sábado, 25 de mayo de 2013

Europa: La crisis se extiende y se profundiza

viernes, 24 de mayo de 2013- Argenpress


Eduardo Lucita (LA ARENA)

Europa sigue inmersa en la crisis. Los pronósticos elaborados han quedado superados, mientras la situación social y política se degrada. La Europa social es ya cosa del pasado y el autoritarismo amenaza a la democracia tradicional.
Hace ya tiempo que desde esta columna venimos advirtiendo que la crisis europea no era de corto plazo y que la política de ajustes estructurales impulsados por la "Troika" (CE-BCE-FMI) no hacía más que agravarla. El reciente estallido bancario en la pequeña isla de Chipre fue una señal de que el pronóstico se cumplía, que la crisis sigue su curso inexorable.

De la periferia al centro
Lo que ahora volvió a encender las alarmas es la situación de las dos primeras economías del bloque. Luego de dos trimestres negativos, Francia entró oficialmente en recesión, mientras que Alemania muestra un débil crecimiento industrial que profundiza la desaceleración de su economía. Más aún, el estancamiento general y las políticas de austeridad alemanas, que ese país impulsa, están afectando sus exportaciones al resto de Europa que no se ven compensadas por el aumento de las mismas a Estados Unidos y China.
Hasta no hace mucho los países comprometidos eran los de la periferia del continente -España, Portugal, Italia, Irlanda-. Ahora constatamos que países centrales están siendo alcanzados por la crisis que se expande como mancha de aceite. Se trata de los casos de Francia y Holanda, ya en recesión, y de Finlandia, Austria, Bélgica y aún Suecia que están en el límite. Los débiles crecimientos que se registran en el bloque están apenas sostenidos por algunas economías de la zona oriental, especialmente Polonia y ahora también Letonia, Estonia y Lituania, estas en recuperación luego de una baja pronunciada.
Así la crisis se extiende de sur a norte, y se profundiza. Los pronósticos recientes estiman una contracción del 0,4 por ciento para el año en curso, mientras que las perspectivas del desempleo indican para el período habrá más 19 millones de personas sin trabajo para la zona euro (diecisiete países), que llegan a los 26,5 millones para el conjunto de la Unión Europea (26 países). España y Grecia lideran el ranking de desocupados. Pero el dato destacado del momento es que Francia alcanza ya a los 3,2 millones de desempleados. ¿Cuál sería el impacto sobre la economía global si finalmente Alemania entrara también en recesión?

Austeridad y ajuste
¿Cómo se ha llegado a esta situación? Por el impacto combinado de las deudas que tomaron los Estados para poder lanzar al mercado enormes cantidades de dinero y así frenar la amenaza de quiebras bancarias en cadena, y por el incremento en el gasto público, ya sea por la supervivencia de ciertas redes de protección social remanentes del período anterior o por el alza del gasto en salud, seguridad social y jubilaciones. A esto hay que agregar el gasto bélico en España (intervención en Afganistán) y Grecia (disputas con Turquía).
Bajo la presión de la Troika y de Alemania los gobiernos han impuesto fuertes programas de austeridad que, como sabemos muy bien los latinoamericanos, descargan sobre los trabajadores y el conjunto de las clases subalternas el enorme esfuerzo que significa hacerse cargo de las deudas y achicar los déficit. Y de paso llevarse por delante lo que queda de las redes sociales heredadas del Estado del Bienestar.
Así los países de la Eurozona han sido empujados a una carrera enloquecida por ajustar sus cuentas públicas. Buscan avanzar en el equilibrio fiscal teniendo como objetivo retornar al tope del 3 por ciento de déficit impuesto por los Acuerdos de Maastrich. Algunas estimaciones indican que el monto involucrado en este ajuste ronda los 300.000 millones de euros.
Las autonomías nacionales están siendo vulneradas y se pone en riesgo de disolución el proyecto político integracionista de mercado más ambicioso de la historia. Cada uno de los principales países de la Unión Europea hace su propio juego mientras que la política ha quedado subordinada a los intereses del capital financiero.

Grietas en el bloque
Toda la arquitectura de la UE está siendo cuestionada. Se acentúan las diferencias entre los miembros y también las relaciones tipo neocoloniales entre el centro y la periferia. El futuro del euro está en el centro de las discusiones. Alemania que ingresó a la UE con una estricta política fiscal y la solidez de su antigua moneda -el marco alemán- solo accedió a financiar a otros países ante la evidencia de que el euro estaba en peligro, pero es claro que prioriza la estabilidad macroeconómica y la fortaleza de la moneda común sobre cualquier otra medida. Es el principal sostén del euro, lo necesita para sus exportaciones, pero en estos días han surgido voces en su propio territorio que advierten la necesidad de preparar la salida ordenada de la moneda común de un par de países.
Francia, el principal impulsor de la integración regional, busca preservar la UE y el euro, pero esta presa de una contradicción: no puede prescindir de su alianza con Alemania. Al mismo tiempo sabe que aplicar políticas fiscales duras será a costa de una crisis social de proporciones. Por su parte, Gran Bretaña, un integrante tardío de la Eurozona que esta fuera del euro, necesita sostener su vieja alianza con los EEUU, en última instancia este será garante de la esterlina, la contrapartida es continuar siendo la cabecera de playa del imperio americano.

Degradación democrática
Los gobiernos se ven enfrentados a fuertes tensiones sociales. La respuesta social es la desconexión de los grandes partidos de importantes franjas ciudadanas. Los rechazos electorales a los gobiernos, tanto de derecha como social-liberales, han abierto desde 2011 un nuevo ciclo de luchas, que ha sido impulsado por la profundidad de la crisis y también por una mayor politización.
Esta etapa no es uniforme, se presenta en forma muy desigual y solo ha logrado una dimensión masiva en los países de la Europa mediterránea, en algún país del Este como Rumania o en Gran Bretaña, donde han sido muy fuertes las movilizaciones contra el ajuste. Hasta ahora, al menos, se trata de un ciclo defensivo, aunque pueden encontrarse en él elementos ofensivos.
El impacto de esta combinación se expresa con fuerza en el plano de la política, donde por derecha e izquierda se cuestiona el régimen instituido. La socialdemocracia no puede presentarse como alternativa a las políticas en curso, no puede diferenciarse de las que imponen la derecha y el capital financiero, así se muestra como una corriente agotada sin proyecto político propio. En varios países se verifica el ascenso de una "derecha nacional populista", con muchas variantes según las tradiciones locales. En algunos países es la máscara de grupos de ultraderecha xenófobos y racistas, en otros -como en Grecia- se expresa claramente como un partido nazi-fascista.

Ciclo con límites
Con la subsunción de los gobiernos al capital financiero los mecanismos democrático-institucionales tradicionales han quedado vaciados, la crisis política merodea constantemente y frente a un mayor deterioro de los mecanismos de la dominación las soluciones autoritarias están en el horizonte.
El ciclo de luchas sociales no ha logrado aún mayores victorias sin embargo tampoco cunde el desánimo ni la idea de derrota -no debe pasarse por alto que en Portugal se ha logrado frenar una mayor carga impositiva y en Grecia la aparición de Siryza marca un rumbo a la izquierda en el continente-. No obstante no es menos cierto que este ciclo encuentra sus límites en que no ha llegado aún a Francia, país que fue de importancia en las resistencias al neoliberalismo desde 1995 y que ha sido clave históricamente.
Sin embargo, el dato que hemos apuntado más arriba, que Francia ha entrado en recesión y que el gobierno socialista no ha encontrado otra salida que imponer un fuerte ajuste en sus cuentas públicas, puede abrir una nueva situación que impacte en el resto del continente. Si la inestabilidad política que se verifica en varios países se contagiara a Francia, veremos otro escenario.

Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI-Economistas de Izquierda.
http://www.argenpress.info/2013/05/europa-la-crisis-se-extiende-y-se.html

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