidades la reconociera y ya logró que el Estado también lo hiciera.
Entonces, ¿está aumentando la desigualdad en el país?
Ha aumentado mucho. Somos un país pequeño en población y territorio, y los bienes naturales de que disponemos podrían permitir el desarrollo de toda la población si hubiera una distribución más igual. Pero de los siete millones de habitantes, el 50% viven en la pobreza, y de esta cifra hay un alto porcentaje de extrema pobreza, personas que no tienen la garantía de comer todos los días. Hay mucha gente que sí tiene satisfechas necesidades básicas como la alimentación, pero no el agua potable, la educación, la salud u otros servicios. Uno de los mecanismos de exclusión es la destrucción de caminos comunitarios, y así no hay forma de que las comunidades saquen su producción para venderlas en los mercados locales. Esto produce una desmotivación y hace que las comunidades dejen de producir o lo hagan muy poco, y su economía se va deprimiendo. Las comunidades son pequeñas y las políticas públicas no las atienden. Los caminos por donde pasa la soja los mantienen las empresas, y ya no hay transporte público. Cada vez se aíslan más las comunidades y se llega a perder el sentido de la orientación en medio de un mar de soja y trigo.
¿Y por qué ha cogido tanta fuerza ese modelo sojero?
El modelo está instalado desde hace treinta años, sólo que el avance era antes más lento porque se hacía con agricultura convencional. En estos últimos diez años, la incorporación de la semilla transgénica, que requiere de una alta tecnología, aceleró el proceso. El impulso internacional del comercio de soja también lo ha acelerado: Europa se ha convertido en un consumidor extraordinario de soja para la alimentación de cerdos y vacas pero también para la producción de agrocombustibles. Ese impulso internacional, y el riesgo de que se acabe el petróleo y, en consecuencia, la necesidad de buscar alternativas, hizo saltar el valor de la soja y las multinacionales vieron su oportunidad. Paraguay es un territorio fértil y el propio presidente dice que tenemos bajos impuestos, mano de obra barata y legislación flexible.
¿Qué estáis haciendo desde la sociedad civil para luchar contra este modelo?
La lucha. No es fácil porque la expresión política de este modelo impone la idea de que esto es lo mejor, y eso cala hondo. Todos los medios de prensa comercial son cómplices, lo muestran como el modelo de desarrollo, el resto es atraso. Nosotros promovemos la agroecología, la recuperación de semillas nativas, la posibilidad de que nuestra producción sea comprada para el uso de instituciones públicas como hospitales y escuelas... Por otro lado, la promoción de la agricultura campesina la desarrollamos en el día a día. Mucha gente que está en el territorio defendiendo esto se ve amenazada. Hay muertes y asesinatos selectivos en regiones donde se está expandiendo este modelo, donde aún no ha llegado con tanto ímpetu, como en el norte del país. Esa zona está militarizada. La respuesta es la organización, la formación, la movilización, la denuncia.
En tu asociación formáis a mujeres y tenéis incluso un programa de televisión, que se ha hecho muy popular, donde recuperáis costumbres campesinas...
Las mujeres responden a la violencia con inteligencia, con la palabra. Nuestro trabajo con las mujeres apunta a que hagamos oír nuestras voces, a que demostremos haciendo. Recuperamos semillas, contamos con nuestros propios programas de radio y televisión, nuestra propia revista de información... Consideramos que el trabajo colectivo es una buena estrategia para afrontar esta situación.
En el programa de televisión mostramos cómo recuperamos el valor del trabajo, el de las mujeres en particular y el de la población indígena en general. Politizamos nuestras demandas cotidianas en los espacios de conversación del programa, hablamos desde lo cotidiano y lo sencillo pero de cosas importantes. El componente atractivo es el de la alimentación, recuperamos recetas, las mostramos desde la huerta, y esto nos vincula a la gente.

http://farmlandgrab.org/post/view/22764