miércoles, 30 de octubre de 2013

Mundo-Para detener el Cambio Climático, debemos plantear el decrecimiento

25-x-13 Biodiversidad en ALatina
Por Ruiz Marrero es autor, periodista investigativo y educador ambiental puertorriqueño. Tiene maestría en ecología social de Goddard College y es catedrático del Instituto de Ecología Social. Desde 2004 mantiene el blog Haciendo Punto en Otro Blog (ver aquí). Su cuenta Twitter es @carmeloruiz.

 "La solución a la debacle global ecológica y energética no puede ser simplemente la introducción de tecnologías nuevas, por ecológicamente sanas que éstas puedan ser. Sin cambios en los modelos económicos, las energías renovables servirán apenas de parchos temporeros que no detendrán el colapso global de los sistemas naturales y sociales que hacen la vida humana posible."

Recientemente fueron publicados dos informes científicos sobre el cambio climático que deberían ser archivados bajo la H de “horror”. El primero es un informe sobre los hallazgos más recientes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés), cuerpo establecido en 1988 para asesorar a la ONU sobre toda la información científica relevante a la implementación de la Convención sobre Cambio Climático (1). Periódicamente publica un resumen sumario de sus hallazgos (summary for policymakers), el cual es sujeto a aprobación línea por línea por los 195 gobiernos participantes.
El informe, publicado el mes pasado, dice que el calentamiento del sistema climático mundial es inequívoco (2). Según el documento, el mundo se continuará calentando bajo todos los escenarios. Habrá calentamiento global aún si las emisiones de gases de efecto invernadero paran en seco ahora mismo. Peor aún, “la mayoría de los aspectos del cambio climático persistirán por muchos siglos, aún si se detienen las emisiones de CO2”.
El IPCC tiene 95% de certeza de que el cambio climåtico no es producto de algún ciclo natural sino el resultado de acciones humanas, principalmente la quema de combustible fósil. Para aquellos individuos científicamente iletrados que dudan de la veracidad del cambio climático, sepan que 95% de certeza es el “standard” de oro entre científicos.
Siguiendo al informe del IPCC, un terrorífico estudio de la Universidad de Hawaii dirigido por el científico Camilo Mora publicado este mes en la revista Nature, sostiene que el calentamiento global es irreversible y que el alza en las temperaturas hará la vida humana intolerable en ciudades como París, Londres y Nueva York en las próximas décadas (3). Bajo los escenarios examinados, Ciudad México podría comenzar a experimentar un alza drástica y sin precedentes en su temperatura para 2031 y Río de Janeiro para 2050. Según el estudio, si nos ponemos a reducir nuestras emisiones ahora, sólo lograremos posponer el calentamiento por dos o tres décadas.
Hay que señalar que las advertencias sobre el calentamiento global no tienen nada de nuevas. Tan temprano como en 1968, el biólogo Paul Ehrlich mencionó el efecto de invernadero en su tomo malthusiano “La Bomba Poblacional”, y dijo “al momento no podemos predecir el resultado sobre el clima de nuestro uso de la atmósfera como un basural” (4). En 1979 el Concilio Nacional de Investigación de Estados Unidos y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) declararon que el calentamiento del planeta por causa de actividades humanas era una posibilidad real (5). Esta advertencia fue repetida de una manera más contundente en una conferencia conjunta del Programa Ambiental de la ONU y la OMM en Austria en 1985 (6). En junio de 1988 el científico James Hansen de la agencia espacial NASA presentó testimonio devastador al Congreso de Estados Unidos, en el que informó que el calentamiento causado por humanos ya había afectado el clima global (7). Ese mismo mes la OMM llevó a cabo una conferencia en la ciudad de Toronto, titulada “Conferencia Mundial sobre la Atmósfera Cambiante: Implicaciones para la Seguridad Global” (8).
Como ven, crónica de muerte anunciada. No podemos decir que no fuimos advertidos. Pero si muchos se enteraron tarde de este fenómeno o tuvieron por mucho tiempo dudas de que fuera real, fue debido a una estrategia deliberada de la industria petrolera. Entre 1994 y 1998 yo estaba reportando en el periódico Claridad acerca de organizaciones fantasmas y testaferros (frontes) corporativos financiados por las petroleras para confundir a la prensa, la ciudadanía y los políticos en torno a la realidad del cambio climático (9). La estrategia funcionó: perdimos preciosos años discutiendo si el calentamiento global era real o no, mientras se acumulaba la evidencia abrumadora y nos quedábamos con menos tiempo para tomar acción. Aún hoy día, hay individuos que creen que el cambio climático es una ficción que forma parte de un siniestro complot de control mundial, mientras que otros acuden a teorías irracionales y seudocientíficas, como los supuestos “chemtrails” (10).
Los recientes informes del IPCC y de la Universidad de Hawaii vienen justo cuando la creciente demanda energética mundial se da de cabeza contra el “crunch” energético que el geólogo estadounidense M. King Hubbert predijo hace seis décadas, llámenle el “pico del Hubbert” o el “cénit del petróleo” (11). En concordancia con la predicción de Hubbert, el petróleo de fácil extracción y refinación se está agotando. Las compañías de energía están respondiendo a la situación con esquemas descabellados que implican daños ambientales, riesgos y costos de capital extremos:
* En áreas montañosas mineras de Apalachia en Estados Unidos están pulverizando con dinamita los topes de los cerros para sacarles carbón.
* En Canadá están sacando combustible de esquisto bituminoso (shale oil) en uno de los emprendimientos más espectacularmente destructivos del ambiente de todos los tiempos.
* Se populariza en Estados Unidos la infame técnica del fraqueo (fractura hidráulica), la cual es fatal para los recursos hídricos (12).
* Y encima de eso, se hincan pozos petroleros en aguas profundas, como es el caso de la explotación del enorme yacimiento conocido como la camada pre-sal en el océano Atlántico por parte de la empresa brasileña Petrobrás, en aguas de kilómetros de profundidad, que son más peligrosas aún que donde ocurrió el reciente desastre Deepwater Horizon (13).
Estas formas de extracción de combustible fósil no solucionan para nada el problema del cambio climático. Al contrario, lo empeoran.
Por lo general, informaciones como éstas devengan en una ola de apoyo a la energía nuclear como alternativa. Pero el desastre de Fukushima ha sido la sentencia de muerte para esta opción energética. En el reactor 4 de Fukushima hay actualmente 1.300 cilindros de combustible nuclear altamente radiactivos dentro de una estructura que se está desmoronando. Si el sistema de enfriamiento falla o si los cilindros son expuestos al aire, podría ocurrir una explosión en la que se liberaría 15 mil veces la cantidad de radiación que se emitió en la explosión de Hiroshima (14). Fukushima queda a 200 millas de Tokyo, cuya área metropolitana tiene sobre 30 millones de habitantes.
No me gusta decir “se los dije”, pero los oponentes de la energía nuclear habíamos estado advirtiendo sobre precisamente este tipo de escenario desastroso desde hace décadas.

¿Que hacemos entonces?
Al parecer, todos los caminos conducen a las fuentes energéticas renovables, como la fotovoltáica y la eólica, pero el panorama no es tan sencillo. El grueso de las propuestas de energías renovables descansan sobre premisas fantasiosas e irreales, según expertos como el canadiense Vaclav Smil y el australiano Ted Trainer.
Ambos señalan que los proponentes de la revolución de las fuentes renovables subestiman malamente la cantidad de capital y tiempo que tomarán los cambios necesarios para reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles. Es natural. Es de esperarse. Los empresarios de las energías alternas son capitalistas, no menos que los ejecutivos de las empresas petroleras, y todo capitalista tiende, aunque sea de manera inconsciente, a exagerar beneficios y subestimar costos.
Quede claro que ni Smil ni Trainer se oponen a las alternativas renovables. “El afán por fuentes de electricidad no basadas en carbono es altamente deseable... Pero esto sólo puede ocurrir si los planificadores tienen expectativas realistas”, aconseja Smil (15).
Por su parte, Trainer promulga una filosofía ecologista y frugalista que él llama “El Camino Simple” (The Simpler Way) y advierte que las energías renovables no son viables en un sistema económico basado en el crecimiento continuo, en el que la demanda de energía y materias primas va en constante aumento, en una sociedad consumista ubicada en un espiral ascendente de consumo y desperdicio.
Como alternativa, Trainer promulga una filosofía ecologista y frugalista que él llama “El Camino Simple” (The Simpler Way), la cual él expuso en su libro “Abandon Affluence”, (1985), y más recientemente en “The Transition to a Just and Sustainable Society” (2010).
“Podemos y deberíamos transicionar a un 100% de energía renovable, y podríamos así darle energía a una sociedad idílica… pero sólo si nos deshacemos del compromiso con el crecimiento económico, dominación de mercado, globalización, capitalismo y estilos de vida opulentos, y en lugar de eso adoptamos los principios básicos del Camino Simple” (16).
“Un radicalmente diferente ‘Camino Simple’ podría ser viable y atractivo”, dice Trainer en un artículo publicado en la revista verde ecologista Synthesis/Regeneration (Hoy llamada Green Social Thought). Tal visión “acoge estilos de vida frugales, comunidades pequeñas y altamente autosuficientes, y modalidades participativas y cooperativas en una economía que no es dirigida por el crecimiento o fuerzas de mercado” (17). Una propuesta quizás utópica, pero que urge discutir.
Debemos plantear el decrecimiento económico, con la misma pasión que planteamos la justicia y equidad económica. Afortunadamente no se trata de una propuesta nueva. Ya ha sido desarrollada y promovida por años por parte de pensadores ecologistas y economistas, como el francés Serge Latouche, el catalán Joan Martínez Alier y el estadounidense Herman Daly, entre otros. Más recientemente han entrado al debate un par de voces nuevas, los economistas Tim Jackson y Peter Victor, británico y canadiense respectivamente, quienes nos invitan a considerar prosperidad sin crecimiento.
La solución a la debacle global ecológica y energética no puede ser simplemente la introducción de tecnologías nuevas, por ecológicamente sanas que éstas puedan ser. Sin cambios en los modelos económicos, las energías renovables servirán apenas de parchos temporeros que no detendrán el colapso global de los sistemas naturales y sociales que hacen la vida humana posible.
Ruiz Marrero es autor, periodista investigativo y educador ambiental puertorriqueño. Tiene maestría en ecología social de Goddard College y es catedrático del Instituto de Ecología Social. Desde 2004 mantiene el blog Haciendo Punto en Otro Blog (ver aquí). Su cuenta Twitter es @carmeloruiz.

NOTAS:
1) “La función del IPCC consiste en analizar, de forma exhaustiva, objetiva, abierta y transparente, la información científica, técnica y socioeconómica relevante para entender los elementos científicos del riesgo que supone el cambio climático provocado por las actividades humanas, sus posibles repercusiones y las posibilidades de adaptación y atenuación del mismo. El IPCC no realiza investigaciones ni controla datos relativos al clima u otros parámetros pertinentes, sino que basa su evaluación principalmente en la literatura científica y técnica revisada por homólogos y publicada.”Aquí
“El objetivo fundamental de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático es impedir la interferencia «peligrosa» del ser humano en el sistema climático. En la práctica, la Convención fija el objetivo de estabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero «a un nivel que impida interferencias antropógenas peligrosas en el sistema climático». Se declara asimismo que «ese nivel debería lograrse en un plazo suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, asegurar que la producción de alimentos no se vea amenazada y permitir que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible».” Aquí
2) IPCC. “Summary for Policymakers: Climate Change 2013” 27 de septiembre 2013. Aquí, pdf; Climate News Network. “The IPCC’s Fifth Assessment Report” TruthDig, 27 de septiembre 2013. Aquí. Max Greenberg. “Did Conservative Media Get Anything Right About The IPCC Report?” Media Matters for America, 30 de septiembre 2013. Aquí.
3) Camilo Mora et al. “The projected timing of climate departure from recent variability”. Nature, 10 de octubre 2013. Aquí; Universidad de Hawaii. Comunicado de prensa: “Study in Nature Reveals Urgent New Time Frame for Climate Change” 9 de octubre 2013 Aquí, pdf; James Nye. “Apocalypse Now: Unstoppable man-made climate change will become reality by the end of the decade and could make New York, London and Paris uninhabitable within 45 years, claims new study” Daily Mail, 10 de octubre 2013. Aquí; Maggie Severns. “Get ready for record temperatures… for the rest of your life” Grist Magazine, 10 de octubre 2013. Aquí.
4) “the greenhouse effect is being enhanced now by the greatly increased level of carbon dioxide... [this] is being countered by low-level clouds generated by contrails, dust, and other contaminants... At the moment we cannot predict what the overall climatic results will be of our using the atmosphere as a garbage dump.” Paul R. Ehrlich. “The Population Bomb”. Editorial Sierra Club, 1968. página 52.
5) Informe del Grupo de Estudio Ad Hoc sobre Dióxido de Carbono y el Clima, reunido en Woods Hole, Massachusetts del 23 al 27 de julio de 1979, al Concilio de Investigación Nacional (National Research Council). “Carbon Dioxide and Climate: A Scientific Assessment”. Washington, D.C.: The National Academies Press. ISBN 0-309-11910-3;
6) “it appears plausible that an increased amount of carbon dioxide in the atmosphere can contribute to a gradual warming of the lower atmosphere, especially at higher latitudes....It is possible that some effects on a regional and global scale may be detectable before the end of this century and become significant before the middle of the next century.” Conferencia Mundial del Clima de la Organización Meteorológica Mundial, 1979.
7) James Hansen, testimonio ante el Congreso de Estados Unidos, 23 de junio 1988. Aquí, pdf
8) Organización Meteorológica Mundial. “The Changing Atmosphere: Implications for Global Security”, Toronto, Canadá, 27 al 30 de junio de 1988. Aquí, pdf.
9) Carmelo Ruiz Marrero. “Grupos fantasmas” Claridad, 8 de abril 1994; “Seudociencia y calentamiento global” Claridad, 23 de enero 1998, aquí; “Prestas a salcocharnos las multinacionales” Claridad, 23 de octubre 1998.
10) Como he dicho anteriormente, los alegados “chemtrails” son sólo las estelas de vapor que dejan aviones a su paso. La razón por la cual vemos estas estelas ahora con más frecuencia es que la cantidad de vuelos de avión ha aumentado enormemente en años recientes. Al científico ambientalista canadiense David T. Suzuki le preocupa que la gente que cree en “chemtrails” tiende a dudar de la realidad abrumadoramente documentada del cambio climático causado por la quema de combustible fósil: “what interests me is the connection between climate change denial and belief in chemtrails. Why do so many people accept a theory for which there is no scientific evidence while rejecting a serious and potentially catastrophic phenomenon that can be easily observed and for which overwhelming evidence has been building for decades?”. David Suzuki. “Conspiracy Theories Fuel Climate Change Denial and Chemtrail Beliefs” Earth Island Institute, 5 de septiembre 2013. Aquí; ver también este artículo de Dave Sorensen: Aquí.
11) Carmelo Ruiz Marrero. “Cénit del petróleo y el calentamiento global” 80 Grados, 21 de diciembre 2012. Aquí
12) Ver documental “Gasland”. http://www.gaslandthemovie.com/
13) Carmelo Ruiz Marrero. “Petrobras, el gigante del futuro”. Mi Puerto Rico Verde, 17 de agosto 2010. Aquí
14) Harvey Wasserman. “Put Best Scientists on the Ground at Fukushima!” The Progressive, 24 de septiembre 2013. Aquí
15) Vaclav Smil. “A Skeptic Looks at Alternative Energy: It takes several lifetimes to put a new energy system into place, and wishful thinking can’t speed things along”. IEEE Spectrum, 28 de junio 2012.Aquí
16) Ted Trainer. Reseña crítica del libro “Reinventing Fire” de Amory Lovins, 15 de septiembre 2012. Aquí
17) Ted Trainer “A Critique of Jacobson and Delucchi’s Proposals for a World Renewable Energy Supply” Synthesis/Regeneration #60, invierno 2013. Aquí
Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico
Fuente: Ecoportal.net
http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Para_detener_el_Cambio_Climatico_debemos_plantear_el_decrecimiento

Mundo- El veneno nuestro de cada día

25-x-13 Biodivresidad en ALatina

No nos queda otra más que la producción, la distribución y el consumo de alimentos ecológicos garantizados y de proximidad para no contaminar con los recorridos kilométricos que recorren hoy nuestros alimentos. Para ello es condición indispensable y estratégica una tenaz denuncia contra las multinacionales que dominan la alimentación en el mundo. Luchar contra Monsanto o Nestlé es luchar por nuestra salud y la de nuestros hijos, es la lucha por la vida y por la soberanía."

Paco Puche-  Octubre, 2013

No podría vivir en paz si guardara silencio Rachel Carson[1]


Desde hace medio siglo se han lanzado al medio ambiente unas 100.000 moléculas de síntesis, potencialmente tóxicas[2], que invaden nuestros platos. ¿Existe relación entre la exposición a estas sustancias químicas y la progresión espectacular de los cánceres, las enfermedades neurodegenerativas, los problemas de fertilidad, la diabetes o la obesidad que se constata en los países ´desarrollados´, hasta el punto de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) habla de ´epidemia´?”[3].

A partir de esta pregunta (que se puede desde ahora mismo contestar positivamente: sí, existe relación estrecha) cuando invoquemos “el pan nuestro de cada día” habrá que añadir “ecológico”, sin venenos.


Pesticidas

Con este nombre designamos venenos químicos que sirven para matar. Su propia etimología lo expresa con toda claridad: “pesti” procede del latín pestis que designa plagas o enfermedades contagiosas, y “cida”, procedente igualmente del latín caedere, significa matar. Por tener esta denominación tan expresiva los fabricantes nos lo han hecho denominar como productos fitosanitarios, y su aplicación en el terreno, comúnmente, se designa con los términos médicos de “curar” y “tratar”.

Aunque en forma de compuestos minerales o plantas, los pesticidas se han utilizado desde la Antigüedad, pero es en la Primera Guerra Mundial cuando se ponen las bases de su producción masiva, que está ligada en muchos casos a la guerra química cuya paternidad corresponde al alemán Fritz Haber (1868-1934). Este investigador descubrió la fijación de nitrógeno atmosférico, base para la fabricación de abonos nitrogenados pero también para la obtención de explosivos. A la vez desarrolló el gas de cloro, usado como arma en la Gran Guerra, y a partir de ahí el fosgeno que sigue siendo muy usado en la industria de los pesticidas (es uno de los componentes del sevín, el insecticida que fue el origen de la catástrofe de Bhopal en 1984, en la que murieron 20.000 personas y quedaron heridas medio millón). Estos trabajos de Haber sobre los gases clorados abrieron el camino hacia la producción industrial de insecticidas de síntesis, la familia de los organoclorados, de los cuales el más célebre es el DDT -diclodifeniltricloroetano.


Unas historias de prohibiciones tardías

El DDT fue utilizado por primera vez en 1943 como insecticida y fue casi prohibido en 2001[4]. En esos 60 años se arrojaron cerca de dos millones de toneladas por todas partes: en campos, ciudades y hogares. La primera gran denuncia sobre sus efectos fue la realizada por Rachel Carson en 1962 que muestra que “el mito de su inocuidad se basa el hecho de que en tiempo de guerra se usó en miles de combatientes para luchar contra los piojos”, y en que tiene muy poca toxicidad aguda en mamíferos. Pero sus efectos a largo plazo son terribles: “actúa como perturbador endocrino, induce cánceres, malformaciones congénitas y problemas de fertilidad…”[5]. Y es que, como confirma el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en 2005, “las características de estos químicos (DDT, y otros once plaguicidas y contaminantes industriales más) es que son altamente tóxicos; son estables y persistentes y tienen una duración de décadas antes de degradarse; se evaporan y se desplazan a largas distancias a través del aire y el agua, y se acumulan en el tejido adiposo de los seres humanos y las especies silvestres”. A su descubridor le dieron el premio Nobel.

Esta proliferación de DDT en el mundo hace que, dadas sus características, aún persita en muchos seres vivos con el consiguiente daño. En EEUU, el Centro para el Control de Enfermedades (CDC), en un informe de 2009, relataba que había hecho pruebas a 2.400 voluntarios sobre la presencia en orina y sangre de 212 moléculas químicas y se habían encontrado todas en casi todos los testados. El bisfenol A figuraba a la cabeza pero había restos de muchos pesticidas entre ellos el DDT, ya prohibido en ese país desde 1973.

Otro caso es el del lindano, un insecticida que se empezó a utilizar en 1938 y se prohibió en Europa en 2006, 68 años de uso mezclado con los alimentos, con características parecidas al DDT-tóxico, persistente, etc.

En cuanto a la situación en Europa, la Autoridad de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha llevado a cabo una revisión para restringir o prohibir la utilización de sustancias cuando son susceptibles de constituir un grave riesgo para la salud o el ambiente, y de unas mil sustancias activas autorizadas en 1990 se ha pasado en la actualidad a solo trescientas. Aún son muchas.

La OMS, en 1990, nos advirtió que cada año mueren 220.000 personas en el mundo a consecuencia de la intoxicación aguda de pesticidas, entre uno y dos millones de envenenamientos involuntarios con ocasión de de la pulverización de los mismos y otros dos millones de intentos de suicidios. Asimismo, quinientos millones, principalmente campesinos u obreros del campo, son víctimas de intoxicaciones “menos graves[6]

¿Por qué se ha tardado tanto en detectar la toxicidad de estos y otros biocidas?


Las multinacionales de la industria mandan

Para ponernos en sazón, adelantamos el poder de las corporaciones en este capítulo. Solo seis empresas (Syngenta, Bayer, BASF, Dow, Monsanto y DuPont) tienen el control del 60% del mercado de semillas, del 76% del de insumos agrícolas –pesticidas y abonos- y del 100% de transgénicos. En cuanto a la industria de procesamiento de alimentos y bebidas, 10 empresas transnacionales controlan el 26% del mercado global de comestibles, entre los primeros lugares se encuentra Nestlé, KraftFoods y PepsiCo. No es extraño que tengan de entrada un enorme poder.

Pero hay algo más. Se trata de los mecanismos por el que las Agencias públicas de evaluación de alimentos de distintos países (AESAN., FDA, EFSA, etc.) proceden a autorizar un producto. La carga de la prueba recae sobre los usuarios. Hay que demostrar que un producto determinado es dañino para la salud o para el ambiente, y eso solo se puede hacer contando muertos, a posteriori. Tampoco las entidades públicas evaluadoras lo hacen, no tienen medios, luego se han de fiar a priori con los resultados toxicológicos y las pruebas de campo[7] que les facilitan las empresas cuando piden la autorización para lanzar un producto al mercado. O sea, que son las industrias las que suministran los estudios en los que se tienen que basar los evaluadores públicos para dar o no su autorización al producto presentado para tal fin. Y parte de los contenidos que facilitan estas empresas son secretos, están acogidos a una cláusula de confidencialidad, solo los conocen una veintena de expertos que son los que deciden. Estos informes, por tanto, no son públicos y su calidad no puede ser verificada por nadie externo al proceso. Nuestra salud en manos de la industria a la que se le supone que está más interesada por la salud de los consumidores que por su cuenta de resultados, es decir la presunción de inocencia mientras no demostremos los consumidores lo contrario.

Pero no solo eso, la penetración de la industria entre los investigadores y la universidad es alarmante. Un trabajo publicado en la prestigiosa revista Journal of the American Medical Association, en 2003, muestra que los estudios publicados en Internet por Medline (una buena base de datos) entre 1980 y 2002 demostró que “aproximadamente una cuarta parte de los investigadores[8] tienen una relación con la industria y dos terceras parte de las instituciones universitarias tienen participaciones en las empresas nacientes que financian la investigación en las mismas universidades”.

James Huff que fue directivo de una entidad muy prestigiosa, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) dependiente de la OMS, encargada de clasificar las sustancia cancerígenas por su grado de toxicidad, declaraba en 2010: “examiné la composición de los grupos de expertos que redactaron las monografías (sobre las sustancias cancerígenas) desde 1995 a 2002 y el resultado fue que la influencia de la industria era ampliamente dominante”[9]. Aún así, el hecho de que una sustancia sea clasificada como cancerígena de tipo I (máxima seguridad de toxicidad en humanos) no significa que las Agencias de alimentación de los países la prohíban automáticamente, lo que ocurre es que es sometida a una fuerte presión en ese sentido.


Pesticidas y cánceres

Los trabajos de Séralini[10] y su equipo, publicados en 2012, han puesto en la picota al famoso Roudup que es el pesticida más utilizado en la actualidad y que, especialmente, se aplica al maíz transgénico resistente a este herbicida. Según este trabajo: “por primera vez en el mundo, un transgénico y un plaguicida han sido estudiados por su impacto en la salud a más largo plazo de lo que habían hecho hasta ahora las agencias de salud, los gobiernos y la industria. Los resultados son alarmantes”, declaraba el investigador a la Agencia France Press.

Como los agricultores están más cerca de los pesticidas que el resto de la población, es interesante saber qué pasa con ellos en relación al cáncer. Un resultado significativo de un metanálisis[11] de 1992, que recoge los resultados de 28 estudios epidemiológicos, revela que en general los agricultores mueren menos de cáncer y de enfermedades cardiovasculares que la población general, lo que muestra que esa vida al aire libre y físicamente activa es más saludable, pero “tienen un riesgo significativamente más elevado de padecer un cáncer de labios, de piel, de cerebro, de próstata, de estómago o del sistema linfático”. Y estos tumores más frecuentes entre los agricultores son los que también están en aumento en la población general de los países desarrollados

Siguiendo esta pista, encontramos que cada año se aplican a los cultivos 2.5 millones de toneladas de pesticidas (datos de 1997) y solo entre el 0.1% y el 0.3% entra en contacto con los organismos indeseables, el resto migra al medio ambiente y contamina el suelo, el agua y el aire del ecosistema, desde donde afecta a la salud pública. Esto no es neutral.

El denominado “Llamamiento de París”, declaración internacional sobre los peligros sanitarios la contaminación química, lanzada en mayo de 2004 en la UNESCO, en un coloquio con eminentes científicos independientes, se decía: “ convencidos de la urgencia y de la gravedad de la situación, declaramos que el desarrollo de muchas enfermedades actuales se debe a la degradación del medio ambiente; la contaminación química constituye una grave amenaza para los niños y para la supervivencia del ser humano; como nuestra salud, la de nuestros hijos y la de las generaciones futuras está en peligro, lo que está en peligro es la propia especie humana”[12]. La conclusión evidente es que el cáncer es una enfermedad medioambiental creada por el ser humano[13].

Y el cáncer aumenta cada año. En Europa, la tasa de incidencia del cáncer infantil aumentó de un 1% a un 3% anual en el curso de las tres últimas décadas[14], y eso no tiene que ver con el consumo de tabaco, ni con el aumento de la esperanza de vida, ni con la detección precoz, argumentos estos convencionales que sirven para echar una cortina de humo sobre esta epidemia. Asimismo, el toxicólogo francés André Cicolella afirma que “entre una mujer nacida en 1953 y otra nacida en 1913, el riesgo de cáncer de mama se ha multiplicado por tres y el de cáncer de pulmón se ha multiplicado por cinco. En hombres, en los mismos periodos, el riesgo de cáncer próstata se ha multiplicado por doce y el de pulmón ha sido el mismo”[15]

El cáncer es una enfermedad de la “civilización”, especialmente presente a partir de finales el siglo XIX; en las sociedades prehistóricas y neolíticas no hay indicios de esta enfermedad. El envenenamiento químico global, como hemos visto, tiene todo que ver con esta plaga.


Del campo a la mesa a través de la industria alimentaria

La industria química multinacional no solo está presente en el campo, también lo está en la propia industria agroalimentaria, que dominan las grandes empresas como hemos visto (Nestlé, Danone, PepsiCo…) y las grandes distribuidoras (Wal-Mart, Carrefour, etc.).

Hablamos de los aditivos alimentarios procedentes de la química de síntesis que acompañan a la mayor parte de los alimentos que consumimos, a excepción de las frutas verduras y otros alimentos de temporada de producción ecológica. Estos añadidos a los alimentos, que son la delicia de los fabricantes pues reducen mucho los costes, cumplen muchas funciones. Son, como dice la Directiva Europea que los regula, “conservantes”, “antioxígenos”, “acidificantes o correctores”, “emulsificantes”, “potenciadores del sabor” (como el glutamato), “gelatinizantes”, “espesantes”, “edulcorantes (como el aspartamo)”, y varios más. Y la mayoría tienen calculada su IDA, su ingesta diaria admisible, es decir, recordemos, la cantidad que pueden ingerir cotidianamente los consumidores toda su vida sin caer enfermos. Por tanto, a dosis mayores son venenos, no son inofensivos. Más venenos en la alimentación por esta otra vía.

Pondremos algunos ejemplos de la suerte de estos aditivos. En el caso del aspartamo hay trabajos científicos[16] publicados recientemente que lo consideran un poderoso agente cancerígeno, y sin embargo no está prohibido en la actualidad ni en EEUU ni en Europa. El lobby de este producto ha sido y es muy poderoso. En cuanto a la sacarina, fue prohibida en Canadá en 1977 pero sigue permitida en el resto de países; en este asunto la OMS, a través de su agencia sobre el cáncer IARC, la pasó de “cancerígeno posible para los seres humanos” a la categoría de “inclasificables” en 1999, lo que justifica su autorización actual. El ciclamato, que fue prohibido en EEUU en 1970, aun sigue permitido en Europa. En cualquier supermercado español podemos encontrar los tres productos, lógicamente, sin problemas.


El efecto cóctel

Si, como hemos visto, el consumo convencional nos va suministrando cantidades diversas de venenos, todos ellos por debajo del IDA, la ingesta mínima admisible, el resultado es que terminamos acumulando en nuestros cuerpos restos de cientos de venenos, como ya vimos en diversos estudios realizados. Pero como la filosofía del IDA es que a esas dosis no pueden hacernos daño, pues no pasa nada. Pero los evaluadores no han caído en un detalle, el cálculo del IDA de cada sustancia química autorizada se ha hecho (de aquella manera) producto a producto. ¿Qué ocurre con la interacción de estas dosis de venenos en nuestro cuerpo cuando se encuentran? Es el efecto cóctel.

Ulla Hass, una toxicóloga danesa, pionera en estudios de estos efectos combinados, lo explica así: “tenemos que aprender nuevas matemáticas cuando se trata de toxicología de las mezclas porque lo que dicen los resultados es que 0+0+0+ es un 60% de malformaciones” (se refería sus experimentos con fetos animales expuestos a mezclas).

Y como sabemos poco aún de estos efectos sinérgicos, es necesario aplicar el principio de precaución: en caso de incertidumbre, los organismos públicos evaluadores han de ponerse a favor de la salud no de las industrias, en ellas recae la carga de la prueba.

El IDA también se basa en el concepto de Paracelso, del siglo XVI, de que “solo la dosis hace el veneno”- sola dosis facit venenum-, o sea que son posibles dosis mínimas de por vida inocuas. Como ha mostrado el amianto o la talidomida, dosis mínimas pueden tener efectos graves. La única dosis segura es cero, o sea la prohibición.

El caso de la talidomida, que hoy sigue en los tribunales en nuestro país, es muy ilustrativo. Salió al mercado en 1957 en cincuenta países y se prescribía como tranquilizante y para las nauseas matinales de las embarazadas. En cinco años la droga deformó a 8.000 niños. Algunos de los bebés expuestos se habían salvado aunque sus madres habían tomado la pastilla durante mucho tiempo, pero otros que su madre solo tomó el medicamento una sola vez padecen mutilaciones atroces. La razón es que el efecto teratógeno depende del momento en que se toma la droga y no de la dosis.

El IDA, que apareció en la toxicología a finales de los cincuenta, aunque esté completamente superado se ha convertido en un dogma intangible, según opina Erik Millstone, uno de los mejores especialistas europeos en sistemas de reglamentación sobre seguridad de los alimentos. Ya lo hemos visto: ni tiene en cuenta los efectos cóctel e ignora las consecuencias de dosis de las sustancias por debajo de ese mínimo llamado IDA[17].


Una muestra en alimentos infantiles

“El balance es abrumador”, decía el periódico francés Le Monde el 1 de diciembre de 2010, en un artículo titulado “Residuos químicos en los platos de los niños”, en el que glosaba la investigación llevada a cabo por una asociación francesa que hizo analizar la alimentación diaria de un niño de diez años, que comprendía tres comidas según las recomendaciones oficiales. En efecto, había razón para asustarse, porque aparecieron en la muestra “ciento veintiocho residuos, ochenta y una sustancias químicas, cuarenta y dos de las cuales están clasificadas como cancerígenas posibles o probables y cinco sustancias que están clasificadas como cancerígenas seguras, así como treinta y siete sustancia susceptibles de actuar como perturbadores endocrinos…”[18]


La alternativa

No nos queda otra más que la producción, la distribución y el consumo de alimentos ecológicos garantizados y de proximidad para no contaminar con los recorridos kilométricos que recorren hoy nuestros alimentos[19]. Para ello es condición indispensable y estratégica una tenaz denuncia contra las multinacionales que dominan la alimentación en el mundo.

Luchar contra Monsanto o Nestlé es luchar por nuestra salud y la de nuestros hijos, es la lucha por la vida y por la soberanía.

Notas

[1] Rachel Carson es autora de la obra La primavera silenciosa, publicada en 1962, que la convirtió en la pionera del movimiento ecologista y de la alimentación sin venenos.

[2] M.M Robin en una entrevista al que fue director de IARC (Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de la OMS) en 2010, Vincent Cogliano, obtuvo la siguiente respuesta: “de los 100.000 productos que usted ha mencionado, solo uno 3.000 han sido testados desde el punto de vista de su potencial cancerígeno”.- (Y en caso de que se declaren cancerigenos ¿provoca esto su prohibición?)- En absoluto. Y en cuanto a los pesticidas solo hemos evaluado una treintena de ellos en toda la historia”.

[3] Robin, M.M. (2012): Nuestro veneno cotidiano. La responsabilidad d la industria química en la epidemia de las enfermedades crónicas, Barcelona, Península, p.23

[4] Ese año se aprobó en el Convenio de Estocolmo la prohibición del DDT junto a otros Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP), pendiente de ratificación por los Estados. En 2005, en la 1ª reunión de este Convenio, se planteó “suprimir gradualmente el uso del DDT, sin socavar la lucha contra el paludismo”.

[5] Robin (2012), o.c. p. 68

[6] OMS, “ Public health impacto of pesticides used in agriculture”, Ginebra, 1990

[7] Las pruebas toxicológicas tienen por objeto calcular la “ingesta diaria admisible” (IDA) del producto en cuestión, que se supone que pueden ingerir cotidianamente los consumidores toda su vida sin caer enfermos. Para ello se hacen pruebas con cobayas en laboratorio entre dos meses y dos años. Las pruebas de campo tienen por objeto calcular la tasa de residuos en los cultivos “tratados” con pesticidas para calcular los “límites máximos de residuos” (LMR) autorizados para cada producto agrícola “tratado”.

[8] El caso del famoso epidemiólogo Richard Doll, máximo azote contra la industria del tabaco, es representativo. Estuvo financiado por Monsanto para otros productos y cuando trabajaba para la empresa ganaba 1.600 dólares al día. En Robin, o.c. p.288

[9] Robin (2012) o. c. p.265

[10] Séralini, G.E. y otros : “Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize”, Food and ChemicalToxicology, Volume 50, Issue 11, November 2012

[11] Robin (2010), o. c. p. 134

[12] Robin, (2010), o.c. p. 307

[13] La IARC, el pasado 17 de octubre de 2013, ha incorporado la contaminación ambiental del aire al tipo de sustancia del grupo 1, aquellas que son cancerígenas seguras para los seres humanos; dicha contaminación está causada en la mayoría de casos por el transporte y las emisiones industriales o agrícolas: ver aquí pdf)

[14] Robin (2010), o. c. p. 178

[15] Cicolella, A. (2007): Le Defí des èpidémies modernes, París, La Decouverte

[16] Robin(2010), o.c. p. 425 y 426

[17] El IDA lo fija un organismo de la OMS (El Joint Meeting on Pesticide Residues-JMPR-), creado en 1963. Este organismo también establece los ·”límites máximos de residuos”- LMR, autorizados para cada producto agrícola “tratado”.

[18] Robin (2010), o.c. pp. 544 y 545

[19] Un trabajo de Amigos de la Tierra para España, titulado “Alimentos kilométricos”, calcula que las frutas y verduras recorrieron por término medio, en 2007, 5.034 km antes de llegar a nuestros platos; los animales vivos 2.439; los cereales 4.234, el café 6.227 y los piensos animales 7.901km. Como media 5.013 km, 760 km más que en 1995. Las emisiones de CO2 debidos a este ajetreo fueron un 67% más en 2007 que 1995.
 http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/El_veneno_nuestro_de_cada_dia

AMERICA LATINA: Por una cultura tecnológica y digital orientada a niñas y mujeres

30-x-13 alianza x tus derechos
La división sexual del trabajo se reproduce también en los nuevos ámbitos laborales que se abren con la economía digital. 
Por SEMlac


La segunda brecha digital ubica a las mujeres en posición de clara desventaja frente a los hombres”, aseguró a SEMlac la directora de División de Asuntos de Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) Sonia Montaño durante uno de los cortos recesos de la XII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe de la CEPAL, que sesionó en esta capital del 15 al 18 de octubre.
Representantes de los Estados miembros y asociados de la CEPAL se comprometieron en el “Consenso de Santo Domingo” a trabajar para que la sociedad de la información y del conocimiento fomente la autonomía económica de las mujeres y su plena participación, en condiciones de igualdad, en todas las esferas de la sociedad y en todos los procesos de toma de decisiones.
La titular del Ministerio de la Mujer de República Dominicana Alejandrina Germán recibió la presidencia pro témpore trianual de la Conferencia Regional Sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, cuya XIII edición se celebrará en Uruguay en 2016. Germán admitió que “identificar y abordar las oportunidades y desafíos que ofrecen las TIC para el logro de la autonomía de las mujeres, pasa por situar su posicionamiento en el mercado laboral y en el dominio de la ciencia y la tecnología”.
El Consenso de Santo Domingo ratificó los compromisos asumidos por los países en diversos acuerdos internacionales, como diseñar acciones para la construcción de una nueva cultura tecnológica, científica y digital orientada a las niñas y las mujeres y potenciar la inclusión de la perspectiva de género como eje transversal de las políticas públicas de desarrollo productivo. También se convino en “fomentar medidas legislativas y educativas para erradicar y penalizar contenidos sexistas, estereotipados, discriminatorios y racistas en los medios de comunicación, software y juegos electrónicos”.
A esto se suma el apoyo dado al uso de las TIC y las redes sociales como recursos para prevenir la violencia contra las mujeres y mejorar la eficiencia y la calidad de los servicios de salud. Según revela un nuevo estudio de la CEPAL, en países de América Latina y el Caribe las mujeres equiparan a los hombres en acceso a Internet, pero están en clara desventaja con respecto a su uso, lo que las limita tanto en su desarrollo personal y laboral, como en el crecimiento con igualdad de los países de la región en el contexto del nuevo paradigma tecnológico.
Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, insistió en que “la igualdad de las mujeres es el otro nombre de la dignidad y la democracia. No se trata de incluir a las mujeres en un modelo que las subordina, hay que cambiar los paradigmas de poder”. Bárcena y añadió que “solo será posible la autonomía económica de las mujeres en la medida de que se asegure la redistribución del trabajo total, el remunerado y el no remunerado. Se trata de garantizar políticas para que ellas realmente se apropien de los beneficios de las nuevas tecnologías, especialmente de la información”.
Para Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de la entidad de Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU-Mujeres), “resulta indispensable el acceso a las TIC de las mujeres, ya que estas estimulan el ingreso, la independencia y la autoestima”.
Aunque en todos los países de la región aumentó la proporción de hombres y mujeres que usan Internet desde cualquier punto de acceso, solo en Brasil, México y Uruguay la brecha entre ambos sexos se redujo; en el resto, se amplió, indica el estudio “Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad”, presentado en la cita por la CEPAL.
La mitad de las mujeres (50,9%) no tiene vínculo con el mercado laboral: la tasa de actividad económica femenina asciende a 49,8 por ciento (la masculina llega a 78,7), y una de cada 10 mujeres está empleada en el servicio doméstico, entre las labores peor remuneradas y con menor protección social, alerta el documento. Otros renglones apuntan a la desigualdad, solo revertida en el caso de las asalariadas, cuyas habilidades para el uso de las TIC constituye herramienta poderosa para su inserción laboral.
Garantizar la autonomía económica de las mujeres, aumentando su participación en el mercado laboral y reconociendo el trabajo no remunerado que ellas realizan, mayoritariamente, es uno de los principales desafíos de los países de la región”, plantea la CEPAL.
Si bien en el encuentro se reconoció que la mayoría de los países de América Latina y el Caribe poseen estrategias digitales que han permitido avances importantes en el acceso de toda la población a las TIC, la mayor parte de ellas no incluye acciones específicas para promover la igualdad de género. Un paso clave en el desarrollo de políticas es la captación de datos para medir avances y retrocesos mediante instrumentos como Isoquito Recargado, presentado en el evento paralelo de esta XII Conferencia y que se dio a conocer por primera vez en la XI Conferencia Regional sobre la Mujer efectuada en 2010, en Brasil.
Ese instrumento, desarrollado por la Articulación Feminista Marcosur, incluye indicadores sobre el bienestar social de las mujeres, la paridad económica y política y el cumplimiento de los compromisos legislativos relativos a la igualdad de género en la región. La herramienta evalúa el cumplimiento del Consenso de Quito, aprobado en la X Conferencia realizada en 2007, y se nutre de la información proporcionada por los países al Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe, que coordina la División de Asuntos de Género de la CEPAL. “Sin datos no se pueden hacer políticas públicas”, comentó Montaño.
La realidad de las mujeres rurales e indígenas en el ámbito de las TIC, así como su situación en las empresas, en la ciencia y la generación de estadísticas e indicadores específicos, marca un profundo abismo y una mayor vulnerabilidad. Así lo reflejan la revisión a 20 años de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing de la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer y el debate mundial para la formulación de un nuevo marco internacional de desarrollo posterior a la fecha de conclusión de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en 2015.
Si se quiere resolver el problema de la mujer rural, definitivamente hace falta un abordaje más integral y trabajar el tema de la educación, que no puede ser de cualquier tipo, sino que responda a sus características culturales, a su idioma”, declaró a SEMlac Mirna Cunning hyam Kain, presidenta del Centro para la Autonomía y Desarrollo de los Pueblos Indígenas e integrante del Foro Permanente sobre cuestiones indígenas en la ONU.
En su opinión, primero hay que relanzar un programa de alfabetización para las mujeres rurales, para toda la vida, y entonces disminuirá la enorme brecha entre las mujeres indígenas y el resto de la sociedad en el tema de las TIC. La dirigente indígena aseguró que “sí creemos que es importante aprovechar la oportunidad que dan las nuevas tecnologías para promover las estrategias de nuestro desarrollo”.

  • Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe (SEMlac), mercyhavana@yahoo.es
http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2013102808
http://alianzaportusderechos.org/article/america-latina-por-una-cultura-tecnologica-y-digit/

Arg-CABA-GBA- Riachuelo: reapareció el 70% de los basurales erradicados

30-x-13 LA NACION

Contaminación

Según una auditoría de la Acumar, de los 167 relevados, 120 tienen nuevamenteresiduos; Avellaneda, Lanús y Ezeiza son los distritos más limpios; quejas por la falta de información


Por  
"De los 167 basurales inspeccionados se observó un total de 120 con basura y 47, limpios", indica el documento interno del organismo al que la Corte Suprema de Justicia ordenó comandar el plan de saneamiento del río más contaminado de la Argentina.
"Del análisis se deduce que los municipios con mayor proporción de sitios limpios son los de Avellaneda, Lanús y Ezeiza, teniendo además los municipios de Avellaneda y Lanús una baja proporción de sitios con volumen de basura", indica el informe.
Los municipios con más cantidad de sitios sucios que detectó la Acumar son la ciudad de Buenos Aires, Las Heras y Merlo. Sin embargo, cabe aclarar que en la Capital sólo se relevaron dos lugares (las inmediaciones del Parque Indoamericano y el espacio que ocupaba la Villa El Cartón, sobre la avenida 27 de febrero). En este caso además se trataba de arrojos puntuales, acumulados.
El basural de Las Heras, el único que se relevó en este trabajo en ese distrito, fue el de mayor tamaño, según indica el propio informe.
A pesar de que la auditoría se realizó en abril y mayo de este año, la reaparición de los basurales es notoria. El relavamiento incluye basurales de todos los tamaños.
En Acumar no quisieron dar precisiones ni sobre el trabajo ni sobre la problemática, pero fuentes del ente reconocieron que el cambio de hábitos que se requiere para que esto no suceda demora.
Los basurales a cielo abierto son uno de los problemas más graves de contaminación en la cuenca. La limpieza está a cargo de cada uno de los municipios. La mayor cantidad de recursos se ha puesto en la liberación del camino de sirga, obra que casi ha finalizado y que se mantiene limpia.
Sin embargo, cabe recordar que los relevamientos realizados por la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales daban cuenta de la presencia de al menos 350 espacios en donde se depositaban desechos sin control cuando la Corte emitió la sentencia de saneamiento en 2008.
Respecto de este tema, por ejemplo, la Corte Suprema de Justicia había dispuesto 180 días de plazo para su eliminación.
No sólo la mayoría de ellos persiste, sino que todavía no se ha concretado ninguna acción sobre la localización de las personas que habitan en ellos. Por esta falta, entre otras, se multó al ex secretario de Ambiente, Homero Bibiloni, con 20.000 pesos.
El informe de auditoría se completa con recomendaciones. Por caso respecto de la frecuencia de la limpieza dice: "se debe evaluar la posibilidad de aumentar la frecuencia de la limpieza de los sitios".
Sobre la cuestión de la educación ambiental indica: "En algunos casos los residuos son arrojados por carreros, pero en otros se debe a arrojos de los vecinos. Al respecto se debería evaluar hacer campañas de concientización a los vecinos que no hayan sido convocados e incrementar la frecuencia para aquellos que hayan sido instruidos".
También hay un apartado para los contenedores. "De los 167 sitios relevados sólo se observó en cinco de ellos contenedores y en uno, cestos de alambre. Al respecto se debe evaluar la posibilidad de cubrir el 100% de los sitios con contenedores". También recomienda incorporar algún tipo de vigilancia.

Problema regional

La basura es un problema en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) porque no sólo los vecinos arrojan basura en lugares no aptos. Hay empresas que también aprovechan la falta de ordenamiento y hacen vuelcos clandestinos. También es posible que esos basurales contengan materiales peligrosos que se usan en algunas de las industrias que no tratan adecuadamente su basura.
Cabe recordar que, sólo en la ciudad de Buenos Aires y en 27 partidos bonaerenses se generan por día 16.000 toneladas de basura que se depositan en los rellenos sanitarios de la Coordinadora Ecológica Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse). Se desconoce el tonelaje de la basura clandestina.
La auditoría sobre los basurales realizada por la Acumar no fue difundida públicamente. Y el ente tampoco quiso responder sobre los detalles del monitoreo.
Respecto de los pedidos de informes, las organizaciones que componen el Proyecto "Monitoreo Social del Saneamiento de la Cuenca Matanza Riachuelo: Fortaleciendo la Voz y la Acción Local", sólo se obtuvieron respuestas en contados casos.
Según el detalle revelado por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), en el caso de la Acumar, de los 34 pedidos que le fueron efectuados, contestó solo dos, lo que totaliza un 6% del total de informes presentados"..

Del editor: qué significa.
La reaparición de los basurales a cielo abierto sólo es posible por la ausencia de controles y la falta de compromiso de los gobiernos involucrados.
http://www.lanacion.com.ar/1633745-riachuelo-reaparecio-el-70-de-los-basurales-erradicados?utm_source=n_tip_nota2&utm_medium=titularP&utm_campaign=NLCiu